¿Seremos capaces de cambiar de rumbo?

La madre naturaleza, también llamada “chacha mama” (madre tierra), por los primitivos habitantes de estas tierras es tan generosa que permite que el hombre la ultraje, la deteriore y le infrinje daños permanentes, soportando hasta el cansancio estos agravios.
Sin embargo todo tiene sus límites y el hombre es el ser más dañino que haya aparecido sobre la tierra, al punto que se cree que hoy la humanidad amenaza la subsistencia del planeta, el único planeta que se sepa hasta el momento que le ha servido de casa.
El cuidado de los recursos naturales, es una materia pendiente para todos los uruguayos.
Año tras año la contaminación avanza, hoy no hay científico en el mundo que discuta el grave riesgo que significa el calentamiento global.
Pero no sólo se trata de los denominados “gases invernaderos”, que son considerados el principal elemento que incide en el calentamiento global, los que se siguen enviando permanentemente a la atmósfera.
También en otros ámbitos el hombre tiene una conducta totalmente contraproducente e irresponsable. Los plásticos no reciclables se siguen tirando en cualquier parte, se los puede ver en el agua, enterrados en la tierra o incluso enredados en las ramas de los árboles.
Los productos químicos que ayudan a lograr muy buenos frutos, pero al precio de podrir la tierra y dejarla improductiva, se siguen utilizando en mayor o menor escala.
Es más, en los propios alimentos que consumimos los seres humanos podríamos detectar muchos de estos elementos nocivos para la salud humana.
El agua, sobre todo dulce, es uno de los elementos más caros y valiosos que nos regala la naturaleza, sin embargo no se escapa de la  agresión humana.
Los derrames de combustibles, los plásticos y el vertido de todo tipo de agrotóxicos, además de las denominadas “aguas negras” de los efluentes cloacales, son algunos de los elementos que mayor daño hacen a la fauna y flora acuática.
Sin embargo, como no son mayormente visibles se siguen vertiendo permanentemente y a nadie parece preocuparle verdaderamente.
Las voces de los técnicos y científicos se suman y es cada vez más alto el número de quienes alertan sobre el alto precio que habremos de pagar si seguimos por este mismo camino.
En algún momento tendremos que entender que existe un punto sin retorno y si no detenemos a tiempo este camino, seguramente nos aguarda un futuro de miseria y pobreza, que quizás se halla más cerca de lo que pensamos.
¡No  lo olvidemos!







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