Ambiente: no hay peor ciego que el que no quiere ve

El Presidente estadounidense, Donald Trump hizo trizas un decreto de su antecesor, Barack Obama en materia de control ambiental para frenar el recalentamiento global.

La excusa hallada por Trump, un magnate al que obviamente interesa darle a las personas mayores beneficios económicos y para ello incentiva la producción industrial, aunque esto signifique la destrucción irrevocable del planeta, ha sido la incredulidad en las afirmaciones de contaminación.
Donald Trump ha prometido mayor ocupación para los estadounidenses, más trabajo, mejores salarios y demás, todas cosas que el habitante común de los Estados Unidos comparte y aplaude, porque le han instruido para no pensar más allá de sus narices. Esto es, una sociedad hedonista a la que le resulta trascendente sólo que podrá recibir en cuanto a “beneficios” económicos en el corto plazo para tener más placer, así signifique esto la miseria para quienes vienen detrás, es decir las futuras generaciones.
Desde su campaña proselitista Trump ha sostenido que el calentamiento global no es tal. Que es un “invento” de los chinos para frenar la competencia de la industria estadounidense y obviamente que las personas que ha elegido para conducir las diferentes políticas en la materia están en línea con este pensamiento y las medidas por lo tanto irán en contrasentido con la medidas destinadas a proteger el medio ambiente.
Paradójicamente china, una de las grandes potencias y también gran contaminadora del medio ambiente, que se contaba entre quienes se oponían a las medidas ambientales, asumidas por un enorme cantidad de naciones en Kyoto, ha variado su opinión sobre tema y ha adherido, aunque aún muy tímidamente, a la adopción de medidas de protección del ambiente.
En tanto el pensamiento de Trump obviamente que se da de patadas con la opinión del 97 por ciento de la comunidad científica internacional que hoy opina que el calentamiento global es un hecho innegable. Tanto es así que 10 de los 12 últimos años están entre los de mayor temperatura en toda la historia conocida y registrada hasta el momento.
Las medidas de Trump no harán más que acelerar la destrucción de los recursos naturales que aún conserva el planeta y obviamente habrán de comprometer la supervivencia de los futuros habitantes de nuestro planeta.
La liberación de la emisión de gases industriales es un contrasentido. Una afrenta a la comunidad científica internacional, que no obviamente no profesa ninguna posición política y mucho menos sentimiento alguno anti Estados Unidos, porque la mayoría de ellos proceden y viven precisamente allí.
Ojalá que cuando el daño demuestre a Trump cuán equivocada ha sido su política, aún haya tiempo de revertir este daño, cosa que no siempre será posible.

A.R.D.







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