“Maneco” Flores Mora un emblema del aporte del periodismo a la democracia

En Abril de 1984 (meses antes de las elecciones que pusieron fin a la dictadura militar), se informó en el país de la muerte de un médico, en Fray Bentos, el Dr. Vladimir Roslik. La “información oficial” (no había muchas posibilidades de investigar), daba cuenta que había fallecido de un paro cardíaco durante un interrogatorio.
Manuel Flores Mora “Maneco”, por entonces director de “Jaque” y autor de sus famosas contratapas, logró probar que había sido torturado hasta morir. Todo comenzó en abril de 1984, cuando aparece la noticia de que un médico había muerto en Fray Bentos. Estaba siendo investigado por los militares por estar implicado en una supuesta invasión tupamara. La versión oficial sobre su fallecimiento decía que se había producido en el momento que iba a ser interrogado y producto de un paro cardíaco. Su esposa, posteriormente encargó una segunda autopsia que decía la verdad de los hechos.
Luego de que periodistas de Jaque lograran que dos de los médicos que hicieron la segunda autopsia reconocieran que Roslik había muerto por torturas, comenzaron los problemas con los que hasta entonces tenían el poder. La publicación corrió el riesgo de ser cerrada si no se demostraba de forma fehaciente lo que se estaba denunciando. Gracias a la intervención de Maneco esto nunca ocurrió y se supo la verdad sobre el polémico caso.
Un médico forense había recibido la autopsia en Montevideo, y por tanto tenía acceso a ella. Maneco lo conocía y decidió hablar con él. Luego de convencerlo, una noche ingresaron juntos al Instituto Técnico Forense Militar, de donde se extrajo la segunda autopsia. “Roslik, muerte violenta por múltiples causas y lesiones” fue la nota donde se presentaban las pruebas de que el régimen había asesinado al médico de Río Negro. Posteriormente, los militares admitieron su responsabilidad en el caso” (publicado en “Batllismo y algo más bajo el título de “Maneco, héroe de la democracia”.
Michael Schudson, sociólogo del periodismo y profesor de la Universidad de Columbia (EE.UU.) sostiene que “el mejor servicio que el periodismo ha prestado a una democracia, tiene características que poca gente ve como lindas y ennoblecedoras” y concluye: “estamos ensillados con una institución necesaria que es probable que nunca logremos amar…”
A nadie puede agradar la muerte del Dr. Roslik, en condiciones aberrantes para cualquier ser humano, sin embargo entendemos que no hay que perder de vista la contribución de los grandes hombres que han dignificado la profesión, como “Maneco” Flores Mora, paradógicamente fallecido el 15 de Febrero de 1985, precismente el día que la reinstalación del Parlamento Nacional marcó la recuperación de la democracia en el Uruguay, a la que tanto contribuyó “Maneco” desde sus contratapas.
Por honestidad es bueno recordarlo en el día de mañana, cuando se celebre el Día del Periodista.
Alberto Rodríguez Díaz

En Abril de 1984 (meses antes de las elecciones que pusieron fin a la dictadura militar), se informó en el país de la muerte de un médico, en Fray Bentos, el Dr. Vladimir Roslik. La “información oficial” (no había muchas posibilidades de investigar), daba cuenta que había fallecido de un paro cardíaco durante un interrogatorio.

Manuel Flores Mora “Maneco”, por entonces director de “Jaque” y autor de sus famosas contratapas, logró probar queManecohabía sido torturado hasta morir. Todo comenzó en abril de 1984, cuando aparece la noticia de que un médico había muerto en Fray Bentos. Estaba siendo investigado por los militares por estar implicado en una supuesta invasión tupamara. La versión oficial sobre su fallecimiento decía que se había producido en el momento que iba a ser interrogado y producto de un paro cardíaco. Su esposa, posteriormente encargó una segunda autopsia que decía la verdad de los hechos.

Luego de que periodistas de Jaque lograran que dos de los médicos que hicieron la segunda autopsia reconocieran que Roslik había muerto por torturas, comenzaron los problemas con los que hasta entonces tenían el poder. La publicación corrió el riesgo de ser cerrada si no se demostraba de forma fehaciente lo que se estaba denunciando. Gracias a la intervención de Maneco esto nunca ocurrió y se supo la verdad sobre el polémico caso.

Un médico forense había recibido la autopsia en Montevideo, y por tanto tenía acceso a ella. Maneco lo conocía y decidió hablar con él. Luego de convencerlo, una noche ingresaron juntos al Instituto Técnico Forense Militar, de donde se extrajo la segunda autopsia. “Roslik, muerte violenta por múltiples causas y lesiones” fue la nota donde se presentaban las pruebas de que el régimen había asesinado al médico de Río Negro. Posteriormente, los militares admitieron su responsabilidad en el caso” (publicado en “Batllismo y algo más bajo el título de “Maneco, héroe de la democracia”.

Michael Schudson, sociólogo del periodismo y profesor de la Universidad de Columbia (EE.UU.) sostiene que “el mejor servicio que el periodismo ha prestado a una democracia, tiene características que poca gente ve como lindas y ennoblecedoras” y concluye: “estamos ensillados con una institución necesaria que es probable que nunca logremos amar…”

A nadie puede agradar la muerte del Dr. Roslik, en condiciones aberrantes para cualquier ser humano, sin embargo entendemos que no hay que perder de vista la contribución de los grandes hombres que han dignificado la profesión, como “Maneco” Flores Mora, paradógicamente fallecido el 15 de Febrero de 1985, precismente el día que la reinstalación del Parlamento Nacional marcó la recuperación de la democracia en el Uruguay, a la que tanto contribuyó “Maneco” desde sus contratapas.

Por honestidad es bueno recordarlo en el día de mañana, cuando se celebre el Día del Periodista.

Alberto Rodríguez Díaz







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