El mes anterior la Organización Mundial de la Salud, dio por finalizada la pandemia que había decretado 14 meses antes ante la presencia y rápida expansión del virus de Gripe A, inicialmente llamada gripe porcina y luego denominada oficialmente Gripe A H1N1.
Felizmente la incidencia de esta pandemia no fue tan terrible como se vaticinaba, lo que sin duda alguna resulta plausible. Pero lo que no deja de ser interesante en saber, es cuántos otros intereses pueden moverse detrás de estos temas.
Por ejemplo, varios países debieron destruir parte de las dosis de vacunas compradas, debido a que se hallaban próximas a la fecha de caducidad. Estados Unidos destruyó vacunas por un total de 461 millones de dólares, Holanda lo hizo por una suma de 119 millones de dólares y España por 28 millones. En total, las pérdidas por este concepto alcanzaron los 608 millones de dólares.
Pero no sólo esto, sino que hubo críticas muy severas contra la propia OMS, por haber dado la denominación de pandemia, por lo menos apresuradamente a esta influenza que terminó matando, por consecuencias asociadas al virus A H1N1, bastante menos personas que las que mata anualmente la influeza estacional, señalaron expertos en el tema.
Una de las posiciones más críticas y de mayor calado en la opinión pública fue la del epidemiólogo y presidente de la Comisión de Salud del parlamento del Consejo de Europa, Wolfgang Wodarg, que acusó directamente a la OMS de haberse dejado influir por la industria farmacéutica en sus decisiones sobre la pandemia.
Los beneficios estimados de la industria farmacéutica, a la que se sospecha de posible injerencia de sus intereses comerciales en esta crisis sanitaria, se ubican en el orden de los casi ¡8 mil millones de euros!.
La Directora General de la OMS, Margaret Chan, desde su Hong Kong natal, en cambio ha reafirmado las decisiones de la Organización Mundial de la Salud, sosteniendo que “actuó con responsabilidad al imponer el principio de precaución ante un virus desconocido y cuya composición –genes de las gripes humana, aviar y porcina – hizo temer que se trataba de una cepa altamente proclive a mutaciones peligrosas”. Sin dudas que hay motivos para pensar en que el diablo bien pudo meter la cola en el manejo de este tema, tan altamente sensible para la humanidad.







