Al pan, pan y al vino vino

Un edil de Montevideo, departamento que tiene una población de más de un millón de uruguayos habilitados para votar , representa a 33.638 ciudadanos, según la revista de OPP “El Futuro en Desarrollo” (Agosto de 2018).
En la misma edición se afirma que un edil de Flores representa a 717 personas, dado que la población de aquel departamento es de 22.221 personas. Vale decir que un edil de Montevideo representaría casi una vez y media el total de habitantes de Flores.
La situación no necesita explicación alguna. Algo evidentemente no anda bien.
En estas columnas hemos planteado frecuentemente la necesidad de reducir el número de ediles. Es que las juntas departamentales, sea del departamento que sea tienen 31 ediles. Dieciséis o más pertenecientes al “oficialismo” (sector del intendente) y el resto porcentualmente a la oposición).
Si bien la conformación de las juntas está establecida por ley en la Constitución de la República, y este es el argumento que se esgrime cuando se plantea la necesidad de proceder a modificarlo, hoy no tiene sentido.
La propia Constitución de la República establece que el cargo de edil es honorario (sin remuneración), lo que no significa que quienes lo ejercen no tengan compensaciones, beneficios, vales de nafta, celulares gratuitos, ordenadores y “ainda mais”.
El costo de funcionamiento de una junta departamental no es bajo y nos gustaría saber cuanto le cuesta a la Intendencia de Salto el presupuesto de la junta departamental.
Además de los vales y las compensaciones, generalmente entendidas como “devolución de gastos” (¿?), los ediles tienen derecho a un secretario, generalmente por bancada, pero tenemos entendido que al separarse de una bancada, un edil puede tener su secretario a cargo del presupuesto de la junta, que lo paga la Intendencia, lo que es igual a decir que lo pagamos nosotros, Ud, y yo.
El texto de OPP (Oficina de Planeamiento y Presupuesto) al que hacemos referencia proyecta 11 ediles para las juntas con menor cantidad de ciudadanos (Flores, Treinta y Tres, Río Negro, Durazno y Lavalleja). Para Salto y Colonia, con poblaciones bastante similares, se propone 27 ediles y se mantiene los 31 sólo para Montevideo y Canelones.
Parece más coherente y aún cuando no sea más que una “tibia” modificación, estamos seguros que tendrá un gran resistencia y dudamos que logre llevarse a la práctica. Es que la realidad indica que ninguna fuerza política está dispuesta a llevar a la práctica este tipo de cambios.
Al pan pan y al vino vino.
A.R.D.