Artigas nos sigue marcando el camino de unión

El gobierno entrerriano acaba de designar el tramo de la ruta 14 que une Concordia con Buenos Aires, con el nombre del Gral. José Gervasio Artigas, al mismo tiempo, debe saberse que la bandera de Entre Ríos lleva los colores del artiguismo y sigue enarbolando los valores de las provincias unidas del Sur que defendía Artigas.
Dos puntos sobre esto. En primer lugar no cabe otra cosa que el reconocimiento para el gesto de los entrerrianos que siguen demostrando un grado de admiración hacia el prócer oriental, que muchas veces ni nosotros somos capaces de demostrar.
En segundo lugar, queda expuesto con este tipo de medidas que tenemos una rica historia común que lejos de querer olvidar nos enorgullecemos de ella.
Estos mismos valores deberían de unirnos para los grandes emprendimientos que permitieran la transformación de la región, hasta llevarla al sitial que soñó Artigas y nunca pudo ver concretado.
En esta región donde Salto Grande ha marcado la diferencia en todo momento. Desde el inicio de la lucha popular por el aprovechamiento de los rápidos del Río Uruguay, allá por fines del siglo XIX, principios del siglo XX, hasta la concreción definitiva de la monumental obra hace de esto ya más de 30 años merced a la labor pionera y abnegada de los dos pueblos vecinos,  Salto y Concordia.
Esta historia común, esta armonía de pensamiento que viene desde el fondo de la historia debería inspirarnos para llevar adelante las grandes obras que tiene por delante la región. En la posibilidad de coparticipar en la organización del Mundial de Fútbol de 1930, si es que se concreta la organización compartida por Uruguay y Argentina, ¿qué mejor punto de unión, para inmortalizar esta fraternidad, que lograr una sub sede en Salto – Concordia?.
Entre las obras que también aportarían al desarrollo de la región seguramente se cuenta la aspiración de lograr que la ruta bioceánica central, que llega hasta Paraná y luego remonta hasta Uruguayana, para eludir al Uruguay, bien podría llegar hasta Concordia para pasar por Uruguay hacia Brasil.
Son obras de gran envergadura que sólo con pueblos unidos y haciendo fuerza en la misma dirección podrían lograrse. Quizás sea la hora apropiada para intentarlo.

El gobierno entrerriano acaba de designar el tramo de la ruta 14 que une Concordia con Buenos Aires, con el nombre del Gral. José Gervasio Artigas, al mismo tiempo, debe saberse que la bandera de Entre Ríos lleva los colores del artiguismo y sigue enarbolando los valores de las provincias unidas del Sur que defendía Artigas.

Dos puntos sobre esto. En primer lugar no cabe otra cosa que el reconocimiento para el gesto de los entrerrianos que siguen demostrando un grado de admiración hacia el prócer oriental, que muchas veces ni nosotros somos capaces de demostrar.

En segundo lugar, queda expuesto con este tipo de medidas que tenemos una rica historia común que lejos de querer olvidar nos enorgullecemos de ella.

Estos mismos valores deberían de unirnos para los grandes emprendimientos que permitieran la transformación de la región, hasta llevarla al sitial que soñó Artigas y nunca pudo ver concretado.

En esta región donde Salto Grande ha marcado la diferencia en todo momento. Desde el inicio de la lucha popular por el aprovechamiento de los rápidos del Río Uruguay, allá por fines del siglo XIX, principios del siglo XX, hasta la concreción definitiva de la monumental obra hace de esto ya más de 30 años merced a la labor pionera y abnegada de los dos pueblos vecinos,  Salto y Concordia.

Esta historia común, esta armonía de pensamiento que viene desde el fondo de la historia debería inspirarnos para llevar adelante las grandes obras que tiene por delante la región. En la posibilidad de coparticipar en la organización del Mundial de Fútbol de 1930, si es que se concreta la organización compartida por Uruguay y Argentina, ¿qué mejor punto de unión, para inmortalizar esta fraternidad, que lograr una sub sede en Salto – Concordia?.

Entre las obras que también aportarían al desarrollo de la región seguramente se cuenta la aspiración de lograr que la ruta bioceánica central, que llega hasta Paraná y luego remonta hasta Uruguayana, para eludir al Uruguay, bien podría llegar hasta Concordia para pasar por Uruguay hacia Brasil.

Son obras de gran envergadura que sólo con pueblos unidos y haciendo fuerza en la misma dirección podrían lograrse. Quizás sea la hora apropiada para intentarlo.