¿Quien debe hacerse cargo de la erosión?

Fue los vaivenes en el nivel del río Uruguay, producto de las maniobras que se determinan en la represa de Salto Grande, segúna sea la necesidad de producción de energía,  son los que originan la erosión que va carcomiendo lenta, pero inexorablemente la costa uruguaya, no hay duda alguna.

El daño ocasionado desde la formación del embalse de la represa hasta este momento es innegable, cada vez más y más tierra, además de especies de la flora autóctoca de la ribera y tras ella el alejamiento de especies de la fauna típica de esta región, es evidente.
Este es un aspecto más del costo que ha significado y sigue significando para nuestro departamento y la región toda, la conformación de la represa.
¿Fue un costo impensado y por lo tanto no previsto presupuestalmente?
¿Se sabía que las consecuencias serían éstas, pero se consideró que no debían ser reparadas?.
Algo de esto hubo seguramente, pero es necesario recordar la historia del tema.
Es importante saber que el proyecto de Salto Grande, concebido por un inolvidable grupo de coterráneos y concordienses visionarios, difería bastante de lo que se logró y paulatinamente fue desdibujándose.
Hay que tener en cuenta, por ejemplo, que inicialmente la CTM de Salto Grande administraba enteramente los fondos que provenían de la explotación de la obra hidroeléctrica. Posteriormente el gobierno del Dr. Lacalle (1990-95), determinó que en adelante dichos recursos se volcarían a Rentas Generales, para financiar el presupuesto nacional y la CTM recibiría determinada cantidad de dinero para admninistrar la represa.
¿Qué determinó esto?, que los fondos que dejaba la generación de electricidad de Salto Grande, que en determinado momento llegó a ser más de un millón de dólares por día (aunque el 50 % corresponde a la Argentina), desde entonces se “esfumaron” de la región. La posibilidad de financiar obras y retribuir en alguna medida el daño que dejó la construcción de la represa y en especial la conformación del embalse, como se ha hecho del otro lado del río mediante un sistema de regalías, como era justo hacer, también se esfumó.
Hoy los reclamos se apuntan a la Comisión Técnica Mixta (CTM)  de Salto Grande y a nuestro criterio se apunta mal. Aquí si alguien puede y debe encargarse de reparar todo el daño que causa Salto Grande, es el gobierno central, ya sea otorgándole los fondos a la delegación uruguaya en CTM, por ser una obra no común uruguaya, o directamente a través del ministerio que sea, porque es él quien se beneficia con el aporte energético de la represa.
Si no se le hubieran “expropiado” fondos, hoy estaríamos pidiendo responsabilidad a la CTM, sin embargo la situación es diferente y quienes decidieron llevarse los fondos para las arcas del gobierno nacional en aquellos años, deberían de ser los primeros en asumir su culpa y no sencillamente encolumnarse en el reclamo, sin mostrar la otra parte de la película.
Alberto Rodríguez Díaz
El daño ocasionado desde la formación del embalse de la represa hasta este momento es innegable, cada vez más y más tierra, además de especies de la flora autóctoca de la ribera y tras ella el alejamiento de especies de la fauna típica de esta región, es6 4 13 007evidente.
Este es un aspecto más del costo que ha significado y sigue significando para nuestro departamento y la región toda, la conformación de la represa.
¿Fue un costo impensado y por lo tanto no previsto presupuestalmente?
¿Se sabía que las consecuencias serían éstas, pero se consideró que no debían ser reparadas?.
Algo de esto hubo seguramente, pero es necesario recordar la historia del tema.
Es importante saber que el proyecto de Salto Grande, concebido por un inolvidable grupo de coterráneos y concordienses visionarios, difería bastante de lo que se logró y paulatinamente fue desdibujándose.
Hay que tener en cuenta, por ejemplo, que inicialmente la CTM de Salto Grande administraba enteramente los fondos que provenían de la explotación de la obra hidroeléctrica. Posteriormente el gobierno del Dr. Lacalle (1990-95), determinó que en adelante dichos recursos se volcarían a Rentas Generales, para financiar el presupuesto nacional y la CTM recibiría determinada cantidad de dinero para admninistrar la represa.
¿Qué determinó esto?, que los fondos que dejaba la generación de electricidad de Salto Grande, que en determinado momento llegó a ser más de un millón de dólares por día (aunque el 50 % corresponde a la Argentina), desde entonces se “esfumaron” de la región. La posibilidad de financiar obras y retribuir en alguna medida el daño que dejó la construcción de la represa y en especial la conformación del embalse, como se ha hecho del otro lado del río mediante un sistema de regalías, como era justo hacer, también se esfumó.
Hoy los reclamos se apuntan a la Comisión Técnica Mixta (CTM)  de Salto Grande y a nuestro criterio se apunta mal. Aquí si alguien puede y debe encargarse de reparar todo el daño que causa Salto Grande, es el gobierno central, ya sea otorgándole los fondos a la delegación uruguaya en CTM, por ser una obra no común uruguaya, o directamente a través del ministerio que sea, porque es él quien se beneficia con el aporte energético de la represa.
Si no se le hubieran “expropiado” fondos, hoy estaríamos pidiendo responsabilidad a la CTM, sin embargo la situación es diferente y quienes decidieron llevarse los fondos para las arcas del gobierno nacional en aquellos años, deberían de ser los primeros en asumir su culpa y no sencillamente encolumnarse en el reclamo, sin mostrar la otra parte de la película.
Alberto Rodríguez Díaz