Acordar para sacar el mejor provecho para la comunidad

Se trata de una problemática que lleva por lo menos tres décadas en la consideración pública.
El tema del trabajo de los “cuidacoches”, surgió en nuestra ciudad al mismo tiempo que comenzó a registrarse el “boom” de las motos, probablemente hoy el vehículo de mayor número en las calles salteñas o uno de los que mas hay, al menos.
En el transcurrir del tiempo hemos escuchado y visto esfuerzos y proyectos de distintos tipo, todos ellos fracasados y la labor sigue prácticamente adoleciendo de toda normativa y de toda exigencia, salvo la “autorización” que otorga la Intendencia para ejercer esta labor en la vía pública.
Desde intentos de cooperativizarse (al menos uno sigue en pie), hasta la idea de agremiarse, sindicalizarse y dar formalidad a una tarea que constituye un servicio, hoy en alguna medida necesario y demandado en la ciudad.
La labor de cuidacoches es encarada en la mayoría de los casos por gente un tanto bohemia, personas a las cuales no les gusta cumplir horarios, tener obligaciones y de alguna manera entrar en el sistema laboral con la responsabilidad que esto conlleva.
Hay personas que se vuelcan a este trabajo porque no hallan otra actividad laboral o están físicamente impedidos de hacer trabajos que requieran más fuerza o dedicación.
De todas formas, al ser una actividad informal, resulta difícil encasillarla en determinadas disposiciones, dado que las exigencias, como horarios, vestimenta y demás supondría una relación de dependencia. Esta a su vez determinaría que estos trabajadores adquieran derecho sociales, alguien debería hacer aportes al BPS y demás.
Por este motivo, entendemos que el camino a seguir en la materia es el del diálogo, el del acuerdo de exigencias y derechos, pero no de imposiciones.
Lo más provechoso sería capacitar a estas personas y darles los medios, indumentaria y demás, al mismo tiempo que fiscalizar el cumplimiento de normas en cuanto a imagen, presentación que complementen debidamente la educación conque se desempeñen, para que su tarea constituya un aporte a la comunidad.
Una labor sustancialmente informativa y correcta para que la retribución sea acorde a un servicio.
Debe tenerse en cuenta que su labor depende de la buena voluntad de sus “clientes” que les encomiendan sus vehículos, confiando en su responsabilidad.

Se trata de una problemática que lleva por lo menos tres décadas en la consideración pública.

El tema del trabajo de los “cuidacoches”, surgió en nuestra ciudad al mismo tiempo que comenzó a registrarse el “boom” de las motos, probablemente hoy el vehículo de mayor número en las calles salteñas o uno de los que mas hay, al menos.

En el transcurrir del tiempo hemos escuchado y visto esfuerzos y proyectos de distintos tipo, todos ellos fracasados y la labor sigue prácticamente adoleciendo de toda normativa y de toda exigencia, salvo la “autorización” que otorga la Intendencia para ejercer esta labor en la vía pública.

Desde intentos de cooperativizarse (al menos uno sigue en pie), hasta la idea de agremiarse, sindicalizarse y dar formalidad a una tarea que constituye un servicio, hoy en alguna medida necesario y demandado en la ciudad.

La labor de cuidacoches es encarada en la mayoría de los casos por gente un tanto bohemia, personas a las cuales no les gusta cumplir horarios, tener obligaciones y de alguna manera entrar en el sistema laboral con la responsabilidad que esto conlleva.

Hay personas que se vuelcan a este trabajo porque no hallan otra actividad laboral o están físicamente impedidos de hacer trabajos que requieran más fuerza o dedicación.

De todas formas, al ser una actividad informal, resulta difícil encasillarla en determinadas disposiciones, dado que las exigencias, como horarios, vestimenta y demás supondría una relación de dependencia. Esta a su vez determinaría que estos trabajadores adquieran derecho sociales, alguien debería hacer aportes al BPS y demás.

Por este motivo, entendemos que el camino a seguir en la materia es el del diálogo, el del acuerdo de exigencias y derechos, pero no de imposiciones.

Lo más provechoso sería capacitar a estas personas y darles los medios, indumentaria y demás, al mismo tiempo que fiscalizar el cumplimiento de normas en cuanto a imagen, presentación que complementen debidamente la educación conque se desempeñen, para que su tarea constituya un aporte a la comunidad.

Una labor sustancialmente informativa y correcta para que la retribución sea acorde a un servicio.

Debe tenerse en cuenta que su labor depende de la buena voluntad de sus “clientes” que les encomiendan sus vehículos, confiando en su responsabilidad.







Recepción de Avisos Clasificados