Antes que el tren al Arapey

El anuncio de la posible reanudación  del servicio de tren de pasajeros entre Salto y Termas del Arapey, replantea la temática de fondo: ¿Qué turismo pretendemos para los centros termales?

El tren es un transporte eminentemente popular y la posibilidad de contar con este servicio facilitaría el acceso a  la población de menores recursos, como actualmente sucede con Daymán.

Estamos seguros que si consultáramos anónimamente a los empresarios turísticos del lugar, coincidirían en forma unánime: el salteño no puede ser considerado turista, porque si bien  pagamos  la entrada al centro termal, no consumimos nada.  La bebida, los alimentos y algunas comodidades incluso como las populares (sillas) plegables son transportadas por el público local.

Precisamente, cuando lo que se pretende es acceder a un turismo de determinado nivel, no es fácil armonizar con el interés social, de darle al mismo tiempo acceso a la población local en general.

Evidentemente no es simpático lo que planteamos, pero es necesario tenerlo muy en cuenta a la hora de decidir ciertos servicios.

Años atrás escuchamos una propuesta que tenía su lado interesante, Se trataba de aprovechar la perforación termal de OSE, situada junto al cuartel General Artigas para instalar allí una termas populares para los salteños.

La propuesta, planteada por el actual Director de Cultura de la Intendencia Departamental, Mario Kroeff, tenía indudablemente su atractivo.

En primer lugar, apuntaba precisamente a darle a la  población salteña la posibilidad de disfrutar de las aguas termales, sin interferir de manera alguna con el turismo.

Estaba perfectamente analizado el aspecto en cuanto a que unas termas en la ciudad no resultan atractivas para el turista, en cambio pondrían a disposición de las familias lugareñas esta posibilidad.

Cuando se habla de reflotar  el tren de pasajeros a Termas del Arapey, necesariamente hay que definir previamente este aspecto que incluso es actualmente una complicación manifestada explícita o implícitamente por los empresarios turísticos de Daymán,

Conste, que no nos oponemos al proyecto, pero entendemos sí, que antes que echar a andar el tren al Arapey, hay que armonizar los diferentes intereses, cosa que no siempre es posible.