A la hora de buscar los responsables

Seguramente que el camino es largo y difícil, pero poco a poco el ser humano en general va asumiendo que es él mismo el principal responsable de los desarreglos climáticos que son cada vez más frecuentes.
La época de la desidia, del interés, del “qué me importa”, poco a poco está quedando atrás.
Es que tarde o temprano la naturaleza nos pasa factura de nuestra propia irresponsabilidad.
Las grandes naciones no hacen más que  ganar tiempo para asumir que son los principales causantes de la contaminación que está llevando al planeta a una situación deplorable.
En el tema ambiental cada uno de nosotros tiene una cuota parte de responsabilidad. Cuando vemos que en nuestras plazas y paseos públicos los papeles de las golosinas y las bolsas de nylon que han servido para envasar mercaderías, son arrojadas con total desaprensión a la vía pública, nos preguntamos ¿para qué esarán las papeleras en cada paseo público?
Pero además, ¿hay alguien que controle, que fiscalice y que sancione a los infractores?
Es más ¿se infringe alguna norma cuando se arroja este tipo de desperdicio a la vía pública?
Para muchos esto sigue siendo una nimiedad, porque la contaminación principal proviene de las grandes fábricas, de las producciones en masa, de las que están lejos de nuestro paisito.
Un estudio reciente sostiene que Uruguay tiene uno de los ambientes más “limpios” del planeta. Sin embargo los hábitos y costumbres ambientales están muy lejos de ser siquiera satisfactorios.
Es sano y positivo promocionar a Uruguay como un país natural, pero más queuna promoción lo que necesitamos es la conciencia ambientalista necesaria para demostrarle al mundo que también nos interesa.
Felizmente no todo es negro y oscuro en este camino.Cuando la gente joven asume las consecuencias,  cuando incluso nos recriminan acciones y hábitos que siempre hemos tenido, pero que no condicen con el cuidado ambiental, nos hacen ver que todavía hay esperanzas para el planeta.
Uruguay tiene muchos y muy  importantes temas para resolver en materia ambiental. La economía suele no condecir con el ambiente y armonizar ambos intereses es un desafío muy grande.
Ojalá lo sepamos resolver a tiempo y en ello estamos involucrados todos los humanos, porque de ello depende la viabilidad del planeta mismo en el futuro. Las inundaciones, las sequías, los incendios por descuidos, son luces amarillas que nos indican que no tenemos mucho más tiempo para perder en el tema.

Seguramente que el camino es largo y difícil, pero poco a poco el ser humano en general va asumiendo que es él mismo el principal responsable de los desarreglos climáticos que son cada vez más frecuentes.

La época de la desidia, del interés, del “qué me importa”, poco a poco está quedando atrás.

Es que tarde o temprano la naturaleza nos pasa factura de nuestra propia irresponsabilidad.

Las grandes naciones no hacen más que  ganar tiempo para asumir que son los principales causantes de la contaminación que está llevando al planeta a una situación deplorable.

En el tema ambiental cada uno de nosotros tiene una cuota parte de responsabilidad. Cuando vemos que en nuestras plazas y paseos públicos los papeles de las golosinas y las bolsas de nylon que han servido para envasar mercaderías, son arrojadas con total desaprensión a la vía pública, nos preguntamos ¿para qué esarán las papeleras en cada paseo público?

Pero además, ¿hay alguien que controle, que fiscalice y que sancione a los infractores?

Es más ¿se infringe alguna norma cuando se arroja este tipo de desperdicio a la vía pública?

Para muchos esto sigue siendo una nimiedad, porque la contaminación principal proviene de las grandes fábricas, de las producciones en masa, de las que están lejos de nuestro paisito.

Un estudio reciente sostiene que Uruguay tiene uno de los ambientes más “limpios” del planeta. Sin embargo los hábitos y costumbres ambientales están muy lejos de ser siquiera satisfactorios.

Es sano y positivo promocionar a Uruguay como un país natural, pero más queuna promoción lo que necesitamos es la conciencia ambientalista necesaria para demostrarle al mundo que también nos interesa.

Felizmente no todo es negro y oscuro en este camino.Cuando la gente joven asume las consecuencias,  cuando incluso nos recriminan acciones y hábitos que siempre hemos tenido, pero que no condicen con el cuidado ambiental, nos hacen ver que todavía hay esperanzas para el planeta.

Uruguay tiene muchos y muy  importantes temas para resolver en materia ambiental. La economía suele no condecir con el ambiente y armonizar ambos intereses es un desafío muy grande.

Ojalá lo sepamos resolver a tiempo y en ello estamos involucrados todos los humanos, porque de ello depende la viabilidad del planeta mismo en el futuro. Las inundaciones, las sequías, los incendios por descuidos, son luces amarillas que nos indican que no tenemos mucho más tiempo para perder en el tema.