28 mujeres, algunas madres, y 28 homenajes imprescindibles

Son 28 las mujeres que motivan este reconocimiento, pero muchos más que un homenaje porque muchas de ellas son hoy madres, el reconocimiento que toda la sociedad uruguaya que se precie de tener dignidad le debe tributar es por su valentía, por su coraje para denunciar lo que han denunciado e intentan llevar adelante, a pesar de que hoy la posición de la Suprema Corte de Justicia les da con la puerta en las narices en este tema.
Se trata de las 28 mujeres, violadas y  ultrajadas durante la dictadura militar, en los cuarteles, en algunos casos delante de toda la tropa y por varias personas, si así se le puede llamar a los sujetos que fueron capaces de estas atrocidades. El tormento de estas jóvenes presas por motivos políticos, algunas apenas adolescentes aún, no  puede ser ignorado ni cobijado por persona alguna que se precie de ser precisamente un ser humano.
Muchos años les insumió a esta mujeres reunir la entereza suficiente para denunciar públicamente a sus verdugos, a quienes les vejaron y sometieron salvajemente, porque de alguna manera es volver a revivir los dramáticos momentos vividos.
Sin embargo lo hicieron y dieron a conocer alrededor de cien nombres de militares cuyas infamias testimoniaron.
Sin embargo hoy las últimas decisiones de la Suprema Corte de Justicia harían caer estas investigaciones y por lo tanto se archivarían todos estos casos.
De prosperar la posición de la Suprema Corte de Justicia, y es prácticamente irreversible en estos momentos, todos los sujetos culpables de estas acciones aberrantes quedarían libres de toda responsabilidad. Es probable que vuelvan a estar entre nosotros sin que siquiera sepamos quienes son.
No aceptamos que una comunidad que se precie por valorar debidamente a sus integrantes, por respetar los derechos humanos, pueda ser cómplice de tamaña atrocidad. No es bueno desde ningún punto de vista, porque además, los pueblos que no son capaces de exigir responsabilidades a los tiranos, a los que no tuvieron escrúpulo alguno para cometer las atrocidades más grandes y en especial a quienes se las ordenaban, alienta que surjan imitadores, que se pretenda volver a hacer lo mismo en determinadas circunstancias.
De allí que entendemos que los uruguayos debemos tributarle a estas mujeres, el homenaje que se merecen por su coraje y su entereza y sobre todo cerrar filas junto a ellas en su lucha por justicia.
Es lo que corresponde.
Alberto Rodríguez Díaz

Son 28 las mujeres que motivan este reconocimiento, pero muchos más que un homenaje porque muchas de ellas son hoy madres, el reconocimiento que toda la sociedad uruguaya que se precie de tener dignidad le debe tributar es por su valentía, por su coraje para denunciar lo que han denunciado e intentan llevar adelante, a pesar de que hoy la posición de la Suprema Corte de Justicia les da con la puerta en las narices en este tema.

Se trata de las 28 mujeres, violadas y  ultrajadas durante la dictadura militar, en los cuarteles, en algunos casos delante de toda la tropa y por varias personas, si así se le puede llamar a los sujetos que fueron capaces de estas atrocidades. El tormento de estas jóvenes presas por motivos políticos, algunas apenas adolescentes aún, no  puede ser ignorado ni cobijado por persona alguna que se precie de ser precisamente un ser humano.

Muchos años les insumió a esta mujeres reunir la entereza suficiente para denunciar públicamente a sus verdugos, a quienes les vejaron y sometieron salvajemente, porque de alguna manera es volver a revivir los dramáticos momentos vividos.

Sin embargo lo hicieron y dieron a conocer alrededor de cien nombres de militares cuyas infamias testimoniaron.

Sin embargo hoy las últimas decisiones de la Suprema Corte de Justicia harían caer estas investigaciones y por lo tanto se archivarían todos estos casos.

De prosperar la posición de la Suprema Corte de Justicia, y es prácticamente irreversible en estos momentos, todos los sujetos culpables de estas acciones aberrantes quedarían libres de toda responsabilidad. Es probable que vuelvan a estar entre nosotros sin que siquiera sepamos quienes son.

No aceptamos que una comunidad que se precie por valorar debidamente a sus integrantes, por respetar los derechos humanos, pueda ser cómplice de tamaña atrocidad. No es bueno desde ningún punto de vista, porque además, los pueblos que no son capaces de exigir responsabilidades a los tiranos, a los que no tuvieron escrúpulo alguno para cometer las atrocidades más grandes y en especial a quienes se las ordenaban, alienta que surjan imitadores, que se pretenda volver a hacer lo mismo en determinadas circunstancias.

De allí que entendemos que los uruguayos debemos tributarle a estas mujeres, el homenaje que se merecen por su coraje y su entereza y sobre todo cerrar filas junto a ellas en su lucha por justicia.

Es lo que corresponde.

Alberto Rodríguez Díaz