Algo para revisar

Es indudable que en nuestros días las redes sociales y los medios electrónicos de comunicación masiva son algo cotidiano, aunque aún no lleguen al cien por ciento de la ciudadanía.
Sin embargo las leyes, entre ellas las electorales, datan de mucho antes de la existencia de las redes sociales y las más actuales apenas de cuando éstas tenían un desarrollo incipiente.
De allí que no hayan sido tenidas en cuenta y hoy la existencia de estas redes y sus posibilidades de comunicación masiva tornen ineficaces muchos de los aspectos que las antiguas leyes han querido preservar.
Uno de estos aspectos es precisamente el del “silencio de radio”, esto es la veda de publicidad que necesariamente debe comenzar 48 horas antes del inicio del acto electoral y rige hasta la hora de cierre de los comicios.
Aunque las redes sociales encuadran dentro de los medios que la ley ha querido abarcar impidiéndoles que difundan propaganda partidaria en ese lapso, las propias características de las redes, que pueden ser manejas desde el extranjero con acceso a nivel global, hace estéril la disposición interna.
Nos explicamos, la ley puede prohibir, fiscalizar y hasta sancionar a cualquier medio de comunicación masiva que la infrinja, siempre y cuando se trate de un medio nacional o que esté emitiendo en el país,  pero resulta imposible, por ejemplo, que un medio argentino brasileño o paraguayo sea sancionado por un simple tema de jurisdicción.
El tema no es nuevo, quienes tenemos algunos años más recordamos muy bien el rol que le cupo a Radio  Colonia para la caída del primer gobierno de Perón en la República Argentina, dado que por su proximidad a territorio argentino, la radio uruguaya escapaba a la censura del vecino país.
Pero este tema hoy se ve multiplicado desde el momento que resulta muy difícil, por no decir imposible controlar a las redes sociales no sólo en la región sino en el mundo entero y éstas son cada vez mas usadas sabiendo que están fuera del alcance de leyes nacionales.
Es por lo tanto necesario revisar dos aspectos. En primer lugar si tiene sentido la veda de propaganda, dado que en lo personal tenemos dudas que realmente puedan volcar una elección hacia uno u otro lado, debido al “bombardeo” de publicidad, lo que no quiere decir que puedan llegar a hacerlo en el futuro.
En segundo lugar, los propios partidos deberían de entender que sólo un votante consciente y maduro puede respetar y hacer respetar las leyes, si es que comparte su espíritu.
Por nuestra parte compartimos el silencio de propaganda, aunque no estemos convencidos de su incidencia. Es más, nos rechinan los dientes cuando vemos la insistencia de algunos militantes, que emulando a ciertos vendedores ambulantes, poco menos que intentan meternos las listas en el bolsillo…, pensando que así las votaremos.
Honestamente, no creemos que la mayoría de los uruguayos pueda ser manejada de esta manera.

Es indudable que en nuestros días las redes sociales y los medios electrónicos de comunicación masiva son algo cotidiano, aunque aún no lleguen al cien por ciento de la ciudadanía.

Sin embargo las leyes, entre ellas las electorales, datan de mucho antes de la existencia de las redes sociales y las más actuales apenas de cuando éstas tenían un desarrollo incipiente.

De allí que no hayan sido tenidas en cuenta y hoy la existencia de estas redes y sus posibilidades de comunicación masiva tornen ineficaces muchos de los aspectos que las antiguas leyes han querido preservar.

Uno de estos aspectos es precisamente el del “silencio de radio”, esto es la veda de publicidad que necesariamente debe comenzar 48 horas antes del inicio del acto electoral y rige hasta la hora de cierre de los comicios.

Aunque las redes sociales encuadran dentro de los medios que la ley ha querido abarcar impidiéndoles que difundan propaganda partidaria en ese lapso, las propias características de las redes, que pueden ser manejas desde el extranjero con acceso a nivel global, hace estéril la disposición interna.

Nos explicamos, la ley puede prohibir, fiscalizar y hasta sancionar a cualquier medio de comunicación masiva que la infrinja, siempre y cuando se trate de un medio nacional o que esté emitiendo en el país,  pero resulta imposible, por ejemplo, que un medio argentino brasileño o paraguayo sea sancionado por un simple tema de jurisdicción.

El tema no es nuevo, quienes tenemos algunos años más recordamos muy bien el rol que le cupo a Radio  Colonia para la caída del primer gobierno de Perón en la República Argentina, dado que por su proximidad a territorio argentino, la radio uruguaya escapaba a la censura del vecino país.

Pero este tema hoy se ve multiplicado desde el momento que resulta muy difícil, por no decir imposible controlar a las redes sociales no sólo en la región sino en el mundo entero y éstas son cada vez mas usadas sabiendo que están fuera del alcance de leyes nacionales.

Es por lo tanto necesario revisar dos aspectos. En primer lugar si tiene sentido la veda de propaganda, dado que en lo personal tenemos dudas que realmente puedan volcar una elección hacia uno u otro lado, debido al “bombardeo” de publicidad, lo que no quiere decir que puedan llegar a hacerlo en el futuro.

En segundo lugar, los propios partidos deberían de entender que sólo un votante consciente y maduro puede respetar y hacer respetar las leyes, si es que comparte su espíritu.

Por nuestra parte compartimos el silencio de propaganda, aunque no estemos convencidos de su incidencia. Es más, nos rechinan los dientes cuando vemos la insistencia de algunos militantes, que emulando a ciertos vendedores ambulantes, poco menos que intentan meternos las listas en el bolsillo…, pensando que así las votaremos.

Honestamente, no creemos que la mayoría de los uruguayos pueda ser manejada de esta manera.







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