Por la vida siempre

Los ciudadanos uruguayos tendremos que pronunciarnos el domingo próximo, en un primer paso sobre una decisión cívica cuyo alcance nadie debe confundir.
Se trata de una convocatoria de adhesión para saber si estamos de acuerdo en que la denominada Ley del Aborto, sea sometida a la voluntad popular o no.
Entendemos que todo ciudadano que sostiene que la democracia es lo más auténtico como expresión de la voluntad popular, debe estar de acuerdo en que los temas más importantes para el país y la comunidad cuenten con el respaldo de la mayor cantidad de ciudadanos.
Compartamos o no la decisión de la mayoría de los conciudadanos, al menos es sano para la comunidad que sepamos que estas decisiones tienen la autenticidad de ser lo que quiere y ha decidido la mayoría.
Quienes no adhieren a someter a referendum la ley seguramente lo hacen por temor a que no alcancen a ser mayoría y por lo tanto de alguna manera temen que su forma de pensar, no prevalezca y esto sería lamentable.
En las democracias representativas como la uruguaya, los legisladores pueden legítimamente aprobar leyes como la que nos ocupa hoy, pero siempre existe la posibilidad de que haya una acción de democracia directa, esto es un pronunciamiento de todo el colegio electoral sobre las leyes más polémicas que deriva en el más auténtico de los respaldos a estas decisiones.
Sumar adhesiones para lograr el referendum, es a nuestro criterio una decisión ineludible. No significa que se esté aprobando o desaprobando la ley. No significa estar a favor o en contra, sencillamente significa que no adherimos a que haya una minoría, por más “representantiva” que sea, porque de alguna manera la hemos elegido nosotros, que decida en temas tan vitales como el de la vida misma.
No ignoramos que quienes se oponen decididamente a someter a la voluntad popular esta ley, no tienen interés alguno en habilitar la vía del referendum y por lo tanto es probable que no vayan a votar y de hecho están aconsejando a no hacerlo.
Creemos que es un error, una contradicción con lo que predicamos muchas veces de no dejar el poder y las decisiones sustanciales en manos de minorías “iluminadas”, porque bien sabemos el costo que puede tener esto, cuando un grupo de poder se siente “iluminado” como para desplazar al pueblo y sustituirlo.
Nadie bien intencionado debería de abstenerse de votar el domingo próximo, porque si lo hace no está defendiendo la esencia misma de la democracia, que significa el gobierno del pueblo por el pueblo mismo.
Si somos demócratas no debemos temer a ninguna expresión de la mayoría ciudadana.
Es lo que pensamos.
Alberto Rodríguez Díaz

Los ciudadanos uruguayos tendremos que pronunciarnos el domingo próximo, en un primer paso sobre una decisión cívica cuyo alcance nadie debe confundir.

Se trata de una convocatoria de adhesión para saber si estamos de acuerdo en que la denominada Ley del Aborto, sea sometida a la voluntad popular o no.

Entendemos que todo ciudadano que sostiene que la democracia es lo más auténtico como expresión de la voluntad popular, debe estar de acuerdo en que los temas más importantes para el país y la comunidad cuenten con el respaldo de la mayor cantidad de ciudadanos.

Compartamos o no la decisión de la mayoría de los conciudadanos, al menos es sano para la comunidad que sepamos que estas decisiones tienen la autenticidad de ser lo que quiere y ha decidido la mayoría.

Quienes no adhieren a someter a referendum la ley seguramente lo hacen por temor a que no alcancen a ser mayoría y por lo tanto de alguna manera temen que su forma de pensar, no prevalezca y esto sería lamentable.

En las democracias representativas como la uruguaya, los legisladores pueden legítimamente aprobar leyes como la que nos ocupa hoy, pero siempre existe la posibilidad de que haya una acción de democracia directa, esto es un pronunciamiento de todo el colegio electoral sobre las leyes más polémicas que deriva en el más auténtico de los respaldos a estas decisiones.

Sumar adhesiones para lograr el referendum, es a nuestro criterio una decisión ineludible. No significa que se esté aprobando o desaprobando la ley. No significa estar a favor o en contra, sencillamente significa que no adherimos a que haya una minoría, por más “representantiva” que sea, porque de alguna manera la hemos elegido nosotros, que decida en temas tan vitales como el de la vida misma.

No ignoramos que quienes se oponen decididamente a someter a la voluntad popular esta ley, no tienen interés alguno en habilitar la vía del referendum y por lo tanto es probable que no vayan a votar y de hecho están aconsejando a no hacerlo.

Creemos que es un error, una contradicción con lo que predicamos muchas veces de no dejar el poder y las decisiones sustanciales en manos de minorías “iluminadas”, porque bien sabemos el costo que puede tener esto, cuando un grupo de poder se siente “iluminado” como para desplazar al pueblo y sustituirlo.

Nadie bien intencionado debería de abstenerse de votar el domingo próximo, porque si lo hace no está defendiendo la esencia misma de la democracia, que significa el gobierno del pueblo por el pueblo mismo.

Si somos demócratas no debemos temer a ninguna expresión de la mayoría ciudadana.

Es lo que pensamos.

Alberto Rodríguez Díaz

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Sencillamente un absurdo

Los deudores en Unidades Reajustables del Banco Hipotecario del Uruguay, que mañana se movilizarán en Montevideo enfrentan una si tuación que a primera vista parece absolutamente insólita.
Precisamente por ser buenos pagadores el Banco Hipotecario del Uruguay los eligió para que siguieran siendo sus clientes y en premio a esta característica de buenos pagadores les “otorgó” un reajuste “especial”, que en realidad ha sido de un 40 por ciento superior, (leyó bien), más caro que lo que pagan aquellos que no fueron considerados buenos  pagadores y por lo tanto pasaron en aquella oportunidad a la recientemente creada Agencia Nacional de Viviendas que a la gran mayoría le estimó las deudas y las cuotas en Unidades Indexadas, sistema de cálculo que ha tenido un incremento notoriamente inferior al de las U.R.
Una situación absolutamente absurda que sólo en el Uruguay puede registrarse.
Pero no es la única. Si consideramos lo que sucede en varios rubros, en los que el empresario formal es notoriamente castigado ante el informal, podremos entender porqué sostenemos que no es de extrañar que esto pase.
Sin ir mas lejos, la situación del servicio de taxímetros refleja la misma situación.
Responde a muchos años de desorden y de politiquería que fue desarmando el bien ajustado y controlado servicio existente décadas atrás, cuando los taxis debían exhibir obligatoriamente el reloj que mostraba la cantidad de fichas del viaje y la planilla controlada y sellada en la que se detallaba el costo.
Hoy no hay relojes y si los hubiera tampoco servirían de nada si al mismo tiempo no indican el costo del viaje. Pero este no es el mal mayor, porque la existencia de los denominados taxis “truchos” o informales, ilegales, (la denominación es lo de menos si se entiende), los que no pagan impuesto alguno y por lo tanto pueden hacer un negocio “redondo”, cobrando mucho menos tarifa que los “legales”.
Esto ha llevado a su vez a que entre los denominados legales o formales, quien ha podido comprar o arrendar un segundo coche se haya visto obligado a hacerlo, como única forma de competir con aquellos.
Toda una situación desordenada, informal. No es admisible que la excusa para no proceder a ordenar el tema sea que los pasajeros digan que son amigos o familiares cuando se les pregunta. Si hay voluntad de ordenar el tema debería de hacerse con mucha frecuencia, en todos los casos, de ser posible, identificando y solicitando toda la documentación del coche, para que la reiteración de viajes con el mismo coche pueda demostrar a que se dedica.
En suma, si realmente hay interés en ordenar y normalizar el tema puede hacérselo perfectamente.
Esta es la cuestión.

Los deudores en Unidades Reajustables del Banco Hipotecario del Uruguay, que mañana se movilizarán en Montevideo enfrentan una si tuación que a primera vista parece absolutamente insólita.

Precisamente por ser buenos pagadores el Banco Hipotecario del Uruguay los eligió para que siguieran siendo sus clientes y en premio a esta característica de buenos pagadores les “otorgó” un reajuste “especial”, que en realidad ha sido de un 40 por ciento superior, (leyó bien), más caro que lo que pagan aquellos que no fueron considerados buenos  pagadores y por lo tanto pasaron en aquella oportunidad a la recientemente creada Agencia Nacional de Viviendas que a la gran mayoría le estimó las deudas y las cuotas en Unidades Indexadas, sistema de cálculo que ha tenido un incremento notoriamente inferior al de las U.R.

Una situación absolutamente absurda que sólo en el Uruguay puede registrarse.

Pero no es la única. Si consideramos lo que sucede en varios rubros, en los que el empresario formal es notoriamente castigado ante el informal, podremos entender porqué sostenemos que no es de extrañar que esto pase.

Sin ir mas lejos, la situación del servicio de taxímetros refleja la misma situación.

Responde a muchos años de desorden y de politiquería que fue desarmando el bien ajustado y controlado servicio existente décadas atrás, cuando los taxis debían exhibir obligatoriamente el reloj que mostraba la cantidad de fichas del viaje y la planilla controlada y sellada en la que se detallaba el costo.

Hoy no hay relojes y si los hubiera tampoco servirían de nada si al mismo tiempo no indican el costo del viaje. Pero este no es el mal mayor, porque la existencia de los denominados taxis “truchos” o informales, ilegales, (la denominación es lo de menos si se entiende), los que no pagan impuesto alguno y por lo tanto pueden hacer un negocio “redondo”, cobrando mucho menos tarifa que los “legales”.

Esto ha llevado a su vez a que entre los denominados legales o formales, quien ha podido comprar o arrendar un segundo coche se haya visto obligado a hacerlo, como única forma de competir con aquellos.

Toda una situación desordenada, informal. No es admisible que la excusa para no proceder a ordenar el tema sea que los pasajeros digan que son amigos o familiares cuando se les pregunta. Si hay voluntad de ordenar el tema debería de hacerse con mucha frecuencia, en todos los casos, de ser posible, identificando y solicitando toda la documentación del coche, para que la reiteración de viajes con el mismo coche pueda demostrar a que se dedica.

En suma, si realmente hay interés en ordenar y normalizar el tema puede hacérselo perfectamente.

Esta es la cuestión.

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Decididamente por la vida

Tratar de derogar  la ley No. 18.987 de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), aprobada por el Parlamento el 22 de Octubre del año anterior,  popularmente conocida como ley del aborto, es una tarea ímproba que supone recorrer un camino harto difícil, pero para quienes defendemos la vida en todas su dimensión nada más dignificante.
Jugarse en la defensa de la vida es una de las tareas ineludible de todo ser humano.
El derecho a la vida es inalienable y ningún ser viviente debería de oponerse u obstaculizarlo, por la sencilla razón de que no está dando a su víctima la misma posibilidad de nacer, de ver la luz, que ha tenido él.
Cada persona es diferente y cada persona tiene en la vida una misión.
Atribuirse el derecho a negarle la misma a un semejante es demasiado cruel e inhumano.
El domingo próximo los ciudadanos uruguayos que amen la vida, que consideren que todos tenemos el mismo derecho, debemos concurrir a las urnas a tratar de doblar la mano de quienes han decidido autorizar tamaño desatino.
Se trata de una instancia que nunca debió ocurrir, porque nunca debió aprobarse semejante ley, y además porque entendemos que la vida no se plebiscita, quien se opone a ella está defendiendo la muerte, está condenando a gran parte de nuestros descendientes a morir antes de ver la  luz.
¿Qué madre que haya sentido la tierna caricia de la mano de un hijo podría aprobar semejante ley?. ¿Podrá festejar en adelante el “Dia de la Madre”.
¿Qué abuelo?, ¿Qué padre, sería capaz de hacerlo?.
Autorizar a matar a los más indefensos de los seres integrantes de nuestra comunidad, porque en cada madre embarazada late una nueva vida, es priorizar aspectos económicos, situaciones quizás de índole social, preferir la comodidad a “complicarse” con la responsabilidad del niño engendrado.
Quien así piensa no debe haber nacido de una madre, vaya que si su madre hubiera pensado y obrado de la misma manera no hubiera tenido chance de nacer.
Autorizar a matar, como es lo que autoriza esta ley, habla muy mal de nuestra comunidad. Habla de poca sensibilidad, de escasa o nula solidaridad, en el fondo, los seres mas desvalidos son considerados “un estorbo” a una vida de placer y comodidad.
Los ancianos se depositan, porque estorban. Los niños que aún no han nacido son eliminados, para no usar un término más cruel.
¿Qué nos espera cuando tengamos unos años mas y ya no podamos valernos  por nuestros propios medios?
No se necesita siquiera pensarlo. El domingo próximo hay que demostrar en las urnas que a más de uno de cada cuatro ciudadanos nos importa el tema y estamos decididos a jugarnos entero en defensa de la vida. Por ellos, por los que no pueden siquiera quejarse, porque son nuestros y tienen derechos, como los hemos tenido nosotros.
Así de sencillo.
Alberto Rodríguez Díaz

Tratar de derogar  la ley No. 18.987 de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), aprobada por el Parlamento el 22 de Octubre del año anterior,  popularmente conocida como ley del aborto, es una tarea ímproba que supone recorrer un camino harto difícil, pero para quienes defendemos la vida en todas su dimensión nada más dignificante.

Jugarse en la defensa de la vida es una de las tareas ineludible de todo ser humano.

El derecho a la vida es inalienable y ningún ser viviente debería de oponerse u obstaculizarlo, por la sencilla razón de que no está dando a su víctima la misma posibilidad de nacer, de ver la luz, que ha tenido él.

Cada persona es diferente y cada persona tiene en la vida una misión.

Atribuirse el derecho a negarle la misma a un semejante es demasiado cruel e inhumano.

El domingo próximo los ciudadanos uruguayos que amen la vida, que consideren que todos tenemos el mismo derecho, debemos concurrir a las urnas a tratar de doblar la mano de quienes han decidido autorizar tamaño desatino.

Se trata de una instancia que nunca debió ocurrir, porque nunca debió aprobarse semejante ley, y además porque entendemos que la vida no se plebiscita, quien se opone a ella está defendiendo la muerte, está condenando a gran parte de nuestros descendientes a morir antes de ver la  luz.

¿Qué madre que haya sentido la tierna caricia de la mano de un hijo podría aprobar semejante ley?. ¿Podrá festejar en adelante el “Dia de la Madre”.

¿Qué abuelo?, ¿Qué padre, sería capaz de hacerlo?.

Autorizar a matar a los más indefensos de los seres integrantes de nuestra comunidad, porque en cada madre embarazada late una nueva vida, es priorizar aspectos económicos, situaciones quizás de índole social, preferir la comodidad a “complicarse” con la responsabilidad del niño engendrado.

Quien así piensa no debe haber nacido de una madre, vaya que si su madre hubiera pensado y obrado de la misma manera no hubiera tenido chance de nacer.

Autorizar a matar, como es lo que autoriza esta ley, habla muy mal de nuestra comunidad. Habla de poca sensibilidad, de escasa o nula solidaridad, en el fondo, los seres mas desvalidos son considerados “un estorbo” a una vida de placer y comodidad.

Los ancianos se depositan, porque estorban. Los niños que aún no han nacido son eliminados, para no usar un término más cruel.

¿Qué nos espera cuando tengamos unos años mas y ya no podamos valernos  por nuestros propios medios?

No se necesita siquiera pensarlo. El domingo próximo hay que demostrar en las urnas que a más de uno de cada cuatro ciudadanos nos importa el tema y estamos decididos a jugarnos entero en defensa de la vida. Por ellos, por los que no pueden siquiera quejarse, porque son nuestros y tienen derechos, como los hemos tenido nosotros.

Así de sencillo.

Alberto Rodríguez Díaz

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Ocultar es la mejor forma de alarmar

Por estos días han circulado algunas informaciones parciales, confusas y hasta contradictorias en algunos casos sobre el tema sanitario. Hay al menos dos decesos de niños, de una edad muy parecida – cerca de 3 años – en un caso se  alcanzó a llevarlo a Montevideo donde falleció y la otra, el caso más reciente falleció prácticamente en brazos de la médica que concurría a hacerle atención domiciliaria.
Mientras las fuentes médicas insisten en que “clínicamente” no hay ningún caso de gripe A h1n1,  otras fuentes afirman que existen por lo menos diez casos con las características de esta enfermedad, lo que no quiere decir que la misma se haya confirmado en todos ellos, ni tampoco queda claro si la existencia de dicha enfermedad se ha descartado.
El punto es que las autoridades sanitarias siguen manteniendo el concepto de que “no hay que alarmar” y por lo tanto envuelven el tema en un gran misterio,en el secretismo y en un halo de misterio que nadie quiere develar.
En realidad es esta la mejor forma de alarmar. Cuando no se informa debidamente y con la responsabilidad que corresponde, se está dando paso a las “versiones” a lo que “se dice”, a aspectos y detalles que no tienen asidero.
Las autoridades sanitarias y el propio ministerio son los responsables de la desinformación en estos casos. Es mas, si un medio informara con datos erróneos o hiciera una interpretación equivocada de la situación, la responsabilidad de las autoridades es salir inmediatamente a hacer las aclaraciones que corresponde, pero el silencio es la mejor forma de alarmar, se presta para todo tipo de versiones y al no haber una información correcta y responsable deja el campo abierto  a los rumores.
Es  lo que está  sucediendo en estos días en Salto. ¿Hay o no  hay casos de Gripe A h1n1?- ¿De qué han fallecido estos niños de corta edad en los últimos días?
Es mas, las fuentes consultadas por EL PUEBLO, sostienen que hoy la gripe A H1N1, ya no tiene la misma letalidad que tuvo cuando fuera descubierta, como gripe porcina.
Pues bien, si desde un principio se hubiera informado debidamente, casi seguro que la población hubiera tomado el tema con la prudencia que corresponde.
La vieja posición de “evitar la alarma” no es de recibo, no lo fue nunca ni menos hoy, cuando las redes sociales pronto se hacen eco, no sólo de la información, sino también de los rumores y “ainda mais”.
Alguna vez tendremos que aprenderlo.

Por estos días han circulado algunas informaciones parciales, confusas y hasta contradictorias en algunos casos sobre el tema sanitario. Hay al menos dos decesos de niños, de una edad muy parecida – cerca de 3 años – en un caso se  alcanzó a llevarlo a Montevideo donde falleció y la otra, el caso más reciente falleció prácticamente en brazos de la médica que concurría a hacerle atención domiciliaria.

Mientras las fuentes médicas insisten en que “clínicamente” no hay ningún caso de gripe A h1n1,  otras fuentes afirman que existen por lo menos diez casos con las características de esta enfermedad, lo que no quiere decir que la misma se haya confirmado en todos ellos, ni tampoco queda claro si la existencia de dicha enfermedad se ha descartado.

El punto es que las autoridades sanitarias siguen manteniendo el concepto de que “no hay que alarmar” y por lo tanto envuelven el tema en un gran misterio,en el secretismo y en un halo de misterio que nadie quiere develar.

En realidad es esta la mejor forma de alarmar. Cuando no se informa debidamente y con la responsabilidad que corresponde, se está dando paso a las “versiones” a lo que “se dice”, a aspectos y detalles que no tienen asidero.

Las autoridades sanitarias y el propio ministerio son los responsables de la desinformación en estos casos. Es mas, si un medio informara con datos erróneos o hiciera una interpretación equivocada de la situación, la responsabilidad de las autoridades es salir inmediatamente a hacer las aclaraciones que corresponde, pero el silencio es la mejor forma de alarmar, se presta para todo tipo de versiones y al no haber una información correcta y responsable deja el campo abierto  a los rumores.

Es  lo que está  sucediendo en estos días en Salto. ¿Hay o no  hay casos de Gripe A h1n1?- ¿De qué han fallecido estos niños de corta edad en los últimos días?

Es mas, las fuentes consultadas por EL PUEBLO, sostienen que hoy la gripe A H1N1, ya no tiene la misma letalidad que tuvo cuando fuera descubierta, como gripe porcina.

Pues bien, si desde un principio se hubiera informado debidamente, casi seguro que la población hubiera tomado el tema con la prudencia que corresponde.

La vieja posición de “evitar la alarma” no es de recibo, no lo fue nunca ni menos hoy, cuando las redes sociales pronto se hacen eco, no sólo de la información, sino también de los rumores y “ainda mais”.

Alguna vez tendremos que aprenderlo.

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Un paso en buena dirección

El acuerdo anunciado por MERCOSUR, para hacer un seguimiento en tiempo real de los operativos en cursos contra el narcotráfico, entre todos los países que conforman el bloque, seguramente que es un avance en materia de seguridad.
Este acuerdo permitirá saber qué acciones se están cumpliendo en esos momentos, hacia donde se dirigen los narcotraficantes y demás. Acciones como las que se anuncian seguramente.
Hace muchos años que venimos batallando para que realmente se asuman los errores o vaya a saber qué intereses que hacen que los controles y las fiscalizaciones que se imponen las fronteras sean absolutamente ineficaces.
Los pasajes de mercadería y seguramente de muchas cosas más, burlan con mucha facilidad los controles en las fronteras, así sean por tierra, aire o agua. En el caso de nuestra zona, tenemos muy claro que esto sucede en la frontera tanto con Argentina, como con Brasil.
Con Brasil tenemos una frontera seca que es posible de traspasar  fácilmente , con Argentina, al menos frente al departamento las facilidades son también muy altas, un río que se cruza en 5 minutos en una buena embarcación. ríos y arroyos que constituyen verdaderos “caminos” en los que rápidamente se ocultan los transgresores y poca o casi nula vigilancia debido a carencia de recursos técnicos y humanos entre otros aspectos.
Se da la paradoja de que se capturan cuantiosos contrabandos circulando en el territorio nacional, pero nunca se logra saber cómo y por donde ingresó al país.
Esto es muy similar a lo que sucede con la violencia en el deporte. No se controlará nunca si no se quiere controlar, lo dijo con mucha claridad Gustavo Poyet, un ex futbolista uruguayo que se desempeñó en Inglaterra cuando los famosos “hoolligans” dominaban los escenarios y hoy han sido erradicados. Cuando se quiso hacerlo se lo hizo y hoy los estadios en Inglaterra no tienen alambrados.
En materia de seguridad, hace no menos de 18 años que venimos reclamando que en los pasos de frontera exista presencia policial, con archivos informáticos actualizados sobre las personas vinculadas al narcotráfico y delitos de gravedad, cosa que sepamos hasta el momento no se ha logrado.
Pero también hemos hecho notar como no sólo no se ha avanzado en el control de la frontera fluvial en la región, sino que inexplicablemente se han eliminado puestos estratégicos de control, como el existente en Corralito, que da hacia la desembocadura del río Daymán, una de las principales vías de  ingreso de contrabando y “ainda mais” al territorio nacional.
En esta materia estamos muy lejos de llegar a un control satisfactorio.

El acuerdo anunciado por MERCOSUR, para hacer un seguimiento en tiempo real de los operativos en cursos contra el narcotráfico, entre todos los países que conforman el bloque, seguramente que es un avance en materia de seguridad.

Este acuerdo permitirá saber qué acciones se están cumpliendo en esos momentos, hacia donde se dirigen los narcotraficantes y demás. Acciones como las que se anuncian seguramente.

Hace muchos años que venimos batallando para que realmente se asuman los errores o vaya a saber qué intereses que hacen que los controles y las fiscalizaciones que se imponen las fronteras sean absolutamente ineficaces.

Los pasajes de mercadería y seguramente de muchas cosas más, burlan con mucha facilidad los controles en las fronteras, así sean por tierra, aire o agua. En el caso de nuestra zona, tenemos muy claro que esto sucede en la frontera tanto con Argentina, como con Brasil.

Con Brasil tenemos una frontera seca que es posible de traspasar  fácilmente , con Argentina, al menos frente al departamento las facilidades son también muy altas, un río que se cruza en 5 minutos en una buena embarcación. ríos y arroyos que constituyen verdaderos “caminos” en los que rápidamente se ocultan los transgresores y poca o casi nula vigilancia debido a carencia de recursos técnicos y humanos entre otros aspectos.

Se da la paradoja de que se capturan cuantiosos contrabandos circulando en el territorio nacional, pero nunca se logra saber cómo y por donde ingresó al país.

Esto es muy similar a lo que sucede con la violencia en el deporte. No se controlará nunca si no se quiere controlar, lo dijo con mucha claridad Gustavo Poyet, un ex futbolista uruguayo que se desempeñó en Inglaterra cuando los famosos “hoolligans” dominaban los escenarios y hoy han sido erradicados. Cuando se quiso hacerlo se lo hizo y hoy los estadios en Inglaterra no tienen alambrados.

En materia de seguridad, hace no menos de 18 años que venimos reclamando que en los pasos de frontera exista presencia policial, con archivos informáticos actualizados sobre las personas vinculadas al narcotráfico y delitos de gravedad, cosa que sepamos hasta el momento no se ha logrado.

Pero también hemos hecho notar como no sólo no se ha avanzado en el control de la frontera fluvial en la región, sino que inexplicablemente se han eliminado puestos estratégicos de control, como el existente en Corralito, que da hacia la desembocadura del río Daymán, una de las principales vías de  ingreso de contrabando y “ainda mais” al territorio nacional.

En esta materia estamos muy lejos de llegar a un control satisfactorio.

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El agua: uno de los bienes más derrochados en Uruguay

Uruguay es uno de los países mas “derrochones” en materia de agua dulce, debido a que se trata de un recurso natural tan abundante que casi a nadie se le había ocurrido por lo menos hasta hace pocos años atrás, que hubiera la necesidad de tomar medidas para protegerla.
Si bien queda claro que es un derecho humano el acceso al agua potable, la realidad indica que la protección y preservación del recurso está aún muy distante.
Si bien en términos jurídicos, las condiciones están debidamente estabelcidas, los controles prácticos de la realidad de esta situación muestran que estamos muy lejos de lograr esta conducta.
En los hechos, no sabemos nunca cuán contaminadas están las aguas subterráneas. No sabemos si existe sobre explotación del recurso, esto es si corre riesgo de agotarse por vaciamiento o si está apenas explotado. No sabemos en cada momento cómo es el estado de las napas freáticas, ni como inciden las actividades industriales y de producción que se desarrollan en la superficie, en referencia a las aguas acumuladas bajo la superficie.
Nadie parece reparar que las aguas subterráneas son sólo una parte del ciclo hidrológico. Estas son las aguas pluviales ( de lluvia), que por saturación se acumulan bajo la superficie y por lo tanto arrastran con ellas todos los productos que hallan sobre la tierra y el aire.
Si antes se trataba de aguas cristalinas y en un estado de pureza incomparable, hoy prácticamente no hay excepciones. Todos los acuíferos están contaminados, algunos más que otros.
Cuidar el recurso de agua es esencialmente entender que debemos preservar este recurso para las generaciones futuras, porque sin agua dulce no hay vida y por lo tanto nuestros hijos,  nietos y demás sucesores dependerán ineludiblemente de disponer de agua dulce y hasta el momento es impensable producir ésta en cantidades y condiciones adecuadas como para abastecer una población.
Sólo a partir de la “Ley del Agua”, que entre otras cosas impide venderla y pone determinadas condiciones para su uso, el país comenzó a cuidar y proteger este bien con más celo, aunque resta aún mucho camino para que realmente la política de protección y preservación del agua dulce, muestre eficiencia y se transforme en una herramienta adecuada para proteger este bien.
La Ley reglamentaria del artículo 47 de la Constitución establece normas claras y precisas en la materia, la cuestión es en qué medida se cumplen los controles que se establecen en ella, porque no hay cosa más triste que tener leyes, pero no hacerlas cumplir.

Uruguay es uno de los países mas “derrochones” en materia de agua dulce, debido a que se trata de un recurso natural tan abundante que casi a nadie se le había ocurrido por lo menos hasta hace pocos años atrás, que hubiera la necesidad de tomar medidas para protegerla.

Si bien queda claro que es un derecho humano el acceso al agua potable, la realidad indica que la protección y preservación del recurso está aún muy distante.

Si bien en términos jurídicos, las condiciones están debidamente estabelcidas, los controles prácticos de la realidad de esta situación muestran que estamos muy lejos de lograr esta conducta.

En los hechos, no sabemos nunca cuán contaminadas están las aguas subterráneas. No sabemos si existe sobre explotación del recurso, esto es si corre riesgo de agotarse por vaciamiento o si está apenas explotado. No sabemos en cada momento cómo es el estado de las napas freáticas, ni como inciden las actividades industriales y de producción que se desarrollan en la superficie, en referencia a las aguas acumuladas bajo la superficie.

Nadie parece reparar que las aguas subterráneas son sólo una parte del ciclo hidrológico. Estas son las aguas pluviales ( de lluvia), que por saturación se acumulan bajo la superficie y por lo tanto arrastran con ellas todos los productos que hallan sobre la tierra y el aire.

Si antes se trataba de aguas cristalinas y en un estado de pureza incomparable, hoy prácticamente no hay excepciones. Todos los acuíferos están contaminados, algunos más que otros.

Cuidar el recurso de agua es esencialmente entender que debemos preservar este recurso para las generaciones futuras, porque sin agua dulce no hay vida y por lo tanto nuestros hijos,  nietos y demás sucesores dependerán ineludiblemente de disponer de agua dulce y hasta el momento es impensable producir ésta en cantidades y condiciones adecuadas como para abastecer una población.

Sólo a partir de la “Ley del Agua”, que entre otras cosas impide venderla y pone determinadas condiciones para su uso, el país comenzó a cuidar y proteger este bien con más celo, aunque resta aún mucho camino para que realmente la política de protección y preservación del agua dulce, muestre eficiencia y se transforme en una herramienta adecuada para proteger este bien.

La Ley reglamentaria del artículo 47 de la Constitución establece normas claras y precisas en la materia, la cuestión es en qué medida se cumplen los controles que se establecen en ella, porque no hay cosa más triste que tener leyes, pero no hacerlas cumplir.

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Conciencia ambiental

Una persona amiga recientemente regresada de Europa nos comenta la agradable sorpresa que le causó observar la conciencia ambiental que demuestra el pueblo alemán en general.
No se trata de medidas impuestas a multas, o a sanciones duras y exigentes, sino de la conciencia ambiental que demuestra el pueblo y que es capaz de doblarle la mano a cualquier poder para obligarle a respetar sus acciones.
Los alemanes, quizás por las tremendas consecuencias que les dejaron las conflagraciones mundiales aprendieron en carne propia a tener una conciencia de pueblo que no la tienen por lo general otras naciones, salvo  quizás Israel.
Es notable como en Alemania resulta impensable que la gente prefiera un envase plástico o una bolsa de nylon. Están dispuestos a pagar algo más e incluso lo demuestran abiertamente con su preferencia en los supermercados y similares, por envases de vidrio o bolsas de papel en lugar de aquellos.
En realidad la notable conciencia ambiental que demuestran, determina que todo se recicle, que todo se preserve y se proteja y quien no defienda estas reglas, debe enfrentar el abierto rechazo de los consumidores.
Así se explica como se están limpiando minuiciosamente los ríos, arroyos y todo curso de agua, no sólo de las chatarras flotantes o no, sino también se están controlando minuciosamente los vertidos de productos químicos u otros contaminantes, que en algunos casos han terminado con la vida acuática, tanto vegetal como animal.
Millones de dólares se están invirtiendo en devolver la vida a algunos ríos y arroyos “muertos”, es decir en los que antes hubo abundante pesca y hoy ya no tienen ni un solo pez, porque la contaminación los ha terminado.
Varios años lleva Alemania volcando millones de pequeños peces, alevines de las especies que antes poblaron esas aguas, para tratar de que vuelvan a vivir en ellas, aunque la tarea es ímproba y lleva ya unos cuantos años, con resultados muy pobres.
En algunos casos, cuando uno sólo de ellos logra remontar el río en todo el trayecto que hacían tradicionalmente sus antecesores, esto da lugar a una festividad que es encabezada por las autoridades tradicionales. Los peces supuestamente suben a desovar como lo hicieron sus antecesores quizás durantes millones de años, mientras las condiciones ambientales de esos cursos de agua se lo permitieron.
En definitiva: en toda latinoamércia tenemos mucho que aprender, porque la experiencia muestra que hoy estamos en el mismo camino que siguieron ellos antes de llegar a la actual situación. Ojalá los aprendamos antes que sea demasiado tarde y también lleguemos a estos callejones  ambientales, de difícil salida.

Una persona amiga recientemente regresada de Europa nos comenta la agradable sorpresa que le causó observar la conciencia ambiental que demuestra el pueblo alemán en general.

No se trata de medidas impuestas a multas, o a sanciones duras y exigentes, sino de la conciencia ambiental que demuestra el pueblo y que es capaz de doblarle la mano a cualquier poder para obligarle a respetar sus acciones.

Los alemanes, quizás por las tremendas consecuencias que les dejaron las conflagraciones mundiales aprendieron en carne propia a tener una conciencia de pueblo que no la tienen por lo general otras naciones, salvo  quizás Israel.

Es notable como en Alemania resulta impensable que la gente prefiera un envase plástico o una bolsa de nylon. Están dispuestos a pagar algo más e incluso lo demuestran abiertamente con su preferencia en los supermercados y similares, por envases de vidrio o bolsas de papel en lugar de aquellos.

En realidad la notable conciencia ambiental que demuestran, determina que todo se recicle, que todo se preserve y se proteja y quien no defienda estas reglas, debe enfrentar el abierto rechazo de los consumidores.

Así se explica como se están limpiando minuiciosamente los ríos, arroyos y todo curso de agua, no sólo de las chatarras flotantes o no, sino también se están controlando minuciosamente los vertidos de productos químicos u otros contaminantes, que en algunos casos han terminado con la vida acuática, tanto vegetal como animal.

Millones de dólares se están invirtiendo en devolver la vida a algunos ríos y arroyos “muertos”, es decir en los que antes hubo abundante pesca y hoy ya no tienen ni un solo pez, porque la contaminación los ha terminado.

Varios años lleva Alemania volcando millones de pequeños peces, alevines de las especies que antes poblaron esas aguas, para tratar de que vuelvan a vivir en ellas, aunque la tarea es ímproba y lleva ya unos cuantos años, con resultados muy pobres.

En algunos casos, cuando uno sólo de ellos logra remontar el río en todo el trayecto que hacían tradicionalmente sus antecesores, esto da lugar a una festividad que es encabezada por las autoridades tradicionales. Los peces supuestamente suben a desovar como lo hicieron sus antecesores quizás durantes millones de años, mientras las condiciones ambientales de esos cursos de agua se lo permitieron.

En definitiva: en toda latinoamércia tenemos mucho que aprender, porque la experiencia muestra que hoy estamos en el mismo camino que siguieron ellos antes de llegar a la actual situación. Ojalá los aprendamos antes que sea demasiado tarde y también lleguemos a estos callejones  ambientales, de difícil salida.

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