Armonizar la tecnología a los intereses sociales

La irrupción de los rastreadores por informática en los servicios de taxímetros del país ha generado una controversia muy importante que ha desembocado incluso en medidas gremiales.
A su vez el Country Manager de la aplicación EasyTaxi (centro de la controversia), John Tarin, apuntó contra la gremial del taxi y denunció que su empresa ha recibido inspecciones de gente “que no eran inspectores”. En entrevista de El Observador con Leandro Gómez, el gerente de la app declaró que han tenido “muchos problemas” y “todo tipo de inspección” en sus oficinas.
La cuestión de fondo en este asunto es mucho más profunda de lo que puede verse a simple vista.
Se trata de la afectación de la tecnología en las fuentes laborales. La sustitución de los trabajadores por las modernas tecnologías con la computadora a la cabeza es todo un desafío que cada quien, según sea su interés, lo maneja con la estrategia que más conviene a sus intereses.
Mientras quienes pugnan por introducir la tecnología, la presentan como la más inocua, eficiente y barata que puede pensarse, quienes se ven afectados y van directamente al seguro de desempleo como medida preliminar a su despido, esto es a quedarse sin trabajo, ponen el grito en el cielo y obviamente que aún cuando se admita que hay alguna exageración, se entiende que se reaccione frontalmente cuando se pretende dejarlos en la calle de buenas a primera.
Se trata de un tema complejo donde necesariamente el país está obligado a encontrar un camino razonable para armonizar ambos intereses. Por una parte mantener la competitividad en la materia significa ajustar los costos en la mayor medida posible a los demás países.
Por otro lado, no perder fuentes de trabajo, sino tratar de incorporar la tecnología sin que tenga este costo y para ello deben necesariamente armonizar ambos intereses.
La situación planteada en el servicio de taxis del país es seguramente la primera manifestación del problema que habrá que resolver en el futuro, aunque ya hoy comienza a manifestarse.
Seguramente habrá trabajadores que piensan “a mí no me toca”, porque aún no han tenido consecuencias, pero la tecnología llega a todas las áreas y en cualquier momento puede llegarle a quien se siente ajeno al tema.
Además, la pérdida de fuentes de trabajo significa también que habrá más gente volcada a los seguros sociales, desempleo y demás y es probable que también haya un aumento del número de pasivos y una disminución del número de activos que aportan al sistema.
En suma, no es un tema menor ni sencillo, por supuesto y urge enfocarlo desde hoy.

La irrupción de los rastreadores por informática en los servicios de taxímetros del país ha generado una controversia muy importante que ha desembocado incluso en medidas gremiales.

A su vez el Country Manager de la aplicación EasyTaxi (centro de la controversia), John Tarin, apuntó contra la gremial del taxi y denunció que su empresa ha recibido inspecciones de gente “que no eran inspectores”. En entrevista de El Observador con Leandro Gómez, el gerente de la app declaró que han tenido “muchos problemas” y “todo tipo de inspección” en sus oficinas.

La cuestión de fondo en este asunto es mucho más profunda de lo que puede verse a simple vista.

Se trata de la afectación de la tecnología en las fuentes laborales. La sustitución de los trabajadores por las modernas tecnologías con la computadora a la cabeza es todo un desafío que cada quien, según sea su interés, lo maneja con la estrategia que más conviene a sus intereses.

Mientras quienes pugnan por introducir la tecnología, la presentan como la más inocua, eficiente y barata que puede pensarse, quienes se ven afectados y van directamente al seguro de desempleo como medida preliminar a su despido, esto es a quedarse sin trabajo, ponen el grito en el cielo y obviamente que aún cuando se admita que hay alguna exageración, se entiende que se reaccione frontalmente cuando se pretende dejarlos en la calle de buenas a primera.

Se trata de un tema complejo donde necesariamente el país está obligado a encontrar un camino razonable para armonizar ambos intereses. Por una parte mantener la competitividad en la materia significa ajustar los costos en la mayor medida posible a los demás países.

Por otro lado, no perder fuentes de trabajo, sino tratar de incorporar la tecnología sin que tenga este costo y para ello deben necesariamente armonizar ambos intereses.

La situación planteada en el servicio de taxis del país es seguramente la primera manifestación del problema que habrá que resolver en el futuro, aunque ya hoy comienza a manifestarse.

Seguramente habrá trabajadores que piensan “a mí no me toca”, porque aún no han tenido consecuencias, pero la tecnología llega a todas las áreas y en cualquier momento puede llegarle a quien se siente ajeno al tema.

Además, la pérdida de fuentes de trabajo significa también que habrá más gente volcada a los seguros sociales, desempleo y demás y es probable que también haya un aumento del número de pasivos y una disminución del número de activos que aportan al sistema.

En suma, no es un tema menor ni sencillo, por supuesto y urge enfocarlo desde hoy.







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