Al comenzar

La tarea del nuevo gobierno no es fácil ni mucho menos. Armar y liderar un equipo, lograr que todos sus integrantes respondan de acuerdo a las expectativas y que este equipo se consolide, funcionando como espera y quiere su conductor es el desafío.
Nadie ignora que ya hoy hay diferencias, hay discrepancias entre los integrantes de la coalición multicolor y casi la mitad del país que ha confiado el poder a esta, está observando, aguardando resultados y cotejando con pasados gobiernos.
Gobernar desde el centro para satisfacer a la mayoría de los uruguayos y a su vez evitar posiciones extremas, no es tarea fácil, pero seguramente es la más desafiante y también la que puede deparar más satisfacciones.
El colegio electoral uruguayo ha demostrado que si bien no se deja llevar por discursos y promesas, es capaz de ver más allá de las buenas intenciones. Al menos así es de esperar.
El pueblo uruguayo es el único que tiene la potestad de equivocarse llegado el momento, pero también de corregir su propia decisión como lo ha demostrado la reciente segunda vuelta en la que ha dejado claro el mensaje: queremos un cambio y confiamos en Ud. para dirigirlo, pero lo estaremos observando y según lo que haga y lo que respondan sus dirigidos, seguirá contando con el respaldo de la ciudadanía o no.
El mandatario elegido cuenta con un aspecto a su favor, la experiencia de su padre quien también desempeñó la presidencia del país. Pero cada presidente debe ser diferente, debe marcar su propia impronta y seguramente que quien asume así lo hará o tratará de hacerlo al menos.
El primer gran desafío será sin duda poner en su lugar a los extremos, a los radicales, a los que se creen “dueños” del país, a los soberbios, porque si hay una cosa que estará minuciosamente bajo la lupa será la atención que el nuevo gobierno preste a los sectores más necesitados.
Lo sabe el nuevo presidente. Lo sabe el país entero y del éxito o el fracaso de su conducción, como líder del gobierno, dependerá sin lugar a dudas el país del futuro.
Medio país le está observando y entre este medio país se halla la masa de votantes que no integra el “núcleo duro” de quienes le han confiado el poder y por lo tanto, una cosa es innegable, los cambios deben notarse y deben ser para mejorar la situación actual, cosa seguramente difícil de lograr, aún en los aspectos más deficitarios, porque en caso contrario se correrá el riesgo de defraudar a esta masa inconstante y tan cambiante.
A.R.D.