Un flagelo que afecta al adicto, resquebraja a toda la familia y azota a la sociedad, es atendido por diferentes organismos

Un flagelo que afecta al adicto, resquebraja a toda la familia y azota a la sociedad,  es atendido por diferentes organismos

El problema de las drogas

“Yo siento que fue mi deber de madre. Y si es difícil con un hijo metido en las drogas, imagínate con dos”, afirmó a EL PUEBLO Adriana, quien desde hace cinco años viene luchando por sacar a sus hijos del flagelo de la droga.
Adriana, fue madre y padre a la vez y trabajó toda su vida para darle lo mejor a sus cinco hijos, cuatro varones y una mujer. Pero todo lo que hizo por ellos no evitó que dos de sus hijos varones cayeran en la droga.
Sin embargo, su amor de madre la mantuvo siempre presente y en la lucha para sacar adelante a sus hijos, a tal punto que hoy, la reconocen como un ángel que mantuvo Dios a su lado para guiarlos.
Incluso cuando estuvieron en situación de calle porque el hermano mayor se cansó de ellos y los corrió de la casa, su madre siempre estuvo presente, les llevaba comida y ropa limpia y no dejó de insistirles en buscar una salida.
Como Adriana, hay muchas madres que buscan lo mejor para sus hijos y a pesar de eso, la droga empieza a calarse en sus vidas y poco a poco lo destruye todo, la salud de quien se droga, de los padres del adicto y así también va desgastando y quebrando a toda la familia.
“¡No sé que hacer con mi hijo!”, es la frase más frecuente a la hora de buscar una salida a este problema. Encontrarla y mantenerse firme en ella es otro de los pasos más difíciles, donde la voluntad de querer salir juega un papel fundamental, junto al apoyo de la familia y la fe, como le pasó a Adriana y sus hijos.

Con este testimonio damos comienzo al informe dominical, hoy presentamos diferentes instituciones que tienen como fin ayudar, contener y apoyar a los jóvenes que se encuentran atrapados por el flagelo de la droga, este doloroso camino que transitan afecta también a las familias que en muchas oportunidades no saben cómo actuar ante la rebeldía de sus hijos.
En este informe presentamos el valiente testimonio de jóvenes que están dispuestos a contar sus vivencias para ayudar a otros que pueden estar pasando hoy por situaciones similares.

“Yo ya no sabía que más hacer ni a quien más acudir”
Los hijos de Adriana llegaron a estar en situación de calle por las drogas y al día de hoy “verlos bien” la hace feliz

“Hace cinco años que estoy en la lucha constante, fui a Ciudadela, a Mediación, a Violencia Doméstica, y siempre me tomaban como una loca, me decían -¿qué quiere señora?- y yo les decía: -lo que yo quiero es erradicar el tema de la droga de mis hijos. Yo no quiero que me los maten o que ellos terminen matando a alguien”, comenzó diciendo Adriana al explicar a EL PUEBLO la situación que le tocó vivir.
“Hasta ese momento ellos solamente me robaban a mi y en mi casa, a los hermanos, pero yo no sabía si el día de mañana ellos iban a salir con un arma o iban a matar a alguien. Yo no encontraba una solución. Ellos iban a Ciudadela (organismo dedicado a la atención de personas con adicción a las drogas), pero yo no sabía si iban realmente o no, porque yo tenía que trabajar y no podía acompañarlos a las clases y se me hacía muy difícil poder atender todo”, comentó la madre de dos jóvenes adictos, que incluso llegó a pedir la internación compulsiva de sus hijos.
“Yo ya no sabía qué más hacer ni a quién más acudir. Iba a donde me dijeran con tal de sacar a mis hijos de esa situación, era algo que no lo podía soportar. La Policía los agarró dos veces comprando droga y yo le pedí a la Policía que me dijeran qué más podía hacer, como madre salía a golpear cualquier puerta con tal de hallar una solución.
VER A SUS HIJOS EN SITUACIÓN DE CALLE LE “PARTÍA EL ALMA”
Uno de los momentos más difíciles que vivió con sus hijos fue cuando los vio en situación de calle, debido a que sus otros hijos “se cansaron de que vinieran y desvalijaran todo en la casa” para comprar drogas.
“El hermano se cansó y los echó de la casa y yo como madre no sabía qué más hacer. Se quedaban en la calle cerca de la piscina barrial y yo siempre iba a verlos, de mañana, de tarde y de noche. Los iba a ver y les llevaba comida. Me partía el alma verlos en esa situación, pero uno es madre y solo una madre entiende por qué uno hace eso.
“COMO SI FUERA OBRA DE DIOS” ENCONTRÓ LOS HOGARES BERACA
Fue en el juzgado, a través de un abogado que se enteró de la existencia de los hogares Beraca y “como si fuera obra de Dios” allí mismo una secretaria le proporcionó la dirección y Adriana desesperada salió en busca de ese lugar.
“En Beraca me atendieron amablemente y me invitaron a que fuera con ellos a una reunión. Pero ellos no querían ir porque estaban sucios y hacía varios días no se bañaban y como no podían ir a casa porque el hermano les había prohibido que entraran el Pastor me ofreció su casa para que se bañen y se pongan ropa limpia para ir a la reunión del día domingo. Ellos habían pasado la noche en violencia doméstica por un problema que se había generado en mi casa con los hermanos y a la mañana cuando les digo para ir a Beraca, no estaban muy convencidos de ir. Entonces yo me subo a la moto como para irme y les digo -acá no hay grises, es blanco o negro, buscan una solución o se quedan en la calle. Yo hasta acá llegué, más no puedo hacer. Y ahí, me dijeron que sí que iban a ir y desde entonces todo cambió”, comentó Adriana.
“VERLOS BIEN ES LO MEJOR QUE ME PUDO PASAR”
De sus hijos, Gonzalo continúa hasta ahora vinculado a los hogares Beraca, se recuperó de su adicción a las drogas e incluso colabora con la organización para ayudar a otros chicos que están con el mismo problema. Rodrigo, en cambio, estuvo solo cinco meses y se fue de Beraca, si bien tuvo una recaída, Adriana afirmó que está mucho mejor que antes y ahora vive en su casa.
“Yo doy gracias a Dios porque hubo un cambio formidable en sus vidas y en la de toda la familia. Gonzalo sale a predicar e incluso le dieron un diploma de revelación por la recuperación que alcanzó en dos meses. Las fiestas de fin de año las pasé con ellos, vino un hermano de Montevideo a visitarnos y se unió de nuevo la familia. Ellos como que tenían un poco de miedo al rechazo de la sociedad y de los hermanos, pero yo les hago ver que hicieron un cambio y la gente vio ese cambio. Hoy por hoy, con verlos felices a ellos yo estoy feliz y eso me alcanza y no lo pago con nada en el mundo, verlos bien es lo mejor que me pudo pasar. A otras madres que están pasando por una situación así les digo que vayan a Beraca porque es una solución y yo estoy muy agradecida por eso”, concluyó.

Hogares Beraca atiende a cerca de 50 casos de jóvenes con problemas y en su mayoría son casos de adicción a las drogas

El Pastor Robert Minondo, responsable de la obra social Beraca en Salto, Artigas y Paysandú, informó a EL PUEBLO que la obra está extendida en todo el país. Fue a partir del 2005 que comenzaron a trabajar con chicos en situación de calle que permanecían en la misma iglesia. Al poco tiempo, la situación los fue superando al punto de alquilar una chacra donde Minondo se fue a vivir con su familia y muchos jóvenes a quienes atendían en sus diferentes problemáticas.
La obra empezó a expandirse al punto de que actualmente tienen tres hogares, uno para chicas solteras, otro para madres y un hogar para varones, mientras próximamente se abrirá otro hogar para varones.
Para ingresar al hogar, es necesario pasar por una entrevista donde se informa cómo funciona el hogar, con talleres de repostería, costura, carpintería, entre otros oficios y las normas de convivencia.
“Cada hogar Beraca está a cargo de un matrimonio donde más que ingresar a una institución llegan a un lugar donde hay calor de hogar. Los hogares son cristianos y la fe es algo fundamental para nosotros pero no se obliga a nadie a creer. Les hablamos de la palabra de Dios, hábitos buenos de trabajo y les enseñamos varios oficios”, comentó el Pastor.
Entre los tres hogares de Beraca hay actualmente cerca de 50 personas pero cada semana reciben muchas entrevistas para ingresar. La mayoría de los casos que tienen son por problemas de adicción a las drogas, aunque no es la totalidad de los casos. “Uno de los mayores problemas que se da en las situaciones de adicción es la ausencia de la familia, o de algún integrante de la familia. Vemos la falta de Dios y la falta de hogares sanos, y eso es algo que se repite en muchos casos, por eso tratamos de trabajar mucho en ese aspecto y fortalecer la fe en Dios y la unión en la familia. Ver los resultados positivos y cómo los chicos van saliendo es un aliciente para continuar. Esto no significa que todo el que ingresa a Beraca cambia, pero aquel que encara y tiene voluntad de querer salir, puede”, concluyó Minondo.

Gonzalo se drogaba con su hermano y ante la insistencia de su madre pudo salir adelante por la fe y los hogares Beraca

“Yo no sé bien qué fue lo que me hizo empezar a drogarme. Empecé con cigarro, seguí con marihuana y terminé con lo peor que es la pasta base. Tenía 15 años cuando empecé, por la barra, la juntadera y la joda. Me enganché, me hice adicto y llegué a robarle a mi madre y a mis hermanos”, comenzó diciendo Gonzalo Formiliano, un joven de 22 años que se recuperó de su adicción a las drogas en los Hogares Beraca.
“Cuando empecé a consumir no me importaba más nada y hoy por hoy puedo reconocer el daño que le hice a mi familia. Mi madre luchó mucho por nosotros, nos pedía que nos internáramos y nosotros le decíamos que íbamos a salir solos, pero es mentira, no podés solo. Cada vez fue peor, le desvalijamos todo a mi madre, mi hermano y yo, porque los dos consumíamos. Salíamos a la calle y le pedíamos plata los conocidos, a la gente. Así empezó la mentira, el odio. Llegamos a vivir en la calle porque mi hermano más grande se enojó mucho por todo lo que hacíamos y nos echó de la casa”, agregó.
“Dios puso a mi madre en la vida de nosotros porque ella fue la que siempre luchó para sacarnos adelante. Yo quería salir de eso, pero no podía y no sabía cómo. Lo que no quería era internarme en algún lugar donde me empastillaran. Yo en ese entonces no conocía nada de Dios pero se ve que él escuchó igual mi pedido. Así, gracias a mi madre llegué a Beraca y al Pastor Robert”, comentó.
“Cuando llegué al culto, un domingo a la mañana, vi a una muchacha contando su testimonio de vida y esa chica vivía cerca de mi casa y yo la conocía. Eso me sorprendió mucho, verla transformada por lo que Dios hizo con ella, me hizo decirme ¡se puede! Desde entonces cada palabra de Dios sentía que era para mí, me empecé a sentir muy identificado. No tenía en mis planes estar tanto tiempo, llegué a pensar en estar dos o tres meses, pero acá cambié mi mentalidad y mi forma de ser. Hace nueve meses que estoy acá (cumplió 22 años el pasado 19 de junio) y me di cuenta que Dios puede hacer cosas milagrosas y transformar tu corazón. Yo nunca había ido a la Iglesia pero empecé a escuchar la palabra de Dios y hoy gracias a Dios puedo decir que restauró mi vida y la de mi familia”, dijo con agradecimiento.
“Acá (en Beraca), cuando empecé a salir a las ventas empecé a ver a muchas personas a las que le había hecho daño y poder mirarlos a la cara y pedirles perdón me hace sentir muy bien. Yo realmente quería salir de donde estaba y hoy por hoy me encanta ayudar a otros chicos que están pasando por lo que yo pasé. A quien esté en la droga le diría que no todo está perdido, que siempre hay una salida, que no se puede salir solo y no tengan vergüenza en pedir ayuda. Hoy, estoy arrepentido de muchas cosas que hice. Yo vi sufrir mucho a mi madre pero la felicidad que le trae a una madre ver que su hijo cambia es impagable y hacerla sentir feliz y orgullosa de mí es lo mejor que me pudo pasar”, concluyó Gonzalo.

Capellán Uber Borges de la Iglesia “Asambleas de Dios” Proyecto Granja – Hogar “Feliz Encuentro”

El Capellán Uber Borges pertenece a la Iglesia “Asambleas de Dios” y es el responsable de un nuevo centro para recuperación de jóvenes adictos que comenzará a funcionar el próximo mes de julio. Se trata de la Granja – Hogar “Feliz Encuentro”: la granja está ubicada pasando el Hipódromo. “Me inspiré en hacer esta obra luego de haber pasado como padre la experiencia de sufrir este flagelo y esta realidad lamentablemente no respeta culturas ni situaciones” – nos contó.
Al cabo de golpear puertas y viajar por varios puntos del país se tomó la decisión a nivel de la iglesa de adquirir un predio para abrir un centro, una granja donde se instaurará el programa de rehabilitación “Teen Challenge” (Desafío Juvenil).
Los centros de Teen Challenge están diseñados para ayudar a los individuos (jóvenes y adultos, hombres y mujeres) a vivir libres del uso de drogas y reintegrarse a la sociedad. El enfoque del Programa es interdisciplinario y ofrece un balance entre las clases bíblicas, tareas y recreación. La declaración de Propósito de Teen Challenge es proporcionar a los jóvenes, adultos y familias que padecen los problemas generados por la droga dependencia, una solución basada en la fe cristiana eficaz, e integrar a la vida cotidiana estos valores cristianos, para ejercer el control de los problemas de drogas y alcohol con el fin de convertirse en miembros productivos de la sociedad. Mediante la aplicación de los principios bíblicos, y de los valores cristianos, los esfuerzos de Teen Challenge se dirigen para ayudar a las personas a que se vuelvan mentalmente sanos, emocionalmente equilibrados, socialmente adaptados, físicamente restaurados, y espiritualmente vivos.
Este programa será implementado en el centro de rehabilitación juvenil que se está instalando en Salto más el Programa de los Doce Pasos del Plan Minessota.
Durante la internación se brindará ayuda espiritual, profesional, terapias de grupo y personal, realizando en paralelo un trabajo en el entorno familiar.
PROGRAMAS DE REHABILITACIÓN Y AYUDA ESPIRITUAL
“Es un programa práctico y no tan religioso, si bien también los jóvenes podrán contar con ayuda espiritual y psicológica” – indicó el Capellán Uber Borges.
Hoy ya hay tres jóvenes a la espera de la apertura del centro y del proyecto “Fortaleza” que ha reunido nueve familias que están enfrentando la problemática situación de las adicciones. Se comparten experiencias para fortalecerse unos a otros, con la finalidad de contener a las familias. El centro de rehabilitación en principio podrá asistir a viente varones víctimas de adicciones. Vale decir que es esta una obra privada, por lo tanto tendrá un costo para cada interno.
“Lo que se va a intentar es ayudar principalmente a chicos que han recaído mediante un plan de cuatro fases de tres meses cada uno, lo que completaría un año de tratamiento. También existe la posibilidad de que a partir del año que viene se pueda asistir a un mayor número de jóvenes y trasladar también a docentes de UTU. Creemos que parte de la rehabilitación también se da mediante la terapia del trabajo” – enfatizó Borges.
Los operadores terapéuticos del centro realizaron su capacitación en el Dispositivo Ciudadela donde en la actualidad están llevando a cabo la práctica.
Las organización evangélica “Asambleas de Dios” es muy grande y se ha establecido en todo el país.
Vale aclarar que el centro de rehabilitación está abierto a todos. En el proceso de Post – internación se mantiene un vínculo constante y las puertas abiertas 24 horas para atender cualquier situación problemática que se pueda generar. Se puede establecer un período de visitas mínimos posteriores a la internación.
UN TESTIMONIO VIVIDO EN CARNE PROPIA “FUE MUY DURO”
Uber Borges proviene de una familia bien constituida y sus dos hijos están encaminados en el estudio, uno de ellos está hoy trabajando en el hogar.
“Al principio marchaba todo bien en nuestra casa hasta que descubrimos ciertas conductas inapropiadas en uno de nuestros chicos… viajo mucho … mi esposa comenzó a llamarme advirtiéndome que algo estaba pasando y cuando nos percatamos de lo que sucedía fue muy duro” – reveló el pastor. Con nuestra familia llegamos a gastar hasta mil dólares por mes en el tratamiento. Todo empieza a raíz de la rebeldía espiritual, malas juntas y al cabo de varios meses se transforma en enfermedad, pues empieza a afectar la psiquis.
Hay que empezar a trabajar desde la idea de que es necesario convivir con esta situación. Lograr que los chicos puedan aceptar lo que les sucede es la parte más difícil.

Gonzalo López, director de Remar Salto
Porcentaje de rehabilitación de las personas que participan del programa es de un 100% porque todo depende de ellos

Remar es una ONG que está trabajando en el país hace alrededor de 23 años, pero en el mundo hace más de 30. La ONG nació en España, Miguel Diez es su fundador- se trata de una Iglesia, un centro evangélico con un brazo social que se llama Remar.
En Salto está funcionando hace más de tres años y su director es Gonzalo López, quien en diálogo con EL PUEBLO explicó que no es un centro de rehabilitación, sino un centro de ayuda donde además del tema de las adicciones, también trabajan con madres en situación de calle, con niños y «todos los que trabajamos en Remar –excepto algunos voluntarios- somos personas recuperadas de la problemática de las adicciones».
En Salto Remar tiene talleres ocupacionales para los jóvenes donde se les enseña un oficio, aprenden el hábito del trabajo y a su vez como Remar es una ONG que se sustenta por sus propios medios, en dichos talleres se generan esos recursos.
En Salto funciona una mueblería donde se venden productos hechos por los jóvenes, así como también un lavadero.
López explicó que los adictos recurren a Remar por voluntad propia y que son recibidos aquellos que son mayores de edad, excepto que el menor sea internado con su madre como es el caso de las madres en situación de calle.
La organización trabaja a puertas abiertas, más allá de que es un régimen de internación y los internos reciben solamente apoyo, no son medicados, a excepción de quienes vienen con alguna prescripción médica.
Para López el porcentaje de rehabilitación luego de estar en Remar «es de un 100% porque todo depende de la persona; si una persona se quiere rehabilitar tiene todas las posibilidades, el porcentaje existe cuando (el tratamiento) no depende de persona; pero en este caso como es voluntario, si aceptas la ayuda, los consejos …».
POR SEGUNDA VEZ
Joaquín es de Canelones, tiene 32 años, ingresó a Remar por primera vez cuando tenía 22 años, hacía poco que había sido padre, «y estaba en el tema de la droga, de la pasta base». Un día le hablaron de Remar por un autoadhesivo que vendían los chicos en los barrios.
«Ingresé por ese número, mi madre estaba desesperada, yo había perdido mi padre a los 18 años, me volqué al tema de la droga y la mala junta porque no tenía una autoridad, mi madre tenía que trabajar, mis hermanos se dedicaron a trabajar, a hacer su familia; su vida y yo me descarrilé», dijo a EL PUEBLO.
Cuando se enteró de Remar, «por primera vez quería reconquistar a mi familia, a mi madre». Remar me ayudó anímicamente, mentalmente, porque es un centro cristiano». Contó que primero pensó; «estoy unos meses, recupero la confianza de mi mamá, vuelvo a mi casa, y me explicaron; ¿por qué no probas con Cristo, por qué no probas en creerle, en tener una autoridad, a tenerle temor a alguien?
«Pero me fui y volví a caer, aunque me habían advertido que si me iba, me iba a volver a drogar, y que iba a ser mucho peor, porque esos 5 o 6 meses que había estado internado, había estado juntando ganas para drogarme más y más; y así fue».
Con el paso del tiempo, volvió a ingresar, «mis hijos están grandes (tienen 12 y 13 años), uno va a sexto de la escuela y el otro al liceo, y por ellos, porque ya no podía seguir viviendo como estaba, trabajaba para la boca (de venta de drogas).
Fue a través de los chicos de Remar que pasando por su casa un día de ventas como lo hacen habitualmente, uno de ellos dijo; ¿hasta cuándo vas a seguir pateando contra el clavo? ¿Te gusta estar así? Mira como estás, tendrás tu casa, tu moto, pero mira la amargura que tenés, las ojeras, estás re flaco (…)
« A los dos o tres días, me comuniqué y me dijeron que había lugar en Salto y hace más de 9 meses que me viene a Salto, me trajo Remar. En las manos de Dios recuperé la confianza de mis hijos; me volvieron a hablar, de mi mamá, de mis hermanos; «ahora estoy bien, contento».
Joaquín explicó que hoy en día lo mantiene Remar, «con mi madre está todo bien, tengo padrinos acá en Salto, pero no está todo bien con el tema de que no me preguntan qué precisas, qué te mando, tampoco les pido, porque ya que destruí, mentí, robé, hice tantas cosas, quiero que Dios haga la obra, si hoy o mañana sale de ellos traerme algo…
Joaquín estaba en el lavadero y hoy le dieron la oportunidad de abrir la herrería porque tenía conocimientos en el tema
«Es complicado, mañana quisiera decirle a mis hijos, no hagas esto, pero con autoridad, antes no podía decirles no fumes un cigarro, si yo vivía 24 horas del día drogado, mi meta es eso; poder ser el día de hoy o mañana un ejemplo para mis hijos; tanto para ellos como para mi mamá y mis hermanos».

Mario Souto, Coordinador del Dispositivo Ciudadela Salto
“Existen muchas más consultas y mucho más consumo por parte de adultos”

El dispositivo Ciudadela lleva en nuestro medio cuatro años; en dicho lapso de tiempo ha asistido a muchas personas (jóvenes y adultos), que se enfrentan al consumo problemático de sustancias. EL PUEBLO dialogó con su Coordinador, Mario Souto, quien nos brindó un enfoque diferente del tema, al que se suele tener en el imaginario popular.
¿Por qué se opta por “caer” en el consumo de drogas como se dice popularmente?
De la forma que usted me lo plantea se le está dando una significación diferente a la sustancia (droga), ya que la misma es algo inerte que no imprime nada sobre la persona, sino que es la persona la que decide el uso de la sustancia; eso es algo importantísimo de tener en cuenta a la hora del abordaje del trabajo que venimos haciendo y por eso lo planteamos.
Nosotros partimos del cómo la persona se relaciona o vincula con la sustancia, no otorgándole un valor a dicha sustancia, sino que a la persona, lo cual es un enfoque totalmente diferente al que se empleaba antes, donde se sostenía equivocadamente que, el consumidor había “caído en la droga”, cuando la sustancia no va hacia la persona, sino que al revés. Entonces, esa visión permitía empoderar a la persona que tiene un consumo problemático –nosotros no hablamos de drogadicción ni de adicción sino de consumo problemático-, cuando la persona tiene ese problema, recurre a la sustancia para que esta le proporcione una salida ante una situación x por la que está pasando, lo que va generando una cierta dependencia de la sustancia, a que le otorgue ese escape, generando un hábito ante toda situación de placer o desfavorable, recurriendo siempre a la misma herramienta, si antes utilizaba esto, ahora utilizo esto otro, pudiéndose consolidar sí, una adicción; pero todo comienza por un consumo problemático.
¿Nos enfrentamos a un flagelo?
Estamos frente a una forma de relacionarse con la sustancia, las que existieron y van a existir siempre; el enfoque tiene que ser dado desde el cómo nos relacionamos con dicha sustancia, porque si lo aplicamos como una lucha, le estamos otorgando un lugar de poder a la sustancia; y si lo tomamos como un flagelo, seguimos haciendo referencia a paradigmas anteriores que no dieron resultados.
Tenemos que empoderar a la persona respecto a la relación con la sustancia, parándonos desde otro lugar. Con este enfoque nuevo, tomado como ejemplo en toda Latinoamérica y en gran parte del mundo, que trata de políticas de estado en lo que refiere a las drogas y es el enfoque actual en dicho sentido, es el que está dando resultado en la actualidad, el cual se basa en un modelo llamado “Gestión de riesgos y daños “, y “Aprendizaje social”, muy diferente al aplicado anteriormente que se respaldaba en el combate a las drogas.
¿Cuándo se considera que el consumo es problemático?
Tenemos que enfocarnos en cómo se relacionan las personas con todo lo que es consumo. Vivimos en una sociedad consumista en la que permanentemente estamos siendo bombardeados y empujados a consumir; quienes se adhieren más fielmente a lo que es la solicitud o la demanda de dicha sociedad, son las personas que tienen consumo problemático de sustancias, pero después consumimos tecnología, prensa, programas televisivos, etc. Pasa a ser problemático, cuando altera una de cuatro áreas; en el caso de personas con consumo problemático de sustancias, en los que se visibilizan de forma muy clara estas cuatro áreas, las que son: las relaciones primarias (familia, entorno cercano); relaciones secundarias (entorno laboral, educativo); relaciones con la Justicia y problemas orgánicos. Repito, con que afecte a una de dichas áreas, estamos frente a ese consumo problemático de sustancias.
¿Que los jóvenes son los más afectados, es una realidad o un “mito”?
Estadísticamente está comprobado que existen muchas más consultas y mucho más consumo por parte de adultos que de jóvenes, aunque el consumo de estos últimos es mucho más visible.
El consumo de los jóvenes es mucho más ruidoso, digámoslo así, sobre todo los fines de semana, de sustancias que culturalmente están siendo aceptadas y que son las que más daño y más muerte de jóvenes están causando, entre ellas, el alcohol, que es la principal.
¿Cuáles son los pasos a seguir cuando un consumidor o familiar se acerca a ustedes a pedir ayuda?
Desearía aclarar que nosotros no damos ayuda, pues eso nos colocaría en un lugar de poder que no está bueno; lo que realizamos es un acompañamiento en el proceso para superar la situación.
Si bien la mayoría de los casos son madres las que se acercan, nosotros hablamos de referentes socio afectivos, que es toda aquella persona referente para el consumidor problemático; es la persona que va a permitir acompañar al consumidor en el proceso, y que este siente que es importante para sí. Lo primero que hacemos es trabajar con la persona, en sostener el monto de angustia y ansiedad en el que está presente ante una situación que no maneja, proporcionándole un apoyo y sostén a esa persona de consulta. En muchísimos casos el consumidor no quiere concurrir; entonces, cómo actúa este apoyo sostén, primero, trabajamos en espacios individuales o grupales, motivando a la persona que consume a venir, al visibilizar que, existe un trabajo en conjunto, siendo un catalizador en muchos de los casos, ojalá fuera en todos. Dicho trabajo es integral, se efectúa con la familia, el consumidor y las instituciones a las que la persona está vinculada. También tenemos casos de personas que carecen de referentes, ni instituciones cerca, empleando en esos casos, lo que son los recursos de los pares, donde se encuentran con personas que antes veía en otros espacios, lo cual actúa como enganche, mirándose en un espejo, y deseando estar como esa persona que ha evolucionado en el proceso.

 







El tiempo

Ediciones anteriores

noviembre 2018
L M X J V S D
« oct    
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930  

  • Otras Noticias...