¿Gestión o manoseo?

El manejo de las empresas públicas requiere de total transparencia en todos los sentidos. Siempre hemos defendido este concepto, asumiendo que es lo mejor para el país y la democracia en particular.

Cuando existen vacantes a cubrir, nadie puede discutir que la forma más democrática de hacerlo es mediante el concurso, si se trata de cargos que requieren conocimiento técnico o el sorteo si las vacantes no requieren esta exigencia.

Se supone que todos los uruguayos somos iguales frente al Estado y por lo tanto es inadmisible, vergonzoso, que según “el pelo político”, se tengan posibilidades de ingresar a una dependencia pública o no.

Y en este sentido creemos que todos los partidos políticos deberían de hacerse una análisis de conciencia, porque absolutamente ninguno de ellos puede invocar una conducta intachable en la materia.

Es más, se ha llegado a armar concursos “arreglados”, en los que termina ganando el caballo del comisario, léase el amigo o conocido de fulano o mengano. El propio presidente de la República dijo en ocasión de asumir el gobierno que terminaría con estos concursos arreglados que “se han transformado en la mejor forma de ingresar por la ventana”. Razón no le falta, lamentablemente.

Todo esto viene al caso a raíz de la actitud que está demostrando UTE en referencia al multimedios de Montevideo, al que tras cortarle el suministro de energía por una deuda que se arrastra desde hace varios años, decidió reintegrarle el servicio, por decisión unipersonal – según ha trascendido – del presidente del directorio.

El manejo de este tema – la relación comercial de UTE con el multimedios – ha dejado mucho que desear. En primer lugar, es una deuda significativa que se arrastra desde hace muchos años (cuando a un abonado común se le corta el suministro al segundo mes impago).

Otro aspecto que merece atención. Se indica que en el convenio anterior, que tampoco se pagó, una de las formas de pagar por parte del multimedios, era la contratación de publicidad oficial en estos medios. No parece la mejor forma de determinar en qué medios será más eficiente la publicidad que deba hacer UTE.

Pero no sólo UTE debe cuidar este aspecto, porque está manejando una empresa que es de todos los uruguayos, también ANTEL tiene una política similar y en ocasiones, cuando está cortado el servicio, exige el pago total de la deuda antes de reiniciarlo.

No es una buena señal para los consumidores de los servicios estatales, que una empresa se maneje con un criterio y otra, también estatal lo haga en una forma totalmente diferente.

Más diríamos, no es justo.

¿Se entiende verdad?