Varios hechos singulares marcaron el acto de asunción que al final terminó en clima de fiesta

Varios hechos singulares marcaron el acto de  asunción que al final terminó en clima de fiesta

Hugo Lemos
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Mujica bajó por las escalinatas bastante ansioso. Los periodistas le pedían que saludara hacia el vallado donde esta vez quedaron todos los medios sin posibilidad de acercarse, para poder sacarle fotos, pero Mujica solamente quería saludar a la gente que se había abarrotado en las afueras del parlamento. En el trayecto había de todo, hasta caretas con la cara del nuevo presidente que se vendían a quince pesos y una de ellas con la expresión Taa!, característica del novel mandatario.
Se subió a un auto eléctrico, de los que quiere promover su uso para el cuidado del medio ambiente, el cual era de color azul, pintado con la bandera uruguaya y matriculado con el escudo de la Presidencia. A su lado estaba Danilo Astori y emprendieron el recorrido por avenida del Libertador hasta la calle Río Negro para luego caminar hasta la Plaza Independencia.
Estaba rodeado por unos 700 militantes del Frente Amplio que hicieron una cadena humana para protegerlo del público que lo esperaba con banderas del Movimiento Tupamaro y de la fuerza política gobernante. Pocos metros atrás, en un automóvil de color gris, viajaban custodiadas la primera dama, Lucía Topolansky y la compañera de Danilo Astori.
TAMBIEN LOS
DESAPARECIDOS
Un momento especial fue cuando a los pocos metros de su recorrido, se encontraban varias sillas vacías con las imágenes de los desaparecidos. Sentada, incólume y con una mirada de simpatía hacia los nuevos gobernantes estaba Luisa Cuestas, que con más de 80 años todavía clama por conocer el paradero de su hijo, torturado y desaparecido durante la última dictadura militar.
Momentos antes, Cuestas habló con EL PUEBLO y solo atinó a decir que esperaba con “esperanzas” el gobierno de José Mujica. “Quiero que se sepa la verdad y poder llevarle una flor a mi hijo, si lo encuentran”, dijo en forma implacable esta mujer que se ha convertido en un símbolo por la lucha de conocer la verdad sobre los desaparecidos en nuestro país. Al pasar por allí Astori le tiró un beso en señal de aprobación y Mujica contempló por algunos segundos las imágenes de los desaparecidos que estaban en las sillas.
Más adelante y en un mar de gente que lo vitoreaba todo el tiempo, Mujica emprendió la caminata. Desde la calle Río Negro y 18 de Julio, caminó las seis cuadras que separan esa esquina de la Plaza Independencia.
RIGUROSA Y
ESTRICTA SEGURIDAD
Durante el trayecto, la seguridad fue tan estricta que los militantes que realizaron la cadena humana,   tuvieron severos problemas con las personas que esperaban ansiosas el paso del flamante mandatario, así como también con los trabajadores de los medios con quienes incluso, en el cruce de 18 de Julio y Andes, se tomaron a golpes de puño con dos reporteros gráficos. Aunque fueron separados por la propia gente que se había agolpado en clima de fiesta.
Lejos de enterarse de estos hechos, el matrimonio Mujica arribó a la Plaza Independencia poco antes de las cuatro de la tarde, en un día de sol y calor ideales para un acto público. Miles de personas se encontraban allí esperándolos. Y también estaba el entonces presidente Tabaré Vázquez, ministros, referentes partidarios y los dignatarios extranjeros.
Mujica fue impuesto presidente y hubo un mar de gente que explotó de  júbilo al grito de “Y ya lo ve, y ya lo ve, los tupamaros al poder…” y al reiterado grito de “Uruguay, Uruguay”. Entonces al hacer uso de la palabra, el nuevo presidente fue hábil y retribuyó la masiva presencia de gente y de banderas frenteamplistas con un saludo que se lo encargó a su vice, Danilo Astori.

ASTORI: NO NOS
DEJEN SOLOS
Es que como el presidente de la República está impedido de realizar declaraciones de corte político partidario, agradeció “al pueblo su apoyo” y le pidió a Astori que hablara, aduciendo estratégicamente que “como se trata de un gobierno de equipo” el vicepresidente iba a hacer “unos agradecimientos en nombre del gobierno”. Y allí sin pelos en la lengua, Astori se despachó aduciendo que agradecía a los militantes y que el que estaba asumiendo en ese momento, se trataba de un “nuevo gobierno de la izquierda y del Frente Amplio”, pidiéndoles a los militantes que al igual que lo hicieron con el gobierno de Tabaré Vázquez, a él y a Mujica, “no los dejaran solos”.
A los pocos minutos de haber sido impuesto como presidente de la República en forma oficial, al recibir la banda presidencial de su antecesor Tabaré Vázquez, el actual presidente de la República, José Mujica, se bajó del estrado para despedir al ex presidente y a su esposa, y a su vez para recibir a la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, que arribaba en ese instante al acto que se estaba desarrollando en la Plaza Independencia.

LOS KIRCHNER –
MUJICA Y TABARE
En ese momento, EL PUEBLO se encontraba presente y pudo ver el diálogo cordial y ameno que mantuvieron los mandatarios uruguayos y los del otro lado del Plata. “Hola Pepe, íbamos a llegar no te preocupes”, le dijo la presidenta argentina, Cristina Fernández a José Mujica mientras lo abrazaba en forma muy amistosa.  A su lado, estaba parado Néstor Kirchner, esposo de Fernández y ex presidente de ese país, quien esperó un instante para saludarlo.
Pero Mujica no iba solo, porque además de ir a recibir a los Kirchner que recién llegaban, también iba a despedir a Tabaré Vázquez, que tal como se estila, se iría en el automóvil de la Presidencia hasta su casa del barrio de La Teja. La mandataria argentina, después de saludarlo a Mujica, lo abrazó a Vázquez y le dijo “buen trabajo presidente”, deseándole éxitos en su vida personal. Y de inmediato, Vázquez se saludó en un abrazo con Néstor Kirchner, con quien mantuvieron serias desavenencias, al punto que el ex presidente uruguayo le vetó la candidatura del argentino a la presidencia de la Unión de Naciones del Sur (UNASUR) en 2009.

LA DESPEDIDA
DE VÁZQUEZ
Fernández, enseguida lo miró al vicepresidente Danilo Astori, que estaba parado detrás de Mujica y le espetó un “perdón vicepresidente, no lo conocí, felicitaciones y mucha suerte”, le dijo tendiéndole la mano, a lo que Astori le contestó “muchas gracias” y tomándole la mano le dio un beso en la mejilla.
Enseguida, Cristina lo miró a Mujica y le dijo “bueno y ahora qué hacemos, ¿vamos para allá?”,  señalando donde estaba el escenario. “Esperá que voy a acompañar al hombre”, dijo el presidente en referencia a Tabaré Vázquez.  Vázquez volvió a saludar a Néstor Kirchner y a Cristina, abrazó a Astori y efusivamente hizo lo propio con Mujica. Se subió a su auto con su esposa y no dejaba de agradecer una y otra vez.







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