Bajar el índice de accidentes laborales es tarea de todos

Un informe elaborado por la gerencia de siniestros del Banco de Seguros del Estado (BSE) afirma, entre otros aspectos, que la mayoría de los accidentes laborales se dan en dos franjas de antigüedad laboral bien definidas.
Los más numerosos entre los trabajadores novatos, con menos de seis meses de estar trabajando y la principal causa en estos casos es la inexperiencia.
Luego en la segunda franja encontramos precisamente el aspecto opuesto, los trabajadores experientes, generalmente con ocho o más años de desempeñar la misma tarea. En estos casos la principal causa es el hecho de que se confían y dejan de poner en práctica las medidas de seguridad que se exigen.
En el primero de los casos la responsabilidad mayor seguramente es de terceras personas, dado que la experiencia laboral debe ser trasmitida correcta y adecuadamente, no depende sólo del nuevo trabajador, sino esencialmente del experiente cuya responsabilidad, si la empresa así lo ha determinado, es de trasmitirle las normas de seguridad y los recaudos que debe tomar en el desempeño de su trabajo.
En cuanto a la segunda franja, la mayor responsabilidad radica en los propios accidentados, que confiados en su experiencia dejan de lado las precauciones que incluso las leyes laborales les exigen.
En estos casos, la responsabilidad mayor radica en la propia víctima, que prefiere dejar de lado las medidas de seguridad, generalmente por simple comodidad.
Diferente es el caso de los trabajadores que prefieren arriesgarse a un accidente para producir con mayor eficiencia y mejores resultados, riesgo que a veces pagan a costa de su salud en el corto o mediano plazo.
La industria manufacturera, es decir aquella en que la principal herramienta del trabajador son sus manos, es la que presenta el más alto índice de siniestralidad.
Estas comprobaciones permiten avizorar que el país tiene mucho para avanzar en este sentido. No basta con las disposiciones legales, no basta con las exigencias para los empresarios, que deben existir y ser adecuadas y razonables.
Las inspecciones y la fiscalización de la puesta en práctica de las medidas de seguridad constituyen un aspecto esencial. La integridad física de los trabajadores debe ser la máxima preocupación y en en este sentido no se trata de establecer las normas sino de hacerlas cumplir.

Un informe elaborado por la gerencia de siniestros del Banco de Seguros del Estado (BSE) afirma, entre otros aspectos, que la mayoría de los accidentes laborales se dan en dos franjas de antigüedad laboral bien definidas.

Los más numerosos entre los trabajadores novatos, con menos de seis meses de estar trabajando y la principal causa en estos casos es la inexperiencia.

Luego en la segunda franja encontramos precisamente el aspecto opuesto, los trabajadores experientes, generalmente con ocho o más años de desempeñar la misma tarea. En estos casos la principal causa es el hecho de que se confían y dejan de poner en práctica las medidas de seguridad que se exigen.

En el primero de los casos la responsabilidad mayor seguramente es de terceras personas, dado que la experiencia laboral debe ser trasmitida correcta y adecuadamente, no depende sólo del nuevo trabajador, sino esencialmente del experiente cuya responsabilidad, si la empresa así lo ha determinado, es de trasmitirle las normas de seguridad y los recaudos que debe tomar en el desempeño de su trabajo.

En cuanto a la segunda franja, la mayor responsabilidad radica en los propios accidentados, que confiados en su experiencia dejan de lado las precauciones que incluso las leyes laborales les exigen.

En estos casos, la responsabilidad mayor radica en la propia víctima, que prefiere dejar de lado las medidas de seguridad, generalmente por simple comodidad.

Diferente es el caso de los trabajadores que prefieren arriesgarse a un accidente para producir con mayor eficiencia y mejores resultados, riesgo que a veces pagan a costa de su salud en el corto o mediano plazo.

La industria manufacturera, es decir aquella en que la principal herramienta del trabajador son sus manos, es la que presenta el más alto índice de siniestralidad.

Estas comprobaciones permiten avizorar que el país tiene mucho para avanzar en este sentido. No basta con las disposiciones legales, no basta con las exigencias para los empresarios, que deben existir y ser adecuadas y razonables.

Las inspecciones y la fiscalización de la puesta en práctica de las medidas de seguridad constituyen un aspecto esencial. La integridad física de los trabajadores debe ser la máxima preocupación y en en este sentido no se trata de establecer las normas sino de hacerlas cumplir.