¿En qué medida es aceptable la utilización de los niños?

clararemos primero que es una costumbre existente “desde siempre” y todos, absolutamente todos los partidos y sectores políticos la usan porque entienden que no es incorrecto hacerlo. Nos referimos a la participación de los niños en los actos políticos. Cuando a fines del 2013 la Universidad de la República promovió un curso de la Agencia Voz y Vos, que se ocupa de los derechos de niños y adolescentes, consultamos a sus responsables sobre la exposición de estos en los medios de comunicación masiva. La respuesta fue tajante y a nuestro entender exagerada, pero se nos dijo que hasta en el caso de deportes, como en el baby fútbol, lo aconsejable era contar con autorización firmada por los padres para poder publicar la foto de un niño o un grupo de ellos.
Esto evidentemente contrasta con lo que vemos hoy a diario en el marco de las campañas políticas, en las que es infaltable la participación de niños, generalmente junto a sus padres y a nadie se le ocurre cuestionar esta participación.
Otro aspecto en cambio es el uso de los niños en la publicidad, aspecto en el que se mantiene una discusión acentuada. Es más, Brasil por ejemplo, acaba de prohibir toda publicidad dirigida a los niños, incluyendo imágenes de niños como protagonistas, decisión que ha causado un gran revuelo, debido a que los publicistas entienden que no se justifica.
Hasta algunas décadas atrás el objetivo más frecuente de las campañas de publicidad eran los jóvenes y obviamente que los protagonistas que más aparecían en las publicidades también.
Hoy, estos objetivos parecen estar cambiando, los niños y adolescentes están apareciendo con mayor frecuencia y los jóvenes “desapareciendo” de las publicidades más frecuentes.
Personalmente entendemos que es un tema en el que se hace imprescindible marcar y exigir el cumplimiento de determinadas pautas.
No vemos que haya nada malo en la participación de los niños junto a sus padres u otros familiares mayores de edad en los actos políticos, no así en las publicidades, porque es evidente que los niños que pueden interesarse por asuntos políticos son una ínfima minoría y es cuestionable si existe derecho a forzarlos a que se interesen, cuando sus derechos de niño a esa edad van por otro lado.
Seguramente que los mayores problemas del país están atados a las políticas hacia la infancia y no tendrán una salida aceptable en el corto plazo, mientras no asumamos que es necesario atender al ciudadano, preocuparnos y ocuparnos por ellos desde la más temprana edad. Pero no es por este camino, haciéndolos aparecer como adultos – lejos de la problemática que realmente tiene la niñez más desposeída, la que no suele aparecer en la televisión – que hallaremos el camino adecuado para mejorar en este sentido.
Alberto Rodríguez Díaz

Clararemos primero que es una costumbre existente “desde siempre” y todos, absolutamente todos los partidos y sectores políticos la usan porque entienden que no es incorrecto hacerlo. Nos referimos a la participación de los niños en los actos políticos. Cuando a fines del 2013 la Universidad de la República promovió un curso de la Agencia Voz y Vos, que se ocupa de los derechos de niños y adolescentes, consultamos a sus responsables sobre la exposición de estos en los medios de comunicación masiva. La respuesta fue tajante y a nuestro entender exagerada, pero se nos dijo que hasta en el caso de deportes, como en el baby fútbol, lo aconsejable era contar con autorización firmada por los padres para poder publicar la foto de un niño o un grupo de ellos.

Esto evidentemente contrasta con lo que vemos hoy a diario en el marco de las campañas políticas, en las que es infaltable la participación de niños, generalmente junto a sus padres y a nadie se le ocurre cuestionar esta participación.

Otro aspecto en cambio es el uso de los niños en la publicidad, aspecto en el que se mantiene una discusión acentuada. Es más, Brasil por ejemplo, acaba de prohibir toda publicidad dirigida a los niños, incluyendo imágenes de niños como protagonistas, decisión que ha causado un gran revuelo, debido a que los publicistas entienden que no se justifica.

Hasta algunas décadas atrás el objetivo más frecuente de las campañas de publicidad eran los jóvenes y obviamente que los protagonistas que más aparecían en las publicidades también.

Hoy, estos objetivos parecen estar cambiando, los niños y adolescentes están apareciendo con mayor frecuencia y los jóvenes “desapareciendo” de las publicidades más frecuentes.

Personalmente entendemos que es un tema en el que se hace imprescindible marcar y exigir el cumplimiento de determinadas pautas.

No vemos que haya nada malo en la participación de los niños junto a sus padres u otros familiares mayores de edad en los actos políticos, no así en las publicidades, porque es evidente que los niños que pueden interesarse por asuntos políticos son una ínfima minoría y es cuestionable si existe derecho a forzarlos a que se interesen, cuando sus derechos de niño a esa edad van por otro lado.

Seguramente que los mayores problemas del país están atados a las políticas hacia la infancia y no tendrán una salida aceptable en el corto plazo, mientras no asumamos que es necesario atender al ciudadano, preocuparnos y ocuparnos por ellos desde la más temprana edad. Pero no es por este camino, haciéndolos aparecer como adultos – lejos de la problemática que realmente tiene la niñez más desposeída, la que no suele aparecer en la televisión – que hallaremos el camino adecuado para mejorar en este sentido.

Alberto Rodríguez Díaz