Cuidemos la piel del planeta


Técnicos relacionados a la agricultura coinciden en señalar que de avanzar la erosión y la desertización del planeta, las posibilidades de alimento para la población mundial se verán muy complicadas.

“Con muy buen criterio se ha afirmado que los primeros 20 centímetros de la corteza terrestre, alimentan al mundo. Ocurre que es allí donde las raíces de nuestros cultivos de trigo, avena, cebada, maíz, arroz, soja, girasol, tomate, hortalizas y frutales en general, encuentran la mayor parte de los nutrientes que necesitan para su desarrollo. Es también allí donde las pasturas que alimentan al rodeo lechero nacional, al ganado de carne, al ovino, etc. desarrollan sus raíces y se nutren”, dice reciente publicación dada a conocer por el responsable de la Oficina Regional Litoral Norte, División Suelos y Aguas, técnico agropecuario, Juan C. Palacios.

La cuestión es que los problemas de la erosión no son los únicos que afectan la fertilidad de los suelos. También aporta lo suyo la contaminación por otros factores, como lo es el uso indiscriminado y muchas veces irresponsables, ya sea por ignorancia o por simple falta de sensibilidad, de los denominados agrotóxicos.

Es más, el ciudadano de las ciudades, como es el caso de Salto, tampoco tiene la más mínima conciencia con respecto al uso responsable de algunos elementos y materiales cuya acumulación en los cursos de agua y en la tierra mismo van generando problemas cada vez más importantes.

Las pilas de todos tipo, siguen tirándose desaprensivamente en cualquier lado. Ni siquiera se recogen y depositan en algún lugar específico. A lo sumo van a parar con el resto de los residuos y luego la Intendencia los entierra junto al resto de la basura, donde no se ven más, pero comienzan a arruinar toda la tierra y los cursos de agua de las cercanías.

Los mismo sucede con los plásticos de todo tipo que no sólo se acumulan, sino que causan graves daños a la flora y fauna a su alrededor.

Ni que hablar de los vidrios, cuyo reciclaje es muy factible, pero los hombres derrochones y descuidados prefieren romperlos y tirarlos en cualquier lado. En el mejor de los casos terminan enterrados, donde llevará cientos de años biodegradarse e integrarse al ambiente.

Es hora de asumir el daño que estamos haciendo a veces inconscientemente y a veces no tanto. Llegará el momento en que será tarde, para dar marcha atrás en muchas cosas.

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¿Un buen negocio o el gran negociado?

ANCAP acaba de revelar como muy probable la venta de la empresa “Sol Petróleo” en Argentina, la que tiene parte de capital de la empresa uruguaya.

Se trata de un “negocio” nada favorable precisamente para los uruguayos, desde el momento que según el presidente de ANCAP, la empresa estatal ha llegado a perder hasta 150 millones de dólares en poco más de diez años de existencia.

Bajo el llamativo rótulo de “desarrollo regional”, la inversión de ANCAP en Argentina se remonta al año 1998.

Se hizo a pesar de tenerse informes lapidarios sobre la situación de la empresa en Argentina y luego incluso de haberse conocido la quiebra en España y la situación totalmente comprometida de esta empresa.

La asociación de la empresa estatal uruguaya con una empresa privada argentina para la distribución de combustibles en territorio argentino, se “pintó” como una inversión muy interesante.

En realidad, nunca  dio buen resultado, al punto que sucesivamente se intentó tapar con más y más partidas millonarias lo que llegó a ser una pérdida de cuatro millones de dólares mensuales.

En la obra de referencia se afirma que los asesores generales contratados por ANCAP en Argentina, resultaron ser delincuentes convictos en varios países y buscados por INTERPOL.

En determinado momento la DGI Argentina allanó la empresa gerenciada por ANCAP Uruguay y comprobó una maniobra de evasión de impuestos, mediante boletas falsas, por ¡23 millones de dólares!, según leemos en el libro: “Los negocios de Ancap en Argentina: Desastre Nacional”. De los senadores Enrique Rubio y Eleuterio Fernández Huidobro (un resumen circula en Internet).

Hoy la venta de Sol Petróleo está casi hecha a Petróleos Venezuela, en ¡15 millones de dólares!.

Es necesario aclarar esto y rascar hasta el hueso, porque para decirlo con palabras vulgares: alguien nos ha afanado cientos de millones de dólares a los uruguayos y muchos de los que lo han hecho disfrutan aún hoy de una vida paradisíaca que ya quisiera tener cualquier uruguayo.

El “brillante” negocio de ANCAP en Argentina se concretó durante el gobierno del Dr. Julio María Sanguinetti (1998), en ocasión en que la presidencia del directorio de ANCAP estaba en manos de Eduardo Ache.

Posteriormente, al asumir el Dr. Batlle cambió inmediatamente el directorio de ANCAP, que pasó a ser presidido por Jorge Sanguinetti y tras una investigación sobre estos negocios decidió pasar los antecedentes a la Justicia uruguaya, en Febrero del 2001, por las maniobras detectadas..

Aún hoy, este negocio, mejor dicho este “gran negociado”, nos sigue costando dinero a todos los uruguayos y no todos sabemos a qué atenernos.

Alberto Rodríguez Díaz

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¿Pandemia o el gran negocio?

El mes anterior la Organización Mundial de la Salud, dio por finalizada la pandemia que había decretado 14 meses antes ante la presencia y rápida expansión del virus de Gripe A, inicialmente llamada gripe porcina y luego denominada oficialmente Gripe A H1N1.

Felizmente la incidencia de esta pandemia no fue tan terrible como se vaticinaba, lo que sin duda alguna resulta plausible. Pero lo que no deja de ser interesante en saber, es cuántos otros intereses pueden moverse detrás de estos temas.

Por ejemplo, varios países debieron destruir parte de las dosis de vacunas compradas, debido a que se hallaban próximas a la fecha de caducidad. Estados Unidos destruyó vacunas por un total de 461 millones de dólares, Holanda lo hizo  por una suma de 119 millones de dólares y España por 28 millones. En total, las pérdidas por este concepto alcanzaron los 608 millones de dólares.

Pero no sólo esto, sino que hubo críticas muy severas contra la propia OMS, por haber dado la denominación de pandemia, por lo menos apresuradamente a esta influenza que terminó matando, por consecuencias asociadas al virus A H1N1, bastante menos personas que las que mata anualmente la influeza estacional, señalaron expertos en el tema.

Una de las posiciones más críticas y de mayor calado en la opinión pública fue la del epidemiólogo y presidente de la Comisión de Salud del parlamento del Consejo de Europa, Wolfgang Wodarg, que acusó directamente a la OMS de haberse dejado influir por la industria farmacéutica en sus decisiones sobre la pandemia.

Los beneficios estimados de la industria farmacéutica, a la que se sospecha de posible injerencia de sus intereses comerciales en esta crisis sanitaria, se ubican en el orden de los casi ¡8 mil millones de euros!.

La Directora General de la OMS, Margaret Chan, desde su Hong Kong natal, en cambio ha reafirmado las decisiones de la Organización Mundial de la Salud, sosteniendo que “actuó con responsabilidad al imponer el principio de precaución ante un virus desconocido y cuya composición –genes de las gripes humana, aviar y porcina – hizo temer que se trataba de una cepa altamente proclive a mutaciones peligrosas”. Sin dudas que hay motivos para pensar en que el diablo bien pudo meter la cola en el manejo de este tema, tan altamente sensible para la humanidad.

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Un tema urticante

Las acciones de los menores infractores son un tema urticante para la sociedad toda.

Se trata de un tema de tremenda complejidad, al que no se ha encontrado una solución adecuada.

Hay informes que se manejan a la luz pública, sosteniendo que la internación de un menor infractor en los “centros de rehabilitación”, le cuesta al Estado, que somos todos, algo así como 3 mil dólares al mes.

Admitimos que no conocemos las fuentes de estos análisis, ni de donde salen estas cifras, pero nos parece una suma demasiado importante, como para no atender si realmente corresponde que los uruguayos todos sigamos pagándola, sin detenernos a revisar si realmente está sirviendo para algo.

Las cifras de los menores que se rehabilitan luego de pasar por estos centros – si hay alguno que lo hace – es bajísima. Se habla de uno cada diez menores internados.

Cuando se plantean acciones de tremenda gravedad como la ocurrida por estos días en Paysandú, surgen reacciones totalmente comprensibles, como las que se han registrado  en la vecina ciudad, pidiendo prácticamente justicia por mano propia.

De no llegarse a situaciones de tremenda gravedad, la cuestión puede durar muchos años, como ha sido hasta hoy  sin que se tenga siquiera alguna reacción. Sin que los órganos de decisión muestren verdadero interés en revisar las cosas e intentar un sistema diferente.

Se nos ocurre que  este debe ser un tema de permanente análisis y revisión por parte de la sociedad en su conjunto y de los organismos involucrados en el mismo particularmente.

Con todo respeto por quienes trabajan por los derechos de los niños, por quienes tratan de atender la marginalidad, de quien ven a estos menores infractores – no puede meterse a todos en la misma bolsa – entendemos que tan válidos como los derechos de estos niños, son los de quienes no son infractores y sus familias.

Comencemos por poner las cosas en su lugar, porque aquí hay algo que no funciona y no es de ahora, sino de varias décadas a esta parte y si no lo vemos a tiempo y lo analizamos cuando y como corresponde, corremos el riesgo de intentar frenarlo “como sea” y por esta vía lo más probable es que caigamos en medidas y caminos tanto o más nefastos.

No ignoramos que en otros lados han aparecido escuadrones de la muerte, han aparecido grupos de vecinos “justicieros”, que terminan disparando y matando a cuando se les ocurren “sospechosos”.

Esta es una cuestión de todos. Debería preocuparnos a todos permanentemente, pero las salidas deben ser pensadas racional y sensatamente, porque no hay soluciones “mágicas”, ni es “eliminando”, las consecuencias, sino atendiendo las causas que llegaremos a la mejor salida en la temática.

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No habrá seguridad mundial, sin seguridad alimentaria

Casi el 70% del planeta estará afectado por la sequía en 2025 en caso de no aplicar políticas para frenar ese flagelo, dijo este viernes Luc Gnacadja, secretario de la Convención de la ONU de Lucha contra la Desertificación, al concluir tiempo atrás una conferencia en Buenos Aires.

«Si no podemos solucionar este problema de la tierra, en 2025 casi el 70% estará muy afectado», sostuvo Gnacadja.

Actualmente la sequía afecta al menos al 41% del planeta, y el proceso de degradación se incrementó entre 15% y 25% desde 1990, según un informe sobre la situación climática mundial brindado a la prensa durante el encuentro.

Gnacadja evaluó la gravedad del panorama a futuro en el cierre de la IX Conferencia de las Partes (COP09) de la Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación (UNNCCD), que se realizó en un hotel de Buenos Aires.

El funcionario afirmó que en el encuentro se acordó la necesidad de monitorear y determinar los indicadores para conocer en detalle la situación actual, el progreso y cómo luchar contra la desertificación.

Además, destacó que «no hay seguridad mundial sin seguridad alimentaria» en las zonas secas y que «se necesita un acuerdo verde» por parte de los países desarrollados para trabajar en esos lugares, al aludir a la necesidad de un compromiso político de las potencias.

Con respecto al cambio climático, el funcionario aseguró que «los países deben luchar e invertir en la tierra y en la sociedad para combatir el efecto invernadero». «La obtención de recursos financieros es importante en la estrategia. Entonces, debemos movilizar a todos los involucrados», agregó.

El secretario de la UNNCD señaló que «no se esperan nuevos compromisos (de las potencias), sino que digan qué problemas tienen para cumplirlos», además de manifestar que «se espera que el sector privado también participe y demuestre su dinámica de trabajo con el suelo».

Gnacadja sostuvo que hay una relación directa entre desertificación y cambio climático, y abogó por una mejor sinergia y cuidado del suelo para que «el proceso se transforme en un círculo virtuoso».

Por otra parte, durante la conferencia se identificaron dos problemas cruciales para la lucha contra la desertificación.

Primero, saber cuál es el porcentaje de población mundial que vive sobre la línea de pobreza en zonas desérticas y, además, realizar mediciones sobre el suelo, teniendo en cuenta el cambio climático en las zonas secas.

Gnacadja destacó que todavía quedan cosas pendientes por tratar, como el Programa de Presupuesto y el de Trabajo, referidos a las estrategias necesarias para la distribución del dinero para solucionar la desertificación en la Tierra.

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