Turismo al aire libre, una buena experiencia

Turismo al aire libre, una buena experiencia

Una nueva semana de Turismo llega a su fin y los campamentos han sido la manera preferida de los turistas del sur del país de pasar sus vacaciones en Salto

Vivir la Semana de Turismo a pleno puede ser una experiencia nueva y muy interesante, sobre todo para quienes tienen poco tiempo para estar junto a su familia y no encuentran momentos precisos para hacer lo que les plazca.
En este caso, el hecho de salir de vacaciones pensando en acampar, con todo lo que eso implica como actividad familiar, es algo muy positivo porque además de ser una aventura, una experiencia divertida, es una una actividad familiar que ayuda muchas veces a recomponer los lazos familiares y a generar vínculos más estrechos entre sus integrantes, todo lo cual va en consonancia con el espíritu de esta semana.Betina y AdolfoSi bien para los jóvenes y para los no tanto pero adeptos a la vida nocturna, la misma se caracteriza por la diversidad de espectáculos nocturnos que pasan a ser su centro de atención, para las familias y quienes prefieren una vida más sana, optan por el campamento.
En este caso, EL PUEBLO recorrió el camping de Daymán donde encontró que en un 90 por ciento los visitantes son uruguayos, principalmente del sur del país, por lo cual muchas de las cosas que compartieron son las que les puede pasar a cualquiera de nosotros cuando hacemos lo mismo en aquella zona del territorio nacional.
En este informe, mostramos cuál es la visión de Salto y sus centros termales de parte de quienes nos visitan, los que además de contar su experiencia como campamentistas cuentan cómo ven a Salto como lugar turístico.

Los campamentistas son en su absoluta mayoría del sur del país y algunos prueban esa experiencia por primera vez

Cuando hablamos de ir a acampar, quienes no lo han hecho, piensan que van a pasar mal o que lo mejor será siempre quedarse en una habitación. Pero quienes sí tuvieron esta experiencia saben que además de un tema de costos en cuanto a la estadía, acampar tiene su lado especial y más hoy con todos los elementos que facilitan que la estadía en una carpa no tenga nada que envidiar a quedarse en un hotel o una casa, donde muchas veces más aún; se pasa mejor. Así lo pudo comprobar EL PUEBLO en el complejo La Posta del Daymán, que durante esta Semana de Turismo se vio colmado de campamentistas en su mayoría montevideanos que eligieron ese lugar para pasar estos días.
ACAMPAR PARA SENTIR OTRA COSA
Si bien al parecer estaban muy bien equipados, Aidée e Irineo que se encontraban junto a la hija de ambos y el novio de esta, contaron que les faltaron algunos detalles como por ejemplo un latón grande para llevar a lavar la vajilla, “algunas cositas puntuales que decís; ‘para la próxima …’.
Para Aydeé lo que no puede faltar al irse de campamento son los colchones, abrigos, toallones, ropa, y todos los utensilios. Irineo comentó que siempre van a hoteles, pero para hacer algo diferente se propusieron acampar, “para sentir otra cosa”. Llegaron el sábado con mucha lluvia, pero adentro de la casa rodante y la carpa no se llovió, de manera que dentro de todo, pasaron bien. Aydée añadió que en el lugar cuentan con energía eléctrica, pero le gusta tener un farol a mantilla, de manera de darle otro entorno al campamento y quizás para el próximo campamento lo agregará.
FALTAN PARRILLEROS Y MÁS FOCOS DE LUZ’
En cuanto al servicio, indicaron que es bueno, aunque notaron la falta de parrilleros, y focos de luz en ciertas zonas del camping, ya que por ejemplo el día de lluvia de noche, era complicado porque “no sabías dónde pisar”.
Destacaron la limpieza de los baños, pero señalaron que les falta mantenimiento.SARA con Sra sola con su hijaCECILIA
Cecilia se encontraba disfrutando del sol, sentada entorno a una pequeña mesa junto a la carpa también bien equipada, con galería, debajo de la cual se podían ver diversos utensilios, mientras que a unos metros, los niños jugaban a la pelota. Es la segunda vez que acampa en este lugar, la primera “nos pasó de todo”, cuenta vez, al llegar, se dieron cuenta de que se habían olvidado de los colchones inflables; llegaron a las 10 de la noche y tuvieron que dormir esa noche tapados con las frazadas únicamente. Al otro día tuvieron que salir a comprar, y ahora tienen el doble.
Llegó de Montevideo con sus dos hijos y su esposo. Dice que el servicio es impecable, la primera vez vino porque le recomendaron el lugar y como no hay que reservar; “venís y tenés espacio siempre y luego de la primera vez que vinimos que fue bárbaro, ya nos quedamos para volver”.
Dice que lo elige no solo por el costo, que es menor que un hotel, sino que además del campamento, allí “tenés la cancha para fútbol, la placita, piscinas con aguas termales, electricidad, agua caliente”.
HACE DIEZ AÑOS QUE VIENEN
Pedro y Deisy son de Montevideo, hace diez años que vienen a acampar a la Posta del Daymán, tienen una casa rodante con un gacebo que están fijos en el lugar, allí se encontraban al momento del diálogo con EL PUEBLO, disfrutando del día soleado.
Llegaron el viernes pasado, y aunque les tocó días de lluvia, las instalaciones les permitieron pasar bien. Destacaron que no han tenido problemas de inseguridad, así como también encuentran que las instalaciones del lugar están bien.
Ellos “no se olvidan de nada”, porque ya tienen todo allí, incluso se pueden ver varias bicicletas atadas con cadenas, que también permanecen en el lugar durante el año.
Durante su estadía hacen asados, guisos y vienen a la ciudad solamente a comprar alguna cosa.

La primera experiencia como campamentistas
Un martillo y un par de cuerdas se vuelven indispensables a la hora de acampar, justo lo que olvidaron Betina y Adolfo

Quienes se suman a la aventura del campamento como todos los que se inician en algo por primera vez, al momento de estar en el terreno se dan cuenta de aquellas cosas que necesitaban y aunque las mismas sean previsibles no fueron tenidas en cuenta.
Tal es el caso de Betina y Adolfo, que tras conseguir un par de carpas prestadas y cargar algunas cosas en su auto se aventuraron al camping de Termas de Daymán, sin contar con que aquí se darían cuenta de aquellas cosas que les eran necesarias y que estaban al alcance de la mano en su propia casa.
«Conseguimos las carpas y empezamos a armar los bolsos con lo que pensábamos que íbamos a necesitar en base a pura intuición. Después, acá, nos dimos cuenta que había cosas que son indispensables y no las trajimos, por ejemplo un martillo, palillos, unas buenas cuerdas para colgar la ropa húmeda», dijeron a este diario para el presente informe.
«Como no trajimos nada de eso tuvimos que improvisar (risas). También nos dimos cuenta que hacen falta más estacas y cuerdas para atar las carpas porque las que trajimos no alcanzan porque si viene un viento fuerte creo que nos quedamos sin nada (risas nuevamente)».Sara CASA RODANTE es para la parte de la nota que dice que estan hace diez añosAsí comenzó relatando su primer experiencia como campamentista, Adolfo, que llegó junto a su señora Betina, su hijo y la novia de este, el pasado martes al mediodía desde la localidad de La Paz, departamento de Canelones.
UN PAR DE CARPAS UNOS BOLSOS …  Y SALIERON
«Es la primera vez que salimos de vacaciones a acampar. Buscamos desde diciembre un lugar para quedarnos acá (en Daymán) y no encontramos nada o lo que había era muy caro, así que tomamos la iniciativa de acampar», comentó Betina.
«Vinimos como primera experiencia a ver cómo nos iba y la verdad que hasta ahora es todo lindo, más allá de algunas cosas que nos dimos cuenta que no trajimos y nos hacen falta. Es una linda experiencia. Nos dimos cuenta que nos falta mucho para ser verdaderos campamentistas (risas), pero bueno, acá estamos y lo estamos disfrutando», agregó Adolfo.
«Vinimos con disposición a disfrutar y no nos hacemos problema por el tiempo ni por nada. Llamamos (al camping de Daymán) y dijeron que acá siempre había disponibilidad, así que conseguimos las carpas y empezamos a armar los bolsos con lo que pensábamos que íbamos a necesitar en base a pura intuición», puntualizó Betina.
HAY ELEMENTOS IMPRESCINDIBLES
La pareja se dio cuenta sobre la marcha que hay algunos elementos imprescindibles a la hora de salir a acampar y que ellos no los habían traído, así que aconsejaron a quienes toman esta iniciativa.
«Si vas a salir de camping, hay cosas que son indispensables y no trajimos, por ejemplo un martillo, palillos, unas buenas cuerdas para colgar la ropa húmeda», remarcaron los visitantes que a pesar de no haber traído nada de eso, igual se las arreglaron para pasar bien.
«Tuvimos que improvisar (risas). También nos dimos cuenta que hace falta más estacas y cuerdas para atar las carpas porque las que trae no alcanzan porque si viene un viento fuerte creo que nos quedamos sin nada (risas nuevamente)», relataron los campamentistas.
«NOS GUSTARÍA VOLVER»
Sobre el lugar y las comodidades que se brindan, señalaron que «es todo muy lindo, hay bastante gente, pero cada uno esta en su lugar y respetando el espacio del otro».
Sin embargo, puntualizaron en la necesidad de «alguna otra columna más para sacar la corriente (energía eléctrica) y tener más luz en la noche. Pero dentro de todo, está bárbaro, los servicios higiénicos están bien, así que nos llevamos una linda experiencia. Nos gustaría volver porque venimos pasando lindo», concluyó la pareja.

Campamento “Las tías”, tiene tv con conexión satelital, una casa rodante con aire acondicionado y electrodomésticos

El campamento “Las tías”, como se autodenominaron los integrantes de la familia Gómez, bien podrían llevarse el primer premio entre los mejores equipados. Es que este campamento que llegó a tener durante esta semana de turismo hasta 17 personas conviviendo, cuanta con una casa rodante con aire acondicionado, una extensión con una gran lona donde se dispuso un espacio con dos catres para mirar cómodamente la TV que tiene conexión satelital, un mueble para guardar la ropa donde cada integrante tiene su estante.
Además un gran gacebo transparente que hace las veces de espacio de comedor con una gran mesa, una cocina, microondas, juguera eléctrica, un mueble con los utensillos de cocina y muchas cosas más. Incluso en los alrededores de la casa rodante se dispusieron varias carpas pequeñas que hacen las veces de dormitorios para los diferentes integrantes de la familia.
Eligieron el camping de Daymán “por seguridad, comodidad, salud y porque es un espacio donde podemos estar solos pero también todos juntos en la familia, donde hay de todo para todas las edades”, comentaron los más adultos.
“Vinimos dos, en un momento llegamos a ser 17 y ahora somos 12, somos tres generaciones de la misma familia, unos vienen y se quedan varios días otros por diferente motivos se quedan menos y así”, agregaron.
Hace como tres años que tienen la casa rodante instalada allí y este año les permitieron colocar aire acondicionado. La compraron entre los dos hermanos de la familia y se juntan para disfrutar las vacaciones.
“Estuvimos en Guaviyú (Paysandú), en Punta Ballena (Maldonado) y ahora la dejamos acá todo el año, nos cobran mil pesos por mes, más barato que un estacionamiento en Montevideo. Hemos venido en julio, ponemos un calefactor adentro y pasamos bárbaro. Es divino este camping, te sentís muy cuidada y muy tranquila sobre todo por los niños. Nosotros buscamos tranquilidad y contacto con la naturaleza y acá es un lugar donde todos podemos descansar, los chicos pueden disfrutar porque pueden ir a la piscina solos, hay mucha seguridad y entretenimiento para toda la familia. Armamos todo en un par de horas porque ya estamos duchos y además vamos armando a medida que va llegando más gente, así que se fue armando de a poco también”, comentó una de las “tías”.
LAS MUJERES NO TIENEN QUE LAVAR LOS PLATOS
“Lo bueno que tiene el camping es que las mujeres no tienen que lavar los pisos ni hacer las tareas del hogar, creo que es el único momento donde los hombres cocinan (risas), dijo uno de los propietarios de la casa rodante a modo de chiste. “Recién cocinamos el desayuno con el tío, fuimos a la panadería (risas)”, agregó uno de los jóvenes del grupo familiar. “Pero de todas maneras tenemos el freezer lleno de comida. Tenemos todo, todas las comodidades, como para pasar como en casa”, puntualizó la tía.
ANÉCDOTAS QUE NO FALTAN
Interrumpimos a los turistas entre las diez y las once de la mañana cuando estaban en pleno desayuno, donde algunos tomaban mate, otros un vaso de leche con bizcochos dulces y otros recién se levantaban y llegaban de darse un baño.
Comentaron que un rato antes de que EL PUEBLO los visitara estaban recordando algunas anécdotas de campamentos anteriores y las compartieron con nosotros. “Hace rato estábamos recordando que una vez, en Guabiyú, ellos (dijo una de las tías señalando a quienes tenía a su lado) durmieron en un lugar diferente cada noche, porque un día se les inundó y se fueron a dormir al auto y ahí cerca tenían una barra de chiquilines con tambores que tocó toda la noche y al otro día se pasaron a otra carpa y así estuvieron durmiendo cinco días en lugares diferentes (risas). Otra vez nos pasó que llegamos desde Montevideo y ninguno de los dos (propietarios de la casa rodante) había traído la llave, así que tuvimos que romper la cerradura y salir a buscar un cerrajero para hacer una cerradura nueva (risas nuevamente). Son muchas las anécdotas y todas se recuerdan con alegría”.
“TODOS COLABORAMOS”
Los campamentistas, dijeron también que además, “a los niños les hace bien disfrutar todo esto (señalando la naturaleza que los rodeaba). Porque acá en el camping, todo es una comunidad, uno va a buscar agua, el otro cocina, otro lava los platos y está el otro que no hace nada (risas) y solo ceba mate (risas nuevamente). Es un camping donde cada uno va a donde quiere y disfruta en lo que le gusta, pero todos colaboramos. Además, acá está cerca de todo, si querés tranquilidad te quedás acá, si querés movida te vas a las termas y si querés más movida nocturna, como la que buscan los jóvenes, te vas a la ciudad (Salto). De esta forma todos tienen atractivos para lo que les gusta”, concluyó una de las tías de la familia, que gentilmente nos hizo un tour por su vivienda improvisada entre carpas, lonas y su casa rodante.

“Acá es más liberal, jugamos al fútbol, vamos a las piscinas, hacemos de todo”, dijeron los peñarolenses
Sobrellevar las inclemencias del tiempo es un desafío de los campamentistas que disfrutan de la vida al aire libre

Uno de los grupos de campamentistas que llamaba la atención en el marco del camping de esta semana de turismo, lo conformaba una numerosa familia proveniente de la capital del país. Varios de sus integrantes llevaban la indumentaria del Club Atlético Peñarol y tenían como emblema la bandera de su club. Ese día, era el partido de Peñarol contra Palmeiras por la Copa Libertadores y el grupo familiar bregaba por una victoria de su club que finalmente cayó derrotado 3 a 2. “Acá estamos, todos juntos, somos todos familia, madres, tíos, hijos, sobrinos, comemos algún asadito, un guiso, ayer hicimos torta fritas, (y) pasamos lindo”, dijeron los visitantes, que iban agregando palabras al unísono para describir lo que hacían en el camping. “Acá es más liberal, jugamos al fútbol, vamos a las piscinas, hacemos de todo”.
“ACAMPAR SE DISFRUTA DIFERENTE”
La familia eligió acampar porque “estaba todo ocupado en las termas y antes de no salir estaba bueno venir en carpa”.
Bajo la guía de uno de los integrantes de la familia, un salteño que hace mucho tiempo vive en Montevideo, alentó a los demás a acampar en Daymán porque “en camping se pasa mejor que en otros lugares, más allá de las comodidades de los hoteles. Acampar se disfruta diferente, para los gurises sobre todo, es todo una novedad y disfrutan de otra manera”, comentó el salteño.
SOBRELLEVAR LAS INCLEMENCIAS DEL TIEMPO
El espíritu de aventura está detrás de todo campamento y las inclemencias del tiempo son uno de los más grandes desafíos de los campamentistas que de todas maneras se muestran entusiastas por disfrutar la estadía.
“Nosotros llegamos el lunes y estaba feo, estaba lloviendo y fue medio bravo para armar pero después se calmó y ta, ya quedó bien. Muchos pueden pensar que acampar es ir a pasar mal, pero para nosotros no, venimos a disfrutar y si el tiempo acompaña mejor y sino habrá que ver qué pasa, hay que adaptarse, es disfrutar lo natural”, agregó uno de los jóvenes del grupo.
A modo de ejemplo, de la forma de superar las adversidades de estar al aire libre, una de las mujeres de la familia relató una anécdota cuando estando en Termas del Arapey hace cuatro o cinco años, se les inundó toda la carpa y tuvieron que secar el agua y secarla, “pero después salió el sol y seguimos igual”, dijo entre risas por la experiencia.
El tema del clima es una de las mayores dificultades a sortear en el camping, porque lo más lindo es estar al aire libre, andar a caballo, jugar al fútbol, compartir todos juntos.
LO INDISPENSABLE
Entre lo indispensable para salir a acampar el grupo destacó “una buena carpa, lona y cuerdas”, después “la conservadora para tener la bebida fría y una cocinilla con una garrafita para el agua caliente y para cocinar”, comentaron los entrevistados.







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