A propósito de la vivienda


Estamos convencidos de que en el área de la vivienda es donde el pueblo uruguayo puede dar mucho más y obtener logros muchos más destacados de los obtenidos hasta el momento.

Los dos complejos habitacionales recientemente inaugurados en el departamento son una buena muestra de lo que es posible lograr en esta materia, canalizando el esfuerzo del Estado para apoyar el de los privados.

La vivienda es un tema complejo por donde se lo mire. Convergen en él aspectos sociales, económicos, y ambientales.

Los aspectos sociales son importantes, aunque no se los vea a simple vista. Traer, por ejemplo una familia de un barrio alejado al centro de la ciudad significa desarraigarla de su ambiente, de sus amigos, de su entorno.

Ni que hablar del caso contrario, que se da con mayor frecuencia y es cuando una familia acostumbrada a vivir en la zona céntrica o próxima a ella, por motivos económicos, fundamentalmente debe trasladarse a un barrio de la periferia y con ello hacer una adaptación que no siempre resulta.

Los problemas económicos que suelen incidir en el tema no son sólo los ingresos de la familia, sino también aquellos que tienen que ver con la cobertura de servicios e infraestructura imprescindible para que los vecinos de determinados lugares donde se instalaron familias de escasos recursos, tengan agua, luz y saneamiento.

No es posible seguir construyendo en zonas inundables, o mejor dicho “descartables” para ser habitadas porque precisamente llevar los servicios a esos lugares suele resultar más costoso que levantar viviendas totalmente nuevas en lugares donde ya existen los servicios.

Es también oportuno señalar que existen predios y hasta fincas privadas y públicas en estado totalmente ruinoso, en puntos estratégicos de la ciudad, con todos los servicios, que están deshabitadas y en ruina total. ¿No tiene en estos casos responsabilidad el propio Estado para evitar que esto siga siendo un verdadero monumento al despropósito?.

En otros lugares, como sucedió recientemente en Buenos Aires, la gente se une, conforman grandes masas y sencillamente se instalan en lugar públicos, configurando problemas que llegan a costar varias vidas.

¿Es posible evitar que lleguemos a esto?. Seguramente que aún es posible, pero convengamos en la importancia que tiene para la integración familiar el hecho de contar con una vivienda digna, en calidad de propietario o de simple usufructurario en condiciones favorables.

Ojalá lo entendamos.