¿Lograremos racionalizar las “colas” en las empresas públicas?

En todas las empresas públicas hacer una gestión, un trámite, significa casi seguramente horas de espera, aún con el número de llegada correspondiente.

No siempre esta pérdida de tiempo, es “culpa” de los funcionarios –a veces sí – porque en muchos casos los trámites son engorrosos, lentos, burocráticos, se requieren firmas y contrafirmas y un sinnúmero de requisitos.

En otras, además, el abastecimiento de productos es notoriamente deficiente. La mayoría de los modelos de celulares u otros equipos más requeridos, no llegan, llegan poco o tarde. “Curiosamente” en las empresas privadas que tienen concesiones de ANTEL, estos equipos suelen estar disponibles. Es de suponer que la enorme mayoría de los interesados termina recurriendo a las empresas privadas. Es una situación que al menos despierta suspicacias.

Pero además es indudable que esta situación ocasiona tensiones y estrés tanto para el funcionario que sabe que hay determinada cantidad de personas esperando, como obviamente para quien espera.

En más de una ocasión hemos asistido a escenas bastante ríspidas debido a esta situación.

De allí que la reunión de la presidenta del directorio de ANTEL, Ing. Carolina Cosse, con funcionarios de todas las reparticiones locales, ha sido una forma inteligente de tomar contacto con la realidad “de primera mano” de la situación que tiene la empresa estatal de telecomunicaciones en Salto, porque permitió detectar como uno de los temas principales precisamente la atención al público.

Creemos que de todas maneras queda una pata renga y es el conocimiento de la opinión que les merecen los servicios a los usuarios y clientes de la empresa estatal, aspecto que no debe menospreciarse. Por las apreciaciones de la Ing. Cosse, las inquietudes y los planteamientos recogidos en estas reuniones han sido muy positivos y es preocupación de la empresa dotar al funcionariado, sobre todo en el área comercial, de más y mejores herramientas, como pueden ser las vías de atención mediante la Web, para agilizar sobre todo la atención al cliente.

El desafío para la empresa estatal apunta a un doble aspecto, a tener más y mejores herramientas por un lado y obviamente también a desempeñarse con la eficiencia debida.

En este aspecto es donde suelen fallar los sistemas porque dependen esencialmente de la fiscalización que se haga y necesariamente alguien tiene que controlar y evaluar el trabajo de sus dependientes y en algunos casos de sus propios compañeros de tareas.

Esta tarea de por si antipática, suele ser resistida por quienes están bajo la medida de control y obviamente que no debería ser así, salvo por quien no cumpla debidamente con la función que tiene.

Es de esperar que vengan tiempos mejores para quienes deben hacer los trámites ante oficinas públicas, cualquiera sea.