“Mi expectativa es ver a mis hijos independizarse, continuando unidos”          

 Con Wilney Arambarri

 Empleado Municipal – Hortifruticultor-Integrante de Club Atlético Tropezón.

 Sintiéndose orgulloso de ser proveniente de la zona de Tropezón, Wilney ha sido Técnico y Presidente del club en diferentes etapas.

Es el mismo orgullo que siente por ser padre de tres hijos maravillosos: Bettania Sinceridad, Mauro y Facundo.

Aunque quien está más separado de su familia es Mauro por vivir temporalmente en el exterior dedicado al fútbol, saben aprovechar esos momentos juntos cuando él llega a casa.

Y como si todo ello fuera poco, para colmarlo de felicidad, Wilney disfruta hoy de un nieto recién llegado, llamado Santiago.

Transmitiéndonos su sentir, dialogamos animadamente:

¿La paternidad es como se la imaginaba?

Sí, siempre me di cuenta que si fuera padre algún día, iba a tomar esa resWIlneyponsabilidad con muchas ganas.

Iba intentar ser el mejor padre o por lo menos aceptable.

¿Cuáles son los mejores momentos que han transitado juntos?

Todos fueron muy buenos. Incluso los de hoy. 

La vida está hecha tan perfecta, que no hay momentos que no sean divinos al lado de ellos.

¿Con que contaba cuando era usted pequeño, que hoy los niños no lo tienen?

Con más diálogo.

Yo no he vivido problemas con los integrantes de la familia. Tenía unos primos, con los que nos dábamos mucho y solíamos pasar siempre juntos. Con otro tipo de juegos y valores que se han perdido.

Y creo firmemente que nosotros los padres, muchas veces somos los culpables. Me hago cargo de eso.

Hoy están los celulares, que nosotros siendo adultos no metemos dentro de ellos, asi como los mismos adelantos tecnológicos, nos fueron alejando de nuestros hijos.

Comenzamos por el televisor hace unos años, ya que la radio nos unía a toda la familia con las novelas dirigidas por  Julio César Armi, oyéndola al mediodía.

¿Supo esconderles algunos problemas del momento a sus hijos?

Ellos lo compartían todo conmigo. Siempre fue así.

¿Cuáles son las diferencias que puede notar entre sus hijos y usted?

Cuando tenía yo 23 años, fue cuando comencé a trabajar fuertemente en dos empleos, en la chacra y la Intendencia y hasta el día de hoy lo hago.

Antes, no había caído en la cuenta de que había que pelearla.Wilney con Bettania y nieto

Y veo con mis hijos, hoy sucede lo mismo con esa edad.

Bettania tiene un hijo, Facundo la pelea conmigo y Mauro, tuvo la suerte de irse a Montevideo con 15 años y de allí su carrera no paró.

Lo veo a Mauro, mucho más maduro y responsable que yo a su edad. O sea que no hay demasiadas diferencias.

¿Cuál es la actividad que más le gusta realizar con sus hijos?

Me gusta verlos dialogar entre ellos.

Me gustaría que la unión que hoy tenemos, la mantengamos. Y que cuando tengan algún problema y estén solitos, como hermanos lo resuelvan entre ellos tres, espalda contra espalda.

¿Qué ha significado para usted que Mauro dejara a la familia con 15 años, para dedicarse al fútbol?

Fue duro.

Fue un desprendimiento de nuestro lado, pero nosotros respetando  esa ilusión por el fútbol. Como lo tiene un papá de ver a su hijo superarse.

Aunque como papá, siempre le aconsejé que mientras fuera jugando al futbol, disfrutara cada momento y las cosas iban a ir llegando.

¿Cree que usted encaminó su carrera?

Con el correr del tiempo comencé a darme cuenta que si, cuando lo escucho en alguna entrevista en España u otros lugares, donde él lo afirma.

Donde deja entrever, que yo le había enseñado algunas cosas de las que hoy las pone en práctica.

Yo nunca fui un gran jugador de fútbol. Demoraba media hora para paWilney con Maurorar una pelota.

Pero siempre le explicaba todo lo que estaba a mi alcance para encaminarlo.

Que jugara tranquilo. Por eso hoy dice que yo fui su primer técnico, que lo aconsejó y lo animó siempre a seguir adelante.

Me da mucho orgullo escucharlo hablar, porque siempre está diciendo humildemente que es de Tropezón y eso es grandioso.

¿Si pudiera volver a sus 20 años, como sería un día en su vida?

Volvería a bailar en Tropezón, en ese club tan querido como lo hacía en esa época.

Recuerdo las dos veces que recibimos a Eduardo Franco allí, donde yo vendía las mesas para los bailes, que me encantaban.

¿Que lo fue lo más destacado que aprendió al lado de sus hijos?

La responsabilidad de guiarlos. De darles un ejemplo. Fui cuidadoso en muchas cosas para intentar lograrlo.

¿Cómo continúa el desarrollo en la hortifruticultura?

Con la plantación de frutilla, así como la de naranja entre otros.

Con una situación difícil, tanto en Salto como en Montevideo. Estando todos los horticultores muy preocupados con el tema.Wilney con Facundo y Mauro

Por eso mi sueño es poder independizarnos del Río Negro al norte, aunque parezca una locura.

Desde tiempos donde mi padre plantaba, enviábamos la mercadería a Montevideo y pasaba lo que nos pasa hoy, que nos miran a los del interior como subestimándonos.

Nacemos como empleados de la gente que está en el Parlamento, dictando leyes. Y así estamos.

Porque no solo es el horticultor, sus mujeres y sus familias dejan la vida en la chacra como medio de vida, mientras que la política se encarga de menospreciar nuestro trabajo como siempre lo ha hecho, tirándolo abajo.

¿Cuál es su expectativa con sus hijos?

Me siento orgulloso de todos.

Aunque Facundo tuvo un problema de salud y no juega más al futbol, es un gran compañero y en el caso de Bettania, se recibió de Maestra Preescolar y está también con nosotros siempre.

La expectativa más grande que un padre puede tener, es que cada hijo, maneje su propia manera de solventar su vida.

Ver en un futuro que se independicen, sin dejar de estar unidos.