Adaptarse a los tiempos o perecer… este es el desafío

De las cosas que rescatamos en la positiva jornada vivida el viernes último en Salto Grande, fue la máxima pronunciada por uno de los disertantes que participó en la mesa de la conducción de este evento.
El aludido que dijo las empresas deben necesariamente de renovarse tecnológicamente, de aggiornarse (según los italianos) y adaptarse a los nuevos tiempos, porque en caso contrario desaparecerán inevitablemente.
Y esto nos llevó en el tiempo a pensar en algunas décadas atrás, en que existían grandes empresas que parecían “inamovibles”, capaces de aguantar cualquier avatar del tiempo y subsistir en base a una fortaleza económica.
Hablamos de URRETA S.A., que vendía sus refrescos y otros productos en todo el país. Tenía cientos de trabajadores, incluso llegó a elaborar chacinados de reconocida calidad. El tiempo pasó, apareció competencia, tanto para los refrescos que elaboraba como para los chacinados y pronto la calidad no alcanzó y comenzó a languidecer anticipando una desaparición total.
En la misma línea podíamos mencionar a Barbieri & Leggire; ASA, Tienda El Triunfo, La Moderna, Más atrás en el tiempo Casa Ambrosoni, de San Antonio y seguramente muchos más.
Pero al mismo tiempo hubo alguna, no muchas, que supieron adaptarse a los tiempos y subsistir, aunque si miramos lo que fueron y lo que son hoy, estas empresas no tienen nada que ver. La tecnología de que disponen, incluido el comercio electrónico, les ha permitido competir y sacar provecho de la experiencia anterior.
Seguramente que hoy se hallan entre quienes lideran el mercado, porque han tenido “la cabeza abierta” para adaptarse, identificar posibilidad y asumir riesgos calculados, responsables y dominables.
Vale decir que la afirmación hecha en la jornada mencionada tiene plena vigencia. Hoy el mercado no es el mismo y esto determina que hayan desaparecido muchas empresas que no se adaptaron a las nuevas exigencias o no le dieron importancia a aspectos que hasta ayer eran secundarios y hoy tienen una gran incidencia en los consumidores.
Obviamente que el mayor riesgo lo corrieron aquellos oficios artesanales, que siempre trabajaron con determinada materia prima que hoy ya no es la misma, o no se encuentra, o bien lo que cuesta su producción no compite con lo que llega de afuera, sobre todo del mercado asiático donde la mayor tecnología y los menores costos de producción determinan grandes diferencias.
Así vimos desaparecer los zapateros, los mimbreros, los sastres y demás. De allí también que debemos entender que hoy el adaptarse a las nuevas tecnologías no sólo es un desafío, sino que es una exigencia imprescindible.
Alberto Rodríguez Díaz.







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