Asumir el compromiso junto a las mujeres

El hecho de que una sociedad celebre “El Día de la Mujer”, está indicando a las claras que ésta no está siendo respetada y valorada en toda su dimensión, como corresponde.
Se puede pensar ¿por qué el Día de la Mujer? Si nadie piensa en celebrar el Día del Hombre, aunque existe también el Día del Niño, de la Madre, del Abuelo y demás.
Pero nadie puede negar que la celebración del Día de la Mujer (el 8 de marzo), es una reivindicación, una denuncia de una situación que a todas luces sigue siendo desfavorable para esta integrante de la comunidad.
Es la mujer la víctima más frecuente de los casos de violencia doméstica e incluso de aquellos casos fatales, tristes y aberrantes asesinatos.
Esto está indicando precisamente que cuando la mujer intenta rebelarse, dar a conocer su situación o terminar incluso una relación que no la satisface, a diferencia del hombre enfrenta situaciones muy preocupantes.
Los casos que han terminado en homicidios son indicadores de esto, de hechos que de alguna manera la sociedad ha cobijado durante años y los sigue cobijando de diferentes maneras.
Esta es la cuestión. La mujer debe ser respetada en plenitud, como persona, con los mismos derechos y deberes que cualquier otra persona, incluido el hombre, por supuesto.
Aquí está el cuello de botella, cuando existen casos en que no aceptan que esta debe ser siempre la situación, es decir la igualdad de derechos y deberes, se producen los conflictos que desgraciadamente suelen terminar en tragedias.
Ojalá llegue el día en que no tengamos que festejar el “Día de la Mujer”, porque habremos aprendido a que todos los días debemos valorar estas personas en un plano de igualdad como debe ser, ni superiores ni inferiores a nadie, sencillamente iguales.
Por el momento estamos lejos de ello. La mujer sigue estando en un escalón por debajo del hombre en la consideración social, aún cuando ha ganado en la consideración pública e incluso ha llegado al gobierno nacional –no en el Uruguay pero si en la región – aún falta recorrer mucho camino para alcanzar esta igualdad.
Esta es la realidad y lo que corresponde es que todos los habitantes del país nos comprometamos a asumir nuestro rol para apuntalar estas aspiraciones, por la sencilla razón que es una aspiración justa y legítima.
Alberto Rodríguez Díaz