¿Asistiremos al fin de la guerra de las patentes?

edEl Poder Ejecutivo, a través de su titular, José Mujica, acaba de confirmar que está dispuesto a financiar las pérdidas que tengan aquellas intendencias que puedan verse perjudicadas por las medidas que se adoptarían para igualar el valor de la patente de rodados en todo el país.

Esta ha sido la respuesta a una solicitud expresa del Congreso de Intendentes en la materia y hay que admitir que esta es la vez que se ha estado más cerca de hallar una salida al vergonzoso tema.

Aún cuando más allá de la manifestación presidencial, se afirma que ésta responde más a una expresión de deseos que a un estudio concreto de posibilidades de aplicación, con el debido financiamiento.

Pero la cuestión es que concretamente el presidente de la República respondió afirmativamente a lo solicitado, aunque no haya informado de cual será el mecanismo que usará para financiar dicho compromiso.

Ahora bien, al mismo tiempo han trascendido ya las primeras excusas en algunas intendencias para responder afirmativamente a esta salida.

Se cuestiona el tema de la autonomía que en alguna medida se vería afectada si las comunas pasan a tener que “dar cuentas claras al P.E” para los reclamos que correspondieran en este tema.

Se señala al mismo tiempo que si no se establecen por ley algunas sanciones expresas para aquellas intendencias que no cumplan el compromiso asumido, la medida, como todas las anteriores corre el riesgo de fracaso.

Consideramos que el compromiso asumido por Mujica es al menos un paso en la dirección indicada para tratar de hallar una solución a un tema tan viejo como vergonzoso, que nos sume en la calificación de país “bananero”, donde hay propietarios de vehículos que pagan hasta la cuarta parte de otros, por los mismos vehículos y los mismos modelos, teniendo exactamente los mismos derechos en cuanto a circulación.

El mismo desorden que existía (y en alguna medida subsiste) en materia de la licencia de conducir. Un conductor que le era retirada la licencia de conducir en un departamento, se corría hasta otro y obtenía una nueva licencia. Se dice que hubo quien llegó a tener así 16 licencias de conducir…todas válidas y cualquiera de ella le habilitaba a conducir.

Para llegar al Registro Único de Conductores, que finalmente se adoptó, hubo de pasar muchos años y en algunos casos, donde la información aún no llega con la premura que debería, todavía hay quienes logran burlar la disposición.

Aquí el tema de fondo es asumir que una intendencia no debería jugar el papel de vehículo para perjudicar a otra. Si el tema eran los valores económicos, al regir el mismo precio en todo el país este argumento ya no será valedero.

Por lo tanto, prestarse a una maniobra de este tipo,  luego de igualar valores sería cumplir de ex profeso un papel dañino y perjudicial, que no creemos ninguna comuna quiera cumplir en detrimento de otra.

Estamos a las puertas de solucionar un problema “eterno”, la absurda “guerra de las patentes” sería notable que se entendiera para no perder esta oportunidad.