A propósito de periodistas y periodismo

El pasado 23 de Octubre se festejó el Día del Periodista y como es habitual en la ocasión hemos recibido en EL PUEBLO, amables salutaciones de autoridades, instituciones y lectores en general, las que agradecemos.
Ahora bien, Mas allá de la parte protocolar, sería importante reflexionar en qué medida verdaderamente queremos un periodismo profesional, comprometido en la búsqueda de la verdad y capaz de hurgar en las noticias.
Durante la construcción de la represa de Salto Grande oímos más de una vez una especie de felicitación hacia los periodistas del interior, de Argentina y el Uruguay “porque no son comprometedores…”
Esta afirmación lejos de resultarnos elogiosa, siempre nos cayó como una ofensa. Para nosotros la esencia del periodismo es hurgar, profundizar, hallar la forma de llegar a conocer los temas que el entrevistado no piensa tocar, ni quiere que lo haga el periodista” porque podría comprometerlo”.
En una palabra, el periodista que no se compromete no merece llamarse periodista, sino “mandadero”. Cada cual en lo suyo, pero las cosas debidamente aclaradas.
En esta misma línea, es de señalar que más allá de las buenas intenciones, hay que tener en cuenta, por ejemplo, que el Ministerio del Interior libró recientemente una circular en la que expresa que no se dará más información a los medios, es decir lo que llamamos la información “oficial”, no se proporcionará más y entiéndase bien que no hay una “verdad oficial” y otra verdad “extraoficial”. La verdad es una sola y no necesita ser “oficializada”.
Lo que puede haber, por una sencilla cuestión de términos es una “información” oficial y otra “extraoficial”. La diferencia es sencillamente que en este caso no se menciona fuente no se la identifica con precisión, aunque no quiere decir esto que no pueda incluso aproximarse más a la verdad que la versión “oficial”.
En este gobierno nacional, como en todos los gobiernos anteriores conseguir información directa de fuentes gubernamentales es harto difícil, existen vericuetos y “filtros” establecidos para impedir el acceso de la prensa a las fuentes, sobre todo si se considera que son periodistas “comprometedores”, que molestan.
“Está en reunión”, “ahora es imposible”, “tiene una agenda cargada”, son las excusas habituales con las que choca el periodismo, sobre todo del interior cuando pretende llegar a una fuente directa en las empresas públicas, cuando se les remite inexorablemente a las “famosas e inservibles oficinas de Relaciones Públicas, cargadas siempre de amigotes y no de profesionales en la tarea.
Eso sí, el Día del Periodista, esos mismos jerarcas expresarán conceptuosos mensajes de felicitación a los periodistas (no comprometedores por supuesto) y destacarán la libertad de pensamiento, la libre de expresión, etc, etc.
Disculpará el amigo lector esta “mala onda”, como dijera alguien, pero las cosas en su lugar, que nadie nos tome por tontos e ingenuos.

El pasado 23 de Octubre se festejó el Día del Periodista y como es habitual en la ocasión hemos recibido en EL PUEBLO, amables salutaciones de autoridades, instituciones y lectores en general, las que agradecemos.

Ahora bien, Mas allá de la parte protocolar, sería importante reflexionar en qué medida verdaderamente queremos un periodismo profesional, comprometido en la búsqueda de la verdad y capaz de hurgar en las noticias.

Durante la construcción de la represa de Salto Grande oímos más de una vez una especie de felicitación hacia los periodistas del interior, de Argentina y el Uruguay “porque no son comprometedores…”

Esta afirmación lejos de resultarnos elogiosa, siempre nos cayó como una ofensa. Para nosotros la esencia del periodismo es hurgar, profundizar, hallar la forma de llegar a conocer los temas que el entrevistado no piensa tocar, ni quiere que lo haga el periodista” porque podría comprometerlo”.

En una palabra, el periodista que no se compromete no merece llamarse periodista, sino “mandadero”. Cada cual en lo suyo, pero las cosas debidamente aclaradas.

En esta misma línea, es de señalar que más allá de las buenas intenciones, hay que tener en cuenta, por ejemplo, que el Ministerio del Interior libró recientemente una circular en la que expresa que no se dará más información a los medios, es decir lo que llamamos la información “oficial”, no se proporcionará más y entiéndase bien que no hay una “verdad oficial” y otra verdad “extraoficial”. La verdad es una sola y no necesita ser “oficializada”.

Lo que puede haber, por una sencilla cuestión de términos es una “información” oficial y otra “extraoficial”. La diferencia es sencillamente que en este caso no se menciona fuente no se la identifica con precisión, aunque no quiere decir esto que no pueda incluso aproximarse más a la verdad que la versión “oficial”.

En este gobierno nacional, como en todos los gobiernos anteriores conseguir información directa de fuentes gubernamentales es harto difícil, existen vericuetos y “filtros” establecidos para impedir el acceso de la prensa a las fuentes, sobre todo si se considera que son periodistas “comprometedores”, que molestan.

“Está en reunión”, “ahora es imposible”, “tiene una agenda cargada”, son las excusas habituales con las que choca el periodismo, sobre todo del interior cuando pretende llegar a una fuente directa en las empresas públicas, cuando se les remite inexorablemente a las “famosas e inservibles oficinas de Relaciones Públicas, cargadas siempre de amigotes y no de profesionales en la tarea.

Eso sí, el Día del Periodista, esos mismos jerarcas expresarán conceptuosos mensajes de felicitación a los periodistas (no comprometedores por supuesto) y destacarán la libertad de pensamiento, la libre de expresión, etc, etc.

Disculpará el amigo lector esta “mala onda”, como dijera alguien, pero las cosas en su lugar, que nadie nos tome por tontos e ingenuos.