¿Las internas no tienen importancia?

E¿En que medida son las elecciones internas indicativas de lo que puede pasar en las elecciones generales y las municipales después?
Este es uno de los cuestionamientos habituales en la materia y en verdad admite mas de una respuesta, en cuanto nadie puede asegurar cual es la intención de los votantes al participar en las internas.
Nos explicamos, aunque las elecciones son secretas, ha sucedido o al menos así se ha manejado, que hubo ocasiones en que los votantes de un partido votaron de ex p rofeso a uno de los candidatos de otro partido, al que consideraban el rival menos “riesgoso” en una eventual segunda vuelta.
Existe por otra parte la convicción de que en las internas solo votan los militantes consderados “el núcelo duro”, en términos actuales, los que se embanderan, los blancos que usan pañuelos balncos o celestes; los colorados con su corbata colorada o los frenteamplistas que se embaderan con sus colores.
Sin embargo en las elecciones internas el promedio de votantes promedia el 50 por ciento, por lo tanto el doble de los que se considera el núcleo duro de los votantes, que no excede el 25 % en cada caso, y va mucho más allá de ese núcleo duro.
Estos resultados muestran que también existe un porcentaje tan importante como aquel, de votantes que se terminan convenciendo de la prédica, las ideas o los programas que presentan los partidos en cada caso.
Las elecciones internas si bien no son obligatorias, ni excluyentes porque hay partidos donde las cosas aparecen muy claras de antemano -caso del Partido Colorado y el Frente Amplio – de todas  formas la concurrencia de sus adherentes a las urnas es considerada de gran importancia, debido que ausculta la movilidad de un sector y da una idea de la adhesión que puede esperar tanto para los comicios nacionales, como para las elecciones departamentales,
Es difícil que un candidato que no haya logrado movilizar una cifra importante de ciudadanos en las internas lleve luego  votos suficientes para aspirar a estar entre los dos candidatos que definen las elecciones nacionales, ya sea en primera o en segunda vuelta.
Por lo tanto, no  nos engañemos. Las elecciones internas, aún sin ser obligatorias, sin ser claramente indicativas de las posibilidades de un partido para acceder a la presidencia del país, reflejan una situación que nadie quiere que le sea deficitaria precisamente.
Si a alguien le va bien en las internas es  probable que convenza y “arrastre” mas voluntades en las siguientes instancias. En cambio si  le va mal la p robabilidad es que siga perdiendo votos en las ocasiones siguientes.
De allí que consideremos que votar en las internas, aún sin obligación, sin consecuencias para quien  no lo hace, debería de ser un buen hábito para todos los ciudadanos  uruguayos.

En que medida son las elecciones internas indicativas de lo que puede pasar en las elecciones generales y las municipales después?

Este es uno de los cuestionamientos habituales en la materia y en verdad admite mas de una respuesta, en cuanto nadie puede asegurar cual es la intención de los votantes al participar en las internas.

Nos explicamos, aunque las elecciones son secretas, ha sucedido o al menos así se ha manejado, que hubo ocasiones en que los votantes de un partido votaron de ex p rofeso a uno de los candidatos de otro partido, al que consideraban el rival menos “riesgoso” en una eventual segunda vuelta.

Existe por otra parte la convicción de que en las internas solo votan los militantes consderados “el núcelo duro”, en términos actuales, los que se embanderan, los blancos que usan pañuelos balncos o celestes; los colorados con su corbata colorada o los frenteamplistas que se embaderan con sus colores.

Sin embargo en las elecciones internas el promedio de votantes promedia el 50 por ciento, por lo tanto el doble de los que se considera el núcleo duro de los votantes, que no excede el 25 % en cada caso, y va mucho más allá de ese núcleo duro.

Estos resultados muestran que también existe un porcentaje tan importante como aquel, de votantes que se terminan convenciendo de la prédica, las ideas o los programas que presentan los partidos en cada caso.

Las elecciones internas si bien no son obligatorias, ni excluyentes porque hay partidos donde las cosas aparecen muy claras de antemano -caso del Partido Colorado y el Frente Amplio – de todas  formas la concurrencia de sus adherentes a las urnas es considerada de gran importancia, debido que ausculta la movilidad de un sector y da una idea de la adhesión que puede esperar tanto para los comicios nacionales, como para las elecciones departamentales,

Es difícil que un candidato que no haya logrado movilizar una cifra importante de ciudadanos en las internas lleve luego  votos suficientes para aspirar a estar entre los dos candidatos que definen las elecciones nacionales, ya sea en primera o en segunda vuelta.

Por lo tanto, no  nos engañemos. Las elecciones internas, aún sin ser obligatorias, sin ser claramente indicativas de las posibilidades de un partido para acceder a la presidencia del país, reflejan una situación que nadie quiere que le sea deficitaria precisamente.

Si a alguien le va bien en las internas es  probable que convenza y “arrastre” mas voluntades en las siguientes instancias. En cambio si  le va mal la p robabilidad es que siga perdiendo votos en las ocasiones siguientes.

De allí que consideremos que votar en las internas, aún sin obligación, sin consecuencias para quien  no lo hace, debería de ser un buen hábito para todos los ciudadanos  uruguayos.







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