Antes que sea demasiado tarde

Los estudios que se conocen indican que cada habitante del Uruguay utiliza al año más de 400 bolsas de plástico. Los finlandese usa sólo cuatro y en Ruanda, considerada una de las ciudades más l impias de Africa totalmente prohibidas, al punto que se obliga a los visitantes al país a hacer entrega de sus bolsas y demás objetos de plástico al llegar al país.
En tanto aquí la enorme mayoría de ellas se reciben en los comercios dado que no existe limitación ni regulación más que el concepto ético del comerciante y su conciencia ambiental.
Tampoco y es bueno reconocerlo, vemos que consumidor proteste o rechace las bolsas de plástico que se utilizan para envolver la mercadería salvo alguna excepción muy puntual..
El promedio que se maneja de bolsas de plástico en el país habla de 1.400 millones al año y se llevan ya varios años discutiendo la convenciencia o no de prohibir o regular mediante la aplicación de impuestos específicos la utilización de las bolsas de plástico.
En tanto estas bolss siguen causando grandes problemas, ya no se trata sólo de la obstrucción de los desagües, como sucede en otras partes del mundo, sino que esencialmente se trata del enorme dañoq ue causan los plásticos a las tierras fértiles, a la fauna e incluso la flora de la naturaleza.
En tanto nosotros seguimos usándolos “alegremente” y seguimos “discutiendo” si será conveniente prohibir o regular su uso, existen estudios científicos que alertan sobre el daño que causan los fragmentos denominados “microplásticos” en que se convierten los mismos y que llegan al organismo humanos a través de vegetales o animales.
Se trata de productos que pueden llegar a ser tóxicos y hasta cancerígenos, pero que concretamente ignoramos cual es el daño que causan a la salud humana.
«Las bolsas de plástico que ahogan a la vida marina deberían estar prohibidas o ser eliminadas rápidamente en todos lados. No hay justificación para seguirlas produciendo», dijo en 2009 el brasileño Achim Steiner, director ejecutivo del programa ambiental de las Naciones Unidas.
Sin embargo la comunidad internacional y sobre todo las grandes potencias aún no han tomado una posición firme sobre el tema -salvo algunas ínfimas excepciones – y por lo tanto los problemas derivados de esta proliferación de plásticos sigue creciendo.
Más aún, Salto es una de las dos intendencias del país donde el vertedero de residuos, conformado en su mayor parte por plásticos, está directamente sobre un arroyo (un brazo del San Antonio) que desemboca en el Río Uruguay y éste aporta agua que finalmente termina en el océano Atlántico.
Es de las omisiones que siguen adelante y que en algún momento habrá que encarar mientras todavía tengamos tiempo».