¿Será factible eliminarlos?

Muchos años atrás oímos el anuncio de un dirigente político local, por entonces desempeñando un cargo nacional en el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, que se sustituiría paulatinamente todo el cableado aéreo de las calles de la ciudad por redes subterráneas.
El anuncio fue bienvenido, en primer lugar por un aspecto de prolijidad y orden, dado que en algunos puntos de la ciudad, la acumulación de cables de transmisión de energía eléctrica, con los de la telefonía y la televisión por cable, conforman una verdadera maraña.
Pero además de este aspecto de por sí lamentable existe otro tanto o más nocivo. Es el riesgo de la caída de cables de energía eléctrica en ocasiones de tormentas o temporales. Aunque poco usual, se han registrado algunos accidentes puntuales de esta índole.
Otro elemento, quizás no tan grave, pero sí costoso. Es el referente al robo de cables el que se da puntualmente y ha tenido a mal traer a las empresas públicas con un costo muy alto que obviamente terminamos pagando todos, porque las empresas públicas lo único que hacen es recaudar dinero de la población.
Por estos días hemos visto que una empresa privada está abocada a realizar extensos trabajos en la zona Sur de la ciudad al menos. Tenemos entendido que estos trabajos han sido contratados por una empresa estatal y están relacionados al propósito precisamente de eliminar los cables aéreos.
Ahora bien, creemos que de no procederse a la eliminación total, esto es, las líneas de cables que tienen que ver con todos los servicios que se ofrecen a través de ellos, de poco servirá.
En una palabra, tanto los cables “de luz”, como los de telefonía, y televisión por cable, deberían de ser obligatoriamente llevados a este sistema subterráneo. Si no se logra hacerlo más que parcialmente, estaremos prácticamente en lo mismo, al menos en lo que tiene que ver con el aspecto de la ciudad.
Creemos que si se piensa en una ciudad turística, el aspecto de la imagen es esencial. Aunque se nos considere divagante, pensamos en una ciudad con accesos amplios, prolijos, bien cuidados con banquinas de césped y jardines debidamente planificados y cuidados para que nos regalen flores de distintos colores en la mayor parte del año.
¿Es una utopía?.
Pensamos que no, a poco que se asuma que debería de ser prioridad para una ciudad que aspira a ser un centro turístico de primer nivel.