Nuestra responsabilidad con los animales

La tenencia responsable de los animales en Salto es una de las materias pendientes de toda la comunidad.
Sin dudas que es necesario ponerle en el lugar que le corresponde, ni más ni menos.
Es cierto que quien tiene la obligación de fiscalizar el cumplimiento de este decreto es la Intendencia y en algún caso puntual apoyándose en la Policía. Esto está muy claro.
Pero la situación no se arregla ni se arreglará jamás por este lado. Las sanciones a lo sumo lograrán reunir algún dinerillo para las actividades de las organizaciones que tienen por misión voluntaria y compromiso adquirido, bregar por mejorar las condiciones en que se hallan algunos animales en la comunidad.
Pero que nadie se equivoque, por este lado jamás se logrará cambiar de actitud frente a los animales, Lo que precisamos en este sentido es más educación y mayor sensibilidad con quienes comparten con nosotros nuestra casa, literalmente y el planeta que habitamos, que hasta el momento es el único que se conoce que podemos habitar.
No desconocemos que antes de ocuparnos de la situación de los animales, deberíamos de preocuparnos y hacernos cargo de la situación de los niños y otras personas que también tienen situaciones muy delicadas y difíciles y en Salto los hay como en cualquier otra parte.
A la hora de fijar preferencias, no hay ninguna duda, primero los niños y ancianos y todo otro congénere en estado de necesidad, pero esto no significa de manera alguna desconocer la importancia que tienen los restantes seres vivos en cuanto a la preservación del planeta que habitamos.
Cuando decidimos adoptar una mascota o un perro guardián, tenemos que tener muy claro cuales son también las responsabilidades que asumimos.
Una mascota se transforma en un integrante más de una familia y por lo tanto, requiere de similares cuidados  y atención.
En tanto no asumamos esta realidad, difícilmente eliminaremos el problema de los animales abandonados o descuidados que deambulan por las calles de la ciudad, provocando en más de una ocasión, desórdenes y hasta accidentes, algunos de gravedad.
Es obvio que cada situación debe ser estudiada y analizada, porque no todas son iguales, pero debemos hallar la forma de responsabilizar a aquellas personas que no cumplen con las disposiciones en la materia.

La tenencia responsable de los animales en Salto es una de las materias pendientes de toda la comunidad.

Sin dudas que es necesario ponerle en el lugar que le corresponde, ni más ni menos.

Es cierto que quien tiene la obligación de fiscalizar el cumplimiento de este decreto es la Intendencia y en algún caso puntual apoyándose en la Policía. Esto está muy claro.

Pero la situación no se arregla ni se arreglará jamás por este lado. Las sanciones a lo sumo lograrán reunir algún dinerillo para las actividades de las organizaciones que tienen por misión voluntaria y compromiso adquirido, bregar por mejorar las condiciones en que se hallan algunos animales en la comunidad.

Pero que nadie se equivoque, por este lado jamás se logrará cambiar de actitud frente a los animales, Lo que precisamos en este sentido es más educación y mayor sensibilidad con quienes comparten con nosotros nuestra casa, literalmente y el planeta que habitamos, que hasta el momento es el único que se conoce que podemos habitar.

No desconocemos que antes de ocuparnos de la situación de los animales, deberíamos de preocuparnos y hacernos cargo de la situación de los niños y otras personas que también tienen situaciones muy delicadas y difíciles y en Salto los hay como en cualquier otra parte.

A la hora de fijar preferencias, no hay ninguna duda, primero los niños y ancianos y todo otro congénere en estado de necesidad, pero esto no significa de manera alguna desconocer la importancia que tienen los restantes seres vivos en cuanto a la preservación del planeta que habitamos.

Cuando decidimos adoptar una mascota o un perro guardián, tenemos que tener muy claro cuales son también las responsabilidades que asumimos.

Una mascota se transforma en un integrante más de una familia y por lo tanto, requiere de similares cuidados  y atención.

En tanto no asumamos esta realidad, difícilmente eliminaremos el problema de los animales abandonados o descuidados que deambulan por las calles de la ciudad, provocando en más de una ocasión, desórdenes y hasta accidentes, algunos de gravedad.

Es obvio que cada situación debe ser estudiada y analizada, porque no todas son iguales, pero debemos hallar la forma de responsabilizar a aquellas personas que no cumplen con las disposiciones en la materia.

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Más allá de la fatalidad

La muerte de la Arq. Margarita Alcalde, al caer encima del automóvil que conducía, un árbol cuya antigüedad se estimó en los 50 años, de los cientos de estos árboles que existen en Montevideo, ha sido una verdadera infamia.
Sin descartar la fatalidad del hecho, porque nadie, ni siquiera el defensor del vecino se anima a afirmar categóricamente que haya reclamado la eliminación de estos árboles que adornan toda la avenida del lugar, temiendo que pudieran caer, de todas maneras la responsabilidad del ornato público es ineludiblemente de la Intendencia, en este caso de Montevideo.
Salto debería de poner las barbas en remojo en este sentido. Ojalá nunca suceda, pero el gobierno departamental debería de tener un estudio actualizado del estado de la arboleda, bastante abundante que adorna sus calles.
Es más, tenemos nuestras dudas que los hermosos ibirapitáes, con que se han adornado nuestras calles años atrás, sean una variedad apropiada desde este punto de vista.
Basta recorrer las calles de la ciudad tras una tormenta de fuerte viento para sacar las conclusiones correspondientes. Seguramente después de cada tormenta fuerte siempre han caído ramas y árboles de cierto porte, pero la cuestión es saber si la realidad está dentro de lo que corresponde esperar o si estamos arriesgando más de la cuenta.
Salto es una ciudad que tiene alrededor de 40 mil motos matriculadas y la mayoría de ellas en circulación.
Todos sabemos la cantidad de motos que a diario transitan por Salto. Ni que hablar de la fragilidad de estos vehículos ante la caída, no ya de un árbol, sino sencillamente de una rama y las nefastas consecuencias que puede acarrear.
No queremos desatar una psicosis de eliminación de árboles, porque nadie puede desconocer lo beneficioso que resulta su sombra en estos meses, sino una campaña de actitud responsable en la materia, para evitar males mayores que nadie quiere.
Los vecinos debemos colaborar debidamente, dando cuenta de aquello árboles que muestran signos de vejez o fragilidad ante los vientos.
En este punto es imprescindible armonizar, nuestro apego al patrimonio, a la conservación de los añejos árboles que son vestigios de la ciudad de nuestros abuelos y los elementos de seguridad y de responsabilidad que nos cabe cuando se trata de preservar la integridad física de la población.

La muerte de la Arq. Margarita Alcalde, al caer encima del automóvil que conducía, un árbol cuya antigüedad se estimó en los 50 años, de los cientos de estos árboles que existen en Montevideo, ha sido una verdadera infamia.

Sin descartar la fatalidad del hecho, porque nadie, ni siquiera el defensor del vecino se anima a afirmar categóricamente que haya reclamado la eliminación de estos árboles que adornan toda la avenida del lugar, temiendo que pudieran caer, de todas maneras la responsabilidad del ornato público es ineludiblemente de la Intendencia, en este caso de Montevideo.

Salto debería de poner las barbas en remojo en este sentido. Ojalá nunca suceda, pero el gobierno departamental debería de tener un estudio actualizado del estado de la arboleda, bastante abundante que adorna sus calles.

Es más, tenemos nuestras dudas que los hermosos ibirapitáes, con que se han adornado nuestras calles años atrás, sean una variedad apropiada desde este punto de vista.

Basta recorrer las calles de la ciudad tras una tormenta de fuerte viento para sacar las conclusiones correspondientes. Seguramente después de cada tormenta fuerte siempre han caído ramas y árboles de cierto porte, pero la cuestión es saber si la realidad está dentro de lo que corresponde esperar o si estamos arriesgando más de la cuenta.

Salto es una ciudad que tiene alrededor de 40 mil motos matriculadas y la mayoría de ellas en circulación.

Todos sabemos la cantidad de motos que a diario transitan por Salto. Ni que hablar de la fragilidad de estos vehículos ante la caída, no ya de un árbol, sino sencillamente de una rama y las nefastas consecuencias que puede acarrear.

No queremos desatar una psicosis de eliminación de árboles, porque nadie puede desconocer lo beneficioso que resulta su sombra en estos meses, sino una campaña de actitud responsable en la materia, para evitar males mayores que nadie quiere.

Los vecinos debemos colaborar debidamente, dando cuenta de aquello árboles que muestran signos de vejez o fragilidad ante los vientos.

En este punto es imprescindible armonizar, nuestro apego al patrimonio, a la conservación de los añejos árboles que son vestigios de la ciudad de nuestros abuelos y los elementos de seguridad y de responsabilidad que nos cabe cuando se trata de preservar la integridad física de la población.

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Un programa interesante

El programa de “Tránsito Educativo” que ajustan ANEP y el Ministerio de Educación Social puede llegar a ser uno de los más interesantes que se hayan intentado para enfrentar la deserción estudiantil.

El pasaje de la escuela al liceo es una etapa en la que según las estadísticas quedan por el camino el 30 por ciento de los estudiantes.

Este seguimiento seguramente podrá facilitar el tránsito, siempre y cuando junto al esfuerzo de las autoridades se involucren los padres de los adolescentes.

Admitimos se trata de un esfuerzo que de instrumentarse debidamente puede llegar a considerarse la iniciativa más trascendente de los últimos años en este sentido.

Seguramente que el punto de quiebre en la formación de nuestra juventud se da precisamente en momentos en que dejan la escuela y comienzan el tránsito por Secundaria.

Ajustar las cosas en la escuela, en los puntos en que existen fallas, no es lo más difícil, entre otros aspectos porque los niños en su enorme mayoría son más “maleables” a los planes educativos dada su escasa edad.

Además siempre es preferible enderezar el árbol desde su edad más temprana, para que crezca derecho y pueda soportar todas las tormentas que le sacudan.

La realidad de nuestros jóvenes y adolescentes no debe ser enfrentada exclusivamente con mayores penas, con más cárcel, con mayor represión. Sin dejar de lado el ajuste de estas medidas para los infractores, una comunidad que se interese realmente por recuperar  dar oportunidades a sus jóvenes, debe pensar y extender la mano para rescatar a todos aquellos que quieren salir de este camino equivocado.

Pero más importante aún es la batalla a dar para evitar que se nos sigan perdiendo nuestros hijos y nietos empujados por la multiplicidad de tentaciones que les ofrece hoy la “vida fácil”, dominada por la filosofía del “hacé la tuya”.

Esto ha llevado a la destrucción de las familias. Ya no sorprende a nadie que “el hijo de fulano o de mengano”, ande en la droga, la bebida o haya dejado de estudiar y no trabaje.

El fenómeno de los “Ni –Ni” (ni estudian ni trabajan), no nos es ajeno, aún cuando no lo suframos directamente, son nuestros jóvenes y esto significa decir el Uruguay de mañana nomás.

Hacer el máximo esfuerzo por rescatar a todos los que podamos, antes que caigan en las garras de quienes los acechan para conducirlos por caminos contraproducentes, es una obligación.

Ojalá se lo entienda debidamente.

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Tras la notificación deben llegar las sanciones

El saneamiento, junto al agua potable y la energía eléctrica son los servicios esenciales hoy día para cualquier vivienda digna.

Salto es uno de los departamentos, sino el único que alcanza cerca del 90 por ciento del servicio de saneamiento en su territorio. Lo hecho por gobiernos anteriores y en esto hay que reconocer que jugó un papel esencial la última intendencia del Esc. Eduardo Malaquina, permite ostentar este sitial a nivel nacional que debe enorgullecernos a todos.

Ahora bien, se ha llegado a un punto en que lo que falta alcanzar puede ser más dificultoso que lo ya alcanzado. Esto es, el saneamiento en localidades rurales, algunas de pequeño porte y en las zonas urbanas y sub urbanas, restan aún algunos casos puntuales.

Por un lado aquellos titulares de viviendas realmente muy carenciados que han quedado afuera incluso de los planes más benévolos que han sido establecido por OSE y los gobiernos departamentales a estos efectos.

Pero también quedan algunos casos casi “patológicos” que aún se resisten a incorporarse a la red de saneamiento que pasa frente a sus viviendas, simplemente porque no quieren hacerlo.

En el primero de los casos, el desafío es pura y exclusivamente de la empresa estatal y del gobierno departamental y seguramente depende de los recursos técnicos, económicos y demás que tengan estos organismos.

En cuanto a las familias carenciadas, hay un compromiso social de incorporarlas,  tras un minucioso estudio de sus posibilidades y asegurándose, en todos los casos que hagan el máximo esfuerzo por contribuir en la medida de sus posibilidades a conseguir este servicio.

Por si no se entiende: regalado nada. Ningún gobierno debe regalar lo que no es suyo, como en este caso sería el aporte de los salteños.

Tiene y debe ayudar a quien lo necesite, exigiendo en todos los casos la correspondiente contrapartida, así sea ínfima en los casos en que sea imprescindible.

Ahora bien, quienes sencillamente se han negado a incorporarse a la red de saneamiento, simplemente por una mala entendida libertad, deben ser conminados a hacerlo, porque su reticencia afecta a los demás pobladores, con la proliferación de aguas servidas, con los olores y el riesgo de enfermedades que conlleva.

Es en este caso que entendemos se debe obrar con toda firmeza y tras la etapa de notificación correspondiente, debe obrarse con total firmeza para aplicar las sanciones que corresponda.

Obrando de esta manera sencillamente se está asumiendo la defensa de los vecinos que pretenden obrar correctamente, asumiendo la responsabilidad comunitaria correspondiente.

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Ambiente y responsabilidad social en el país

Sin pena ni gloria finalizó ayer el 11 Foro Social Mundial en la brasileña ciudad de Porto Alegre (Río Grande do Sul).

Los organizadores admiten que si bien internamente se concluye con cierta satisfacción, a nivel externo no puede ocultarse que ha sido un fracaso.

De los 40.000 participantes anunciados, se inscribieron únicamente 7.000. De los jefes de Estado que se esperaban, entre ellos el presidente uruguayo José Mujica, únicamente se dio una vuelta por el Foro la presidenta brasileña Dilma Roussef.

¿Qué lecturas pueden hacerse de esta escasa participación en un foro que en los últimos años había ido ganando trascendencia?

Seguramente la explicación a ese fracaso debe buscarse en lo que es el fracaso también de muchos de los esfuerzos que se están haciendo para conseguir conquistas sociales e incluso para salvar nuestro planeta de las amenazas que penden sobre nuestro planeta, que no es otra cosa que nuestra casa.

Este fracaso del Foro Social, lamentablemente está marcando un triunfo de las fuerzas que apuntan en sentido contrario. Esto es el materialismo, el individualismo que es promovido por un  mundo fuertemente consumista que no repara para nada en los bienes naturales y en el daño que puede causar con su accionar.

Todavía quedan esperanzas de que podamos llegar a tiempo para preservar nuestro planeta de los intereses que no reparan en el daño con tal de sacar provecho favorable a sus intereses.

Uruguay no escapa a esta realidad y en estos momentos tiene un gran desafío, en referencia a la decisión final sobre el proyecto de minería a cielo abierto “Aratirí”, que capitales indios (de la India) procuran concretar en la zona de Valentines (zona comprendida entre los departamentos de Treinta y Tres Florida).

De acuerdo a la óptica de la empresa instalada en el Uruguay hace ya cinco años, se trata de un proyecto “respetuoso del ambiente”, que cuenta con la colaboración de técnicos de primer nivel en el mundo en este aspecto.

Siempre de acuerdo a la óptica de la empresa, este emprendimiento sería capaz de colocar a Uruguay en el mapa de los países exportadores de hierro y convertir a este mineral en el principal rubro de exportación del país.

Esto convierte al tema en uno de los grandes desafíos. Si realmente este es el potencial del hierro uruguayo y si se respeta el ambiente al punto de no destruir lo que hoy tenemos, entonces no será fácil decirle “no” para el gobierno nacional.

Si en cambio se trata de un nuevo emprendimiento de las multinacionales, que no reparan en el costo ambiental que pueden llegar a producir, directa o indirectamente, lisa y llanamente debe desestimarse.

Decidir con sabiduría, luego de reunir la información correspondiente, seria y responsable en este sentido, es la disyuntiva.

Ojalá la decisión sea acertada.

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