Apasionado pero no “contaminado”

Probablemente entre los principales problemas que tiene nuestro país está la politización y más aún la “partidización” de todos los temas. Nos resulta difícil asumir que hay temas que necesariamente requieren de un tratamiento despojado de todo interés partidario.
Los uruguayos difícilmente logramos debatir con apasionamiento, pero sin dejar que las ideas políticas tiñan la discusión.
Es decir, por sobre la reflexión fría  y razonable, generalmente se inmiscuye el apasionamiento del corazón y lo sensato es que más allá del apasionamiento que ponga cada uno no permitamos que sea el corazón quien decide lo que corresponde a la razón.
De allí que hay cuestiones que nos cuesta más entender, y encarar soluciones de fondo para solucionarlas. En este sentido anotamos la  seguridad en primer término, la educación,  pero también la salud  y otros temas no menos importantes.
Resulta positivo polemizar, tratar de analizar y hallar todos los pormenores que convergen en una temática, pero despojados de la ideología que cada uno de nosotros siente y defiende por convicción y dicho sea de paso con todo el derecho del mundo, siempre y cuando no invada terrenos que no le corresponden.
Nuestra ideología política no debería de maniatarnos. Cuando se habla de seguridad, por ejemplo, y se hace aparecer al país con un altísimo índice de inseguridad, se lo está analizando con una mirada partidaria. No es cierto, porque a pesar de toda la innegable desmejora que muestra, Uruguay sigue siendo uno de los países mas seguros de América.
Cuando se sostiene que la educación uruguaya ha pasado a ser lamentable no es cierto, ha desmejorado, ha retrocedido, pero no es cierto que se haya convertido en una de las peores del continente.
Es que no podemos dejar de ver estos temas en  toda su dimensión. Uruguay no es una isla y por lo tanto necesariamente hay que analizar conjuntamente con el resto del orbe, porque no es un problema solo de Uruguay y no estamos conformándonos con esto, pero sí ubicando los problemas en su justa dimensión.
De allíque entendamos que el diálogo debe ser apasionado, sin duda alguna, pero no “contaminado” por intereses políticos partidarios.
Mientras no entendamos esto, seguiremos discutiendo aspectos superficiales y en contrapartida dejando que los temas que más nos preocupan sigan deteriorándose, que los problemas sigan agravándose, mientras nos desangramos en discusiones estúpidas.
Esto es lo real y concreto.

Probablemente entre los principales problemas que tiene nuestro país está la politización y más aún la “partidización” de todos los temas. Nos resulta difícil asumir que hay temas que necesariamente requieren de un tratamiento despojado de todo interés partidario.

Los uruguayos difícilmente logramos debatir con apasionamiento, pero sin dejar que las ideas políticas tiñan la discusión.

Es decir, por sobre la reflexión fría  y razonable, generalmente se inmiscuye el apasionamiento del corazón y lo sensato es que más allá del apasionamiento que ponga cada uno no permitamos que sea el corazón quien decide lo que corresponde a la razón.

De allí que hay cuestiones que nos cuesta más entender, y encarar soluciones de fondo para solucionarlas. En este sentido anotamos la  seguridad en primer término, la educación,  pero también la salud  y otros temas no menos importantes.

Resulta positivo polemizar, tratar de analizar y hallar todos los pormenores que convergen en una temática, pero despojados de la ideología que cada uno de nosotros siente y defiende por convicción y dicho sea de paso con todo el derecho del mundo, siempre y cuando no invada terrenos que no le corresponden.

Nuestra ideología política no debería de maniatarnos. Cuando se habla de seguridad, por ejemplo, y se hace aparecer al país con un altísimo índice de inseguridad, se lo está analizando con una mirada partidaria. No es cierto, porque a pesar de toda la innegable desmejora que muestra, Uruguay sigue siendo uno de los países mas seguros de América.

Cuando se sostiene que la educación uruguaya ha pasado a ser lamentable no es cierto, ha desmejorado, ha retrocedido, pero no es cierto que se haya convertido en una de las peores del continente.

Es que no podemos dejar de ver estos temas en  toda su dimensión. Uruguay no es una isla y por lo tanto necesariamente hay que analizar conjuntamente con el resto del orbe, porque no es un problema solo de Uruguay y no estamos conformándonos con esto, pero sí ubicando los problemas en su justa dimensión.

De allíque entendamos que el diálogo debe ser apasionado, sin duda alguna, pero no “contaminado” por intereses políticos partidarios.

Mientras no entendamos esto, seguiremos discutiendo aspectos superficiales y en contrapartida dejando que los temas que más nos preocupan sigan deteriorándose, que los problemas sigan agravándose, mientras nos desangramos en discusiones estúpidas.

Esto es lo real y concreto.







El tiempo

Ediciones anteriores

septiembre 2018
L M X J V S D
« ago    
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930

  • Otras Noticias...