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Ahora es la hora de cerrar filas

El Ministerio del Interior, en representación del Estado Uruguayo se ha puesto las pilas, encarando los denominados “palomares” de la unidad Casavalle en Montevideo.
Antes que nada debemos explicar de qué se trata, tanto los denominados “palomares” del Casavalle, como de la acción que ha emprendido en Ministerio del Interior, con el apoyo de la fiscalía Nacional y el Poder Judicial.
Los “palomares” constituyen una de las denominadas “zonas rojas” de Montevideo, donde prácticamente ningún servicio ni menos los distribuidores privados acceden al lugar.
Sucede que este es uno de los puntos que gente allegada al narcotráfico ha intentando implantar en nuestros país, repitiendo lo que sucede en otros lugares y no sólo en América Central, donde existen situaciones lamentables que todos conocemos.
En nuestros días hasta el Ministerio del Interior había reconocido que más de un centenar de personas había sido expulsado literalmente de sus viviendas en este lugar, para instalar en ellas a gente de su entorno, o usar las mismas como “aguantadero” o bocas de venta de droga.
Una situación realmente lamentable, un intento de replicar aquí entre nosotros estas situaciones con viviendas que se levantan a veces de la noche a la mañana en lugares públicos o sitios en los que sus legítimos propietarios han sido desalojados por la fuerza.
Y quien crea que esta situación se da sólo en la Capital está totalmente errado. En el interior la realidad no dista demasiado. Tanto es así que en nuestro Salto tenemos varios barrios en los que ya no todos los servicios ingresan, sobre todo en horas de la noche.
Sabemos que no el total de la gente que habita en estos lugares es delincuente, pero sería necio desconocer la problemática que existe en ellos.
Hoy el Ministerio del Interior está asumiendo su misión, como representante del Estado, en dar seguridad y proteger a todos los habitantes del país que se desempeñan legalmente.
Mucho tiempo hace que hemos reflejado nuestra opinión al respecto en estas columnas. Creer que podemos salir de la misma sin involucrarnos es erróneo. Lamentablemente tenemos que asumir nuestro rol, ya sea informando o denunciando lo que vemos.
Estos delincuentes usa el miedo como una de sus armas predilectas. Atemorizar a las familias, a los hijos, a los adultos mayores es una de las armas usadas más frecuentemente por ellos y contra la que hay que luchar, juntos. Me gustaría ver movilizaciones de apoyo a estas acciones del Ministerio de Interior porque es hoy y ahora cuando debemos asumir nuestro rol y pararnos frente al delito.
En caso contrario de nada servirá la queja o el lamento después.
A.R.D.