¿Cuándo comienza?

Uno de los elementos menos conocido en cuanto a la problemática de las adicciones, es cuando comienzan a generarse.

Es opinión mayoritaria de técnicos que trabajan en el tema, que la conducta comienza a desdibujarse a muy temprana edad. Cuando precisamente deben plantearse y formarse con total firmeza los hábitos del niño. Estamos hablando quizás de no más de 3 años.

Es allí donde comienzan a reconocerse o en su defecto deformarse los límites, que habrán de marcar la vida de la persona en adelante.

Una de las jóvenes técnicas presentes en reciente conferencia de prensa, anotó acertadamente que a veces ni siquiera nos damos cuenta, cuando comienza, porque muchas veces lo hace a través de actividades aparentemente “inocentes”, que en realidad son el inicio de un camino nocivo.

Hizo referencia a los “famosos” “pijamas party”, de niños de corta edad que se reúnen sencillamente para estar juntos y pernoctar en la casa de amiguitos, sin hacen nada malo, aparentemente.

En estas ocasiones –si no se fijan los límites que corresponde-  el sólo hecho de permanecer despiertos hasta altas horas de la madrugada, comienza por sentar las bases para el mal hábito de vivir durante la noche, a la hora en que la enorme mayoría de la población está descansando.

Habiéndole tomado el gusto a transgredir, como una simple travesura, a esta edad se da el verdadero inicio en un camino errado. Los límites van quedando de lado, pronto el chico se acostumbrará a forzar las cosas, sabiendo que los límites no existen, que él puede hacer lo que en realidad se le antoja en ese sentido y ya en la preadolescencia será casi “inmanejable”.

Otra de las enseñanzas de la realidad, anotada en la ocasión, es el hecho de que en estos momentos en que se “terceriza” todo, las madres y los padres no nos damos cuenta que en realidad hemos tercerizado nuestra función de padres, la que confiamos a una tercera persona, que puede ser familiar o no, pero que está a cargo de nuestros hijos la mayor parte del día, como bien se rescató a través de una nota de un medio argentino, acertadamente difundida por una profesional médica.

Tampoco vemos que en realidad detrás de todo esto está la casi maquiavélica mano de los grandes intereses que en realidad marcan la cancha. La necesidad de acceder a determinados bienes de consumo de última o penúltima tecnología, ya sea la computadora, el celular, el televisor, el automóvil, la vivienda dotada de un confort que muchas veces no llegamos a disfrutar porque llegamos cansados y “estresados” de tanto correr detrás del dinero suficiente para pagar el acceso a ellas…, está dentro del mismo tema.

El individualismo, el materialismo, la filosofía del “hacé la tuya” y sobre todo la conducta masiva de obrar todos de la misma forma, de vestirse con la misma marca… de pertenecer a grupos o “pandillas”, es la forma subrepticia que se ha impuesto para manejar mejor a nuestros hijos, sin que muchas veces lo notemos.

Volver a la senda correcta no será fácil, porque no todos los intereses apuntan hacia el mismo lado y seguramente, hay grandes intereses en que no desean precisamente que se cambie el rumbo.

No permitamos que nos sigan robando a nuestros niños…