Sin voluntad, no hay ayuda

Sin voluntad, no hay ayuda
El consumo de pasta base es un problema latente, que no tiene respuesta oficial.
Mientras una madre ve morir a su hijo adicto a esta droga, el Estado solo dice que “no puede hacer nada”
Sin voluntad, no hay ayuda
El consumo de pasta base es un problema latente, que no tiene respuesta oficial. Mientras una madre ve morir a su hijo adicto a esta droga, el Estado solo dice que “no puede hacer nada”
Una madre llora porque dice “ver morir a su hijo todos los días”. Clama ayuda, le exige al Estado que, como ella, quiera hacerse cargo del infierno que le toca vivir. Pero nadie hace nada. Golpeó muchas puertas de roble con grandes llamadores de bronce que lucen en los edificios institucionales, visitó diversos escritorios con funcionarios públicos calificados bienjerimgaperfumados de carteras y zapatos caros, aunque su voz choca contra la burocracia y allí cede a la negativa de quienes únicamente se niegan en poder ayudarla.
“No hay caso, me dicen que si mi hijo no quiere ayudarse, ellos no pueden hacer nada”, cuenta Rosario, una madre desesperada de 40 y pico de años que vive con el calvario de tener un hijo adicto a la pasta base. Comparten la misma vivienda en el barrio Salto Nuevo, junto a otros hijos y a su esposo.
“Uno de ellos está mejor ahora, pero el otro está cada vez peor, es horrible lo que estamos viviendo, yo no se qué están esperando ¿que salga a robar? ¿Qué le cause un daño a alguien? Entonces sí lo van a llevar y lo van a internar. ¿O van a dejar que le pase algo nomás?”, contó a EL PUEBLO esta mujer entre lágrimas.
Ante esta dramática y terrible situación que está atravesando una vecina de nuestra ciudad, que vive a pocas cuadras de su casa y de la mía, la pregunta surge: ¿los adictos compulsivos están capacitados para decidir si quieren internarse? ¿Hasta cuándo la sociedad puede exponerse al daño que pueda cometerle una persona en estas condiciones? ¿Por qué una familia debe vivir este infierno soportando un daño emocional que se traslada al resto de los órdenes de la vida, sin una respuesta que le brinde la sociedad para poder reprimir este tipo de casos? ¿Por qué el Estado está ausente y es omiso al dejar que un joven siga autoflagelándose consumiendo drogas dañándose a sí mismo y a su entorno?
En un momento en el que desde la Presidencia de la República se abre un debate nacional por el consumo de drogas, sus límites y sus consecuencias, presentamos en el siguiente informe de EL PUEBLO la situación de varias vidas destruidas por el consumo de pasta base y la respuesta de contención que ofrece el Estado para solucionar este tipo de casos dramáticos.
También acercamos dos experiencias de trabajos con consumidores y adictos: la comunidad Beraca, programa que brinda la oportunidad a los jóvenes de recuperarse de las drogas por propia voluntad, y “Espacio Joven”, lugar donde a través de talleres se busca la inclusión de adolescentes y jóvenes en cuyas vidas la droga es un problema.

“Nadie puede hacer nada si el adicto no quiere”, responden las instituciones
Una madre desconsolada por ver “morir a su hijo” todos los días ante la falta de respuesta del Estado
«Anoche vino a casa totalmente descontrolado. Tuvimos un grave problema y esto ya no da para más. No se adónde vamos a ir a parar. La situación es muy dura, no sé qué hacer con él. Me lleva todo lo que tengo para venderlo y comprarse esa porquería. Ya no sé cómo ayudar a mi hijo, la situación me está matando”, narra Rosario, de 40 y pico de años de edad, una madre valerosa que trata de “ayudar” a su hijo adicto a la pasta base para “recuperar el chiquilín que alguna vez fue”, comenta.
tizaSu caso es muy similar al de varias madres que se han comunicado con EL PUEBLO en reiteradas ocasiones con la finalidad de dar a conocer una realidad que al parecer, no es escuchada en serio por las autoridades. Ellos denuncian una situación que se les escapa de las manos. La de un joven que daña a su propio entorno con violencia. Que se autoflagela consumiendo droga y que se expone a la muerte.
Pero el Estado dice que no “brinda contención” y que solamente puede llegar a internar a una persona “si ésta quiere”. Tampoco prestan asistencia al entorno familiar que se ve dañado por las circunstancias, solamente le dicen que denuncien el caso y que si llega a pasar algo, los llamen.
Rosario no da más. Ha caminado varias veces desde Salto Nuevo hacia el centro de la ciudad, en busca de ayuda de todas las instituciones públicas, pero ninguno de los funcionarios que están a cargo de los distintos lugares que visitó, le pudo brindar una respuesta.
La sede de los Juzgados Penales es una lotería. Los jueces no atienden al público, porque se reservan el derecho de no hacerlo y tampoco brindan soluciones. Allí los funcionarios le dijeron que presentara “un escrito” para plantear su situación. “¿Cómo se hace eso? ¿Tiene costo? ¿Tengo que pagarle a un abogado?”, preguntó a este diario esta madre a la que nadie le ha brindado una respuesta.
Después de recibir la misma respuesta de parte de las autoridades de la Jefatura de Policía, de los funcionarios de la Fiscalía y de cuanto profesional ha consultado, entendió que “las instituciones no internan en forma compulsiva” y también que “los jóvenes son los responsables de cuantas cosas puedan suceder si causan un daño, pero que el Estado no”.
La situación es dramática y despierta del silencio que soportó durante mucho tiempo una madre destrozada por la pesadilla de ver “morir todos los días un poco” a su propio hijo, de 22 años de edad. Resolver este tema es su desvelo, y desde hace tiempo busca en forma desesperada lograr orientación y contención, pero afirma que hasta el momento, no ha encontrado nada parecido y solamente le ofrecen parches que no dan con la solución de fondo.
Desconsolada por su hijo, temerosa por vivir al borde de la violencia todos los días y frustrada porque las instituciones nopaco responden, se comunicó con EL PUEBLO con la finalidad de sensibilizar a las autoridades y lograr aunque sea una mínima respuesta a este tremendo drama social que ocurre en Salto y del que nadie quiere hacerse responsable.
Solo obtuvo la posibilidad de hacer efectivo el retiro del hogar ofrecido por la Policía como la “única solución posible” ante un caso de esta naturaleza, o un decreto para hacerlo cumplir, por parte de las autoridades judiciales como respuesta al reclamo de querer salvarle la vida, a este joven adicto a la pasta base, que pone en jaque cada día su vida y la integridad física de su familia, por el descontrol que le generan las drogas, Rosario vuelve a casa sin una respuesta a su problema y con la indignaciónde saberse sola en este asunto.
“La Policía sabe quienes son los que le venden droga a mi hijo y no hacen nada, los he denunciado varias veces, el otro día llegó a mi casa, le pegó a su hermano de 19 años y se robó la garrafa para llevársela al tipo que le vende esa porquería, nosotros vimos donde era, lo denunciamos y la policía todavía no fue, y el despreciable le sigue vendiendo drogas todos los días a mi hijo, y lo está matando y nadie hace nada por salvarle la vida”, dijo la madre entre sollozos.
“Fui al Hospital y hablé con las autoridades y me dijeron que no tienen cómo tratarlo, que no pueden hacer nada y que además debe salir de él, el querer recuperarse. La Justicia me ofreció un decreto para echarlo de casa y la policía me dijo que si la jueza me daba ese decreto, ellos se encargaban de hacerlo cumplir, pero que hasta ahí llegaban”, expresó la mujer, desnudando la incapacidad del sistema para brindar contención en estos casos y dejando al descubierto la omisión en asistir a una persona con estas características en la que incurren las instituciones públicas.
“Yo no quiero echar a mi hijo a la calle, quiero tenerlo cerca y poder ayudarlo, ¿acaso sabe lo que significa ver a mi hijo morir todos los días un poco?”, describió a EL PUEBLO en su estado de angustia.
Si bien el presidente José Mujica, anunció entre una serie de medidas que ahora ameritan un debate nacional, medidas como liberar la venta de marihuana y endurecer el castigo a los vendedores de pasta base, así como crear lugares de contención para ayudar a recuperar a estas personas, hasta hoy, ninguna de estas propuestas aparecen como una solución y ni siquiera sabe si tendrán viabilidad.
Rosario pretende que el Estado no permita que su hijo llegue a “robarle a alguien que pase por la calle, o a cometer otra cosa peor, para poder hacer dinero y comprar esa porquería (adjetivo con el que define a la pasta base), porque parece que estuvieran esperando que robe o haga algo para llevarlo preso y creen que ahí van a terminar con el asunto, una solución absurda”, comentó con nuestro periódico.
“No sé qué voy a hacer y a quién recurrir, tengo miedo por mi hijo, por mi familia y porque alguien más salga lastimado por el daño que él pueda causar al estar bajo el efecto de las drogas”, dijo. Lo peor del caso es que las autoridades dicen que ninguna ley los habilita a la internación compulsiva y esto choca con la idea de dirimir si alguien en estado de adicción permanente es capaz de discernir si tiene voluntad de internarse para poder curarse. Por ahora el drama sigue.
La Comunidad Beraca presta asistencia siempre que exista “voluntad” del adicto en querer recuperarse
El Pastor Robert  Minondo, quien es representante en Salto de la Comunidad Beraca –programa que brinda la oportunidad a los jóvenes de recuperarse de las drogas por propia voluntad– opina que es “fundamental apostar a la voluntad propia” de cada persona.
beraca1Minondo, ha sido testigo de varios casos de chicos que han “tocado fondo”, sostiene que es necesario que “exista voluntad” por parte del adicto que quiere recuperarse, de salir de esa situación. “A nadie se le puede obligar a salir; la situación no funciona así”, dijo.
Sostuvo además que “todo ingreso a la chacra de Beraca es voluntario y la permanencia en el lugar también. Nadie ingresa a Beraca por la fuerza. Si bien la decisión debe ser de los familiares, es importante e imprescindible que también esté presente la decisión del chico, de querer cambiar y salir adelante”.
Minondo señaló que básicamente el programa Beraca “trabaja desde el amor y la fe, respetando las decisiones de los seres humanos, más allá del deseo de la familia de ayudar a su hijo o al familiar que esté pasando por esta situación, se puede actuar desde la voluntad del ser que está necesitado para brindarle una orientación con la cual pueda salir del pozo”.
“Partimos de una frase que dice que una bolsa cerrada, no se puede llenar. No podemos ir contra la voluntad de nadie; tiene que haber en el joven el deseo de cambiar”, afirmó.
LA NECESIDAD
DE QUERER CAMBIAR
Con todo, la interrogante que surge es de hasta qué punto la persona que transita por una etapa avanzada en la adicción, tiene las facultades como para decidir o no por atravesar por un tratamiento.
La visión del Pastor Minondo deja en claro que Beraca se sostiene “en base a la fuerza espiritual, desde el amor y el afecto”, según señala el mismo.
“Muchos de los chicos y chicas que llegan hasta acá, están atravesando por una situación extrema. Se trata de chicos que han estado en otros lugares de internación. Llegaron a una situación tal en las que las puertas se les habían cerrado y el entorno familiar experimentaba una situación de crisis”, manifestó.
Minondo destacó que actualmente esos mismos jóvenes “son un testimonio viviente de que las cosas pueden cambiar, cuando uno quiere hacerlo”.
“Cualquiera sea la situación que estén viviendo esos chicos víctimas de adicciones – desde las experiencias que hemos vivido desde Beraca – sabemos que se puede cambiar”, aclaró.
Sin dudas que ante esa situación extrema, el individuo más que nunca precisa un acompañamiento y ello es lo que hace Beraca, estar junto al necesitado en su proceso.beraca2
“Lo más importante es brindarles amor, pero siempre trabajando con la disposición de la persona, más allá de lo que cueste”, admitió.
En ese aspecto comparó al joven que quiere salir de sus adicciones “como a un árbol pequeño” ya que al igual que éste “necesita un tutor para poder crecer”.
“Siempre es importante la ayuda”, expuso Minondo.
En la Comunidad Beraca se han recuperado jóvenes que fueron delincuentes y enfrentaron graves problemáticas, esgrimió el pastor.
“Ellos en primer término necesitan sanar cosas en su interior. Siempre digo que nosotros lo que hacemos es quitar la tela de la araña y la dejamos a ésta libre. La tela se va a seguir formando. En la mayoría de las situaciones son un problema de contención en el hogar, un problema de afecto. Cuando se comienza a sanar esa parte, lo otro se empieza a eliminar fácilmente”, advierte el religioso.
“Siempre se llega al punto de una decisión voluntaria, una permanencia y un ingreso voluntario. En esos casos además, siempre se hace una apuesta a la parte espiritual de la persona, lo que ayuda en todo lo demás”, expresó.
Quien se hace adicto “generalmente viene de una vida muy trastocada, chicos de hogares conflictivos vienen deteriorados físicamente, con hábitos de vida nocturna, sin conducta de trabajo, entonces entendemos que el cambio va a llevar su tiempo, es todo parte de un proceso”.
Entonces dijo que allí es cuando “se disponen a cambiar y necesitan ayuda, allí es cuando podemos hacer nuestra tarea”, declaró el pastor Robert Minondo.
“Espacio Joven” atiende a adolescentes y jóvenes de 15 a 20 años con consumo problemático de drogas
Desde el pasado mes de diciembre funciona en nuestra ciudad “Espacio Joven”, un lugar donde, de manera ambulatoria, adolescentes y jóvenes, que consumen drogas, participan de instancias que procuran su rehabilitación. Llegan ahí de manera voluntaria o compulsiva, la mayoría de las veces derivados de centros de estudios o de policlínicas. Se les ofrecen talleres que puedan ser útiles para la inclusión, aunque también a veces son el paso previo para una internación.
ATENCIÓN AMBULATORIA
Daniel Riviezzo (psicólogo y operador terapéutico en drogodependencia), es integrante de la organización no gubernamental que se encarga de dicha tarea. El Espacio tiene una propuesta de atención ambulatoria a jóvenes con consumo problemático de drogas, que tengan entre 15 y 20 años. Funciona todos los días de lunes a viernes de 16 a 18 horas en el local ubicado en calle Emilio Bilbao 465. Es el primer servicio de atención ambulatoria que hay en Salto. Está en funcionamiento desde diciembre del año pasado y en este poco tiempo “hemos atendido a muchos jóvenes y a padres y madres que consultan”. Riviezzo expresó que “concurren muchos jóvenes que consumen o que han dejado de hacerlo”. En estos 6 primeros meses de tarea han pasado “más de 30 adolescentes y jóvenes”.
olesker riviezzo pintos¿Cómo llegan los jóvenes al Espacio? ¿De forma voluntaria o compulsiva?
“Algunos llegan en forma voluntaria y muchos llegan derivados por instituciones, como los son: centros educativos, policlínicas de Salud Pública (usuarios de ASSE)”. También tienen “jóvenes derivados de la Justicia, en donde como medida educativa el Juez los intima a participar de las actividades del centro”. Generalmente “tienen algún tipo de vínculo con la problemática del consumo”.
¿Cómo se trabaja con los padres?
El coordinador expresó que se trabaja con “los padres, familiares o referentes de los jóvenes, invitándolos a participar de las actividades específicas. Por otro lado hay otras actividades para padres en general que están alarmados y que quieren informarse, o para aquellos que tienen hijos que no entran en los rangos de edades: se realiza una reunión quincenal los días miércoles (el 1º y 3º de cada mes).
PLAN INDIVIDUAL
“En cada intervención se traza un plan individual ya que tenemos un plazo de intervención acotado en el tiempo: es breve el plazo de trabajo”. El psicólogo manifestó que “ha habido jóvenes que han egresado a centros de internación, otros por motivos personales o porque han sentido que ha sido suficiente el trabajo que han realizado”.
TALLERES DE INCLUSIÓN
Además de Riviezzo el equipo técnico está conformado por un Licenciado en Trabajo Social (Adriana Pintos) y otro operador terapéutico (Álvaro Campos).
El abordaje del consumo problemático se vehiculiza en la práctica a través de “talleres de expresión, generalmente vinculados a temas artísticos o recreativos”. Para ello se cuenta con una profesora de teatro (Zully Vallarino), un escultor y artista plástico que da talleres, una profesora de danza, un profesor de percusión (que dirige la comparsa Veintiunidos). A través de estos talleres es que se trata de “incluir y vehicular el tema de la droga, de la rehabilitación y reinserción en el medio”. Es muy importante “que se reincorporen a su grupo de amigos sin verse tentados, que puedan eludir a los vendedores sin sentirse presionados y todo lo que hace a la realidad circundante de los consumidores”.
ATENCIÓN TRANSVERSAL
E INTERNACIÓN
Riviezzo también manifestó que “el tema del consumo no viene solo, normalmente está vinculado a otros problemas, que se articulan con Salud Pública y la Educación para una atención transversal”. Citó el ejemplo de jóvenes que están en un proceso de embarazo o de aquellos a los que les cuesta proseguir los estudios.
Desde el Espacio puede solicitarse la internación de alguno de los jóvenes. “Se trabaja en forma coordinada con CasAbierta (en Artigas) que es el centro de internación más cercano que tenemos en la órbita de la salud pública”. CasAbierta tiene 17 lugares para internación, que se aplican a casos específicos: desde el Espacio se ha derivado un solo caso.
GRUPO XXI
El servicio que se brinda en Espacio Joven es ejecutado por la organización social salteña denominada “Grupo XXI”, que tiene un convenio con el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), que tiene el apoyo de la Mesa Interinstitucional de Salto (que la componen todas las oficinas públicas que tienen representación en el departamento) y de la Junta Nacional de Drogas. La ONG fue contratada por un plazo de 9 meses y se han renovado el acuerdo por un período similar.