Somos lo que comemos y… ¡qué mal comemos!

Somos lo que comemos y… ¡qué mal comemos!

Uruguay tiene uno de los índices de obesidad más altos de Latinoamérica y los técnicos afines al tema no dudan en afirmar que el problema proviene de una mala alimentación. Cada vez es mayor la demanda de la denominada “comida chatarra”, a menudo con exceso de sal, de harina y otros productos que consumidos en exceso van dañando la salud humana. También se considera contraproducente y responsable en buena medida de los problemas de salud que a determinada edad aparecen entre los uruguayos, la difundida costumbre de comer carne asada a las brasas. El problema se extiende y el ritmo de vida que se lleva hoy, en el que a menudo ambos cónyuges trabajan, determina que se caiga en las denominadas “comidas rápidas”, pizzas con mozzarella, papas y cebollas saladas, frankfurters y hamburguesas.

La Dra. Laura Reyes subraya el valor de una alimentación sana en la prevención de enfermedades

La Dra. Laura Reyes – especialista en Gastroenterología – da su visión acerca de las consecuencias de llevar un incorrecto hábito alimenticio, haciendo mención de las enfermedades más frecuentes por la mala alimentación y la vida sedentaria.
“Estamos invadidos por la comida chatarra, que tiene alto contenido de sal; además muchas comidas elaboradas son hipercalóricas y lamentablemente ya los niños la empiezan a consumir.
Ello lleva a que generalmente ya haya muchos niños y población adulta con obesidad con todas las enfermedades que conlleva: diabetes, hipertensión y enfermedades hepáticas” – precisó la especialista.
Laura Reyes señaló también algunas enfermedades de hígado que están relacionadas a la obesidad y a la diabetes.
Por otra parte el uruguayo mantiene una importantísima ingesta de carne y el hábito de comer asado a la parrilla que genera una alta tendencia al cáncer de colon.
“Sabemos que en el Uruguay tenemos un alto índice de cáncer de colon; es una enfermedad que afecta tanto a la mujer como al hombre después de los cincuenta años y ello tiene que ver con factores genéticos, familiares y ambientales, pero también tiene mucho que ver con la alimentación que llevamos” – agregó.
Esta realidad está asociada también a la baja ingesta de fibras; lo importante es seguir una dieta variada, evitar la comida chatarra e ingerir mucho líquido: acción fundamental para prevenir deshidrataciones.
“No hay que esperar a tener sed para ingerir líquidos, porque la sed justamente es una señal de que falta líquido en el cuerpo. No hay que esperar a tener sed para tomar agua. Hay que hidratarse durante el día.
Muchos pacientes consultan por constipación y uno de los elementos en el tratamiento es la hidratación aparte de mantener una dieta rica en fibras (frutas y verduras).
La carne no es contraproducente si se come moderadamente; también resulta saludable comer pescado y pollo, en forma balanceada”.
En la actualidad la población está informada mediante las recurrentes campañas de prevención. A los mayores de cuarenta años se les indica el fecatest, un examen que permite prevenir el cáncer de colon.
Los niños con baja ingesta en fibras experimentan problemas de estreñimiento.
Los pediatras también advierten la obesidad en la población infantil con las enfermedades que provoca.
La obesidad forma parte de un síndrome metabólico que da lugar a riesgos de padecer problemas cardiovasculares.
Cuando le consultamos a la Dra. Reyes acerca de una forma de comenzar a cambiar nuestro estilo de alimentación señaló que es importante empezar con los niños, enseñarles a comer sano.
Y los adultos simplemente tienen que estar dispuestos a cambiar su alimentación y no esperar a que se desencadenen los problemas de salud.

¿Cómo debe ser una alimentación saludable?
“Creer que lo rotulado como “light” nos va a solucionar los kg. de más”, es un mal hábito que trae problemas de salud

“Lo ideal sería una dieta balanceada, basada en todos los grupos de alimentos”, comenzó diciendo sobre el tema la licenciada en nutrición Milagros Olivera, quien está al frente de Celisano, una casa de comidas saludables, especializada en comidas para celíacos y diabéticos, ubicada en 19 de abril 1299 esquina Luis Alberto de Herrera.
Entre los alimentos que debemos comer para mantener una dieta balanceada, la especialista en el tema señaló: cereales, frutas, verduras, carnes, una variedad de frutos secos (nueces, almendras, castañas) que nos aportan grasas esenciales para nuestro organismo y semillas tales como chia, girasol, amaranto, quinoa que son “súper nutritivas y no las incorporamos como parte de nuestra alimentación”, como deberíamos hacerlo.
Con respecto el tema de los lácteos, agregó que últimamente han comenzado algunas controversias entre los nutricionistas respecto a su utilización. En la opinión de Olivera, no se aconseja tanto la incorporación de lácteos a la alimentación ya que hay estudios que demuestran que los nutrientes de la leche no están tan biodisponibles como se pensaba. “Si lo pensamos con sentido común es verdad, ya que seríamos los únicos animales que consumimos la leche de otro mamífero que no es de nuestra especie, igual es difícil eliminarla ya que en nuestra sociedad está más que incluida”, explicó.
DESAYUNO, ALMUERZO, MERIENDA Y CENA
Lo ideal para una dieta saludable sería comenzar con un desayuno con frutas y cereales como la granola, en el caso de suspender los lácteos, se puede optar por las leches de coco, almendras o quinoa.
El almuerzo podría ser alternando pollo con carnes rojas (estas últimas solo una vez por semana) y pescado con toda la frecuencia que se pueda (preferiblemente pescados grasos ya que la grasa del pescado es esencial y no actúa de forma agresiva en nuestro organismo como sí lo hace la grasa saturada de las carnes rojas, el cordero, el cerdo y las aves). El menú de carnes elegido siempre debe ir acompañado de alguna verdura de estación, que son las más nutritivas.
La merienda compuesta por frutas, en licuados y cereales, sería lo ideal.
Respecto a la cena, ésta preferentemente debería ser de verduras crudas o cocidas, siempre de estación.
EL AGUA ES FUNDAMENTAL
Durante el día es importante no pasar muchas horas sin consumir alimentos ya que nuestro cuerpo necesita recibir nutrientes cada dos o tres horas y eso es fundamental para lograr un buen metabolismo. Entre horas, se pueden consumir frutos secos sin sal, frutas, alimentos que nutran a nuestro cuerpo y no aporten solamente calorías.
El agua es fundamental para todo proceso dentro de nuestro cuerpo por eso es recomendable beber por lo menos 2,5 litros por día.
La nutricionista remarcó que lo ideal es ir volviendo de a poco a lo casero y evitar alimentos industrializados que no nos aportan los nutrientes que realmente necesitamos.
¿QUÉ HACEMOS MAL?
Dentro de los malos hábitos que los salteños solemos tener a la hora de comer, se encuentra el hecho de “optar por la comida rápida, envasada o congelada que no nos aportan ni tienen disponibles los nutrientes que necesitamos”, señaló Olivera.
“Creer que lo rotulado como light nos va a solucionar los kg. de más que tenemos cuando lo único que hacen es aportar componentes no nutritivos que alteran el funcionamiento de nuestro cuerpo y que a la larga provocan complicaciones mayores en nuestra salud”, es otro de los grandes errores a la hora de elegir nuestros alimentos.
Finalmente, la especialista indicó que “es importante un cambio de hábitos y de conciencia de que comer sano es pensar en aportarle a nuestro cuerpo alimentos que estén cargados de nutrientes y no aquellos que sirven solamente para calmar la ansiedad y producir saciedad por un momento. Nuestro cuerpo necesita recibir alimentos naturales que los sepa reconocer para poder utilizarlos”, concluyó.

El menú se repite en todos los establecimientos gastronómicos consultados
Las pizzas, las milanesas y los chivitos lideran la lista de preferencias de los salteños a la hora de comprar comida

Las pizzas, las milanesas y los chivitos lideran las preferencias de los salteños a la hora de comer afuera o de pedir comida a través del servicio de delivery, de acuerdo al relevamiento que realizó EL PUEBLO con diferentes establecimientos gastronómicos de la ciudad.
Dentro de las tres opciones marcadas, las pizzas se llevan la medalla de oro. “Es el alimento de más rápida elaboración, por lo que si llega algún comensal con cierto apuro, la pizza es candidata de fierro”, fue una de las explicaciones que aportó una de las fuentes consultadas.
La inmediatez buscada para recibir el alimento deseado hace que las minutas (como le llamamos los rioplatenses a las comidas rápidas) sean lo primero que le viene a la mente a buena parte de los clientes de pizzerías y restaurantes cuando se enfrentan al desafío de elegir qué van a comer. Por eso, si no se decantan por la pizza, lo hacen por las milanesas o los chivitos. En este sentido, no hay un segundo puesto claro, dado que las dos últimas opciones están “cabeza a cabeza” e incluso la mayoría de los establecimientos gastronómicos aseveraron que sus ventas son casi idénticas y que si uno de los dos platos gana la pulseada un día, el otro se recupera y lo hace en la jornada siguiente. Eso sí, contra las pizzas, no tienen nada que hacer. “Yo no conozco a ningún salteño que no le guste comer pizza. Si hay alguno, debe ser extraterrestre”, enfatizó el encargado de una pizzería al ser consultado del porqué del predominio de este alimento compuesto básicamente por harina de trigo, sal, agua, levadura y salsa de tomate, que puede se acompañado por múltiples ingredientes, como ser la clásica mozzarella, aceitunas, champiñones, cebolla, jamón, anchoas, longaniza, albahaca, entre tantos otros.
EL VALOR DE LAS MINUTAS
¿Pero cuánto cuestan los platos preferidos por los salteños? En una de las pizzerías céntricas consultadas, una porción de pizza a la piedra vale 85 pesos y con muzzarella, $105, son de los platos mas consumidos.
La milanesa a la napolitana es un plato típico de nuestra gastronomía y consiste en una milanesa de carne vacuna llevada al horno para ser recubierta como salsa de tomate, queso mozzarella y jamón. A todos esos ingredientes, “le agregamos un toque de amor”, según especifican textualmente en la pizzería mencionada anteriormente.
Otra opción con buena salida es la milanesa a la suiza. Este plato, al igual que el anterior, consta de una milanesa de carne vacuna que es acompañada por jamón, mozzarella, morrón salteado y cuatro quesos.
El chivito es un invento uruguayo y como todos los uruguayos sabemos, se elabora con carne de vaca, generalmente lomo y no de chivito. El plato consiste en una especie de sandwich, que contiene una porción de carne a la plancha con jamón cocido, panceta, mozzarella, lechuga, tomate y mayonesa. Para que la preparación no se desarme, se la suele pinchar con un escarbadientes. El plato habitualmente es acompañado por una porción de papas fritas.
El chivito al plato es acompañado también por ensalada rusa, ensalada mixta, pickles, huevo frito, huevo duro y aceitunas.

Psicóloga Sandra Ancel:
“Estrés, emociones negativas y ansiedad: pasaporte hacia la comida chatarra”

La “vida rápida” que llevamos en estos tiempos nos lleva a acelerarnos en todo sentido y por consiguiente tener hábitos menos saludables en la alimentación – nos explica la Psicóloga Sandra Ancel.
En este tema juegan un rol importante la distancia y los horarios y los hábitos se tornan cada vez menos convenientes para mantener una buena salud.
Ancel concluye en que adoptar una alimentación adecuada es cuestión de educación y hábitos; y que hoy hay un intento de concientizar a las generaciones más jóvenes en adoptar una alimentación sana.
La vida agitada no nos permite tomarnos el tiempo ideal para experimentar el hecho placentero de comer; es así entonces que echamos manos del “Fast – food” (comida rápida) mientras hacemos varias cosas a la vez, planificamos los horarios, atendemos a nuestros hijos, etcétera.
“Entonces nos gana la ansiedad, las emociones negativas y comemos con estrés.
Ingerimos la llamada “comida chatarra” y nos justificamos por ejemplo así: “me sentí mal y me comí un paquete entero de papitas” y no “me sentí mal y me comí una manzana”; así queda claramente la tendencia a que la comida chatarra tiene esa particularidad de atraparnos.
Estas ingestas que nos gratifican momentáneamente, a la corta o a la larga nos traen serios problemas de salud.

“ESTRÉS, EMOCIONES NEGATIVAS Y ANSIEDAD: PASAPORTE HACIA LA COMIDA CHATARRA”

“La comida chatarra nos genera la falsa creencia de satisfacción, por ello optamos por ella y no por los alimentos que son saludables y tal vez no demasiado atractivos para el paladar”.
También un rol preponderante lo juega la publicidad, que nos muestra y hace creer que podemos resolver rápidamente el tema de las comidas, consumiendo alimentos que saben bien y satisfacen a las papilas gustativas.

“TODO ES CUESTIÓN DE EDUCACIÓN

Desde hace un tiempo por parte del gobierno ha surgido la inquietud de fiscalizar los alimentos que se venden en las escuelas y liceos, prohibiendo aquellos que inciden negativamente en la salud y propiciar una educación que nos guíe hacia la dieta sana.
Sandra Ancel desde su experiencia señala que todo radica en la educación: si al ser humano desde edad temprana le inculcamos el hábito de comer sano, lo tomará como parte de su vida.
“Hoy los niños están más sensibilizados que nosotros con el tema, porque se ha tomado conciencia.
Si a nuestros hijos le enseñamos a comer fruta variada, lo van a incorporar como algo natural; por el contrario de aquellos padres que le dan coca cola y hamburguesas.
El alimentarse bien tiene que ver con la educación y los hábitos” – reveló Ancel.
Cocinar en familia es un acto que reviste gran importancia porque no solamente fomenta la buena alimentación, sino otros valores.
Tal vez lleve un poco más de tiempo, pero debemos tener en cuenta que estaremos ganando en salud.
La profesional coincide que en la actualidad existe una voluntad de optar por una alimentación sana y muchos pacientes acuden a consultas con nutricionistas.
Y lo positivo es que se está intentando que las generaciones más jóvenes puedan tener hábitos más sanos que permitan valorar y saber que la salud no tiene precio.