A buen entendedor…

A nuestro entender la responsabilidad social de los medios de comunicación es ineludible y en el tema que tocamos hoy hay mucho de esto.

Tocar este tema es asumir el riesgo de que seguramente “molestaremos” gente y es probable que tenga para nosotros algún costo en lo empresarial.

Tenemos claro que hay gente que está ganándose la vida en el tema que tocaremos, pero no queremos ser nosotros cómplices, por omisión de situaciones que pueden llegar a ser muy lamentables.

Cuando años atrás, luego de largo batallar, ANCAP aceptó la posibilidad de establecer condiciones ventajosas para la venta de nafta en las cercanías de los puntos fronterizos, como forma de competir y en alguna medida frenar el contrabando de combustibles, hubo satisfacción en todos los estacioneros de estos puntos del país.

La medida, eliminación del impuesto específico,  permitía además competir en igualdad de condiciones en la captación de las ventas de combustible a los turistas. Para ello fue establecida la posibilidad de que todas aquellas estaciones de servicio ubicadas en un radio no mayor a los 20 km (en Salto fue necesario una extensión para incluir la única que quedaba fuera), vendieran con un descuento que se aproxima al 30 por ciento, las naftas despachadas en las estaciones.

Ahora bien, con la misma fuerza que defendimos y aplaudimos la medida, damos a conocer hoy la existencia de abusos.

Tanto la DGI, como ANCAP y otras autoridades reguladoras tienen conocimiento de la situación, aunque todos “miren para otro lado” y nadie haga nada.

También es cierto que no se puede tomar medidas “al vuelo”, que favorezcan específicamente a algunas estaciones y no a otras, porque como nos han explicado algunos “si no entramos en esto morimos, en las ventas…”

Pero gobernar y en alguna medida de eso se trata, no es “mirar para otro lado” cuando hay desorden o infracciones evidentes, aún cuando haya gente ganándose el pan con eso, es necesario intervenir, fiscalizar y poner la casa en orden.

Si se cobija esta situación, que no es otra cosa que una rama de la informalidad, entonces que nadie proteste contra informalidad de tipo alguno.

Todos sabemos de que hablamos y esperemos que se corrija la situación, por la responsabilidad que implica y antes que la irresponsabilidad de algunos lleve a frustrar el beneficio que fuera legítimamente otorgado para todos.

 

¡Que conste!

Alberto Rodríguez Díaz.