Bonomi no conoce la realidad de Salto

l Ministerio del Interior acaba de presentar un proyecto de ley que apunta a dos cosas. 1) establecer un sistema que si bien no es obligatorio, promueve que los reclusos trabajen. No quiere decir trabajo forzado, explicó el Ministro Bonomi, pero se establecen beneficios para los reclusos que trabajen y a su vez sanciones para quienes opten por no hacerlo. Los beneficios consisten en menos tiempo de reclusión, en más horas de deportes y mejores condiciones generales de la reclusión. 2) la clasificación de los reclusos de acuerdo a sus características y sus objetivos.
En este sentido explicó, si en un grupo de diez presos hay 2 que están para perfeccionar su carrera delictiva y ocho que son recuperables, terminan predominando los dos sobre los demás, porque la carrera delictiva en la cárcel utiliza cualquier medio para lograr sus objetivos.
Esto es agravado por el hacinamiento y aún en aquellos casos en que hay algún tipo de selección por pabellones, como lo hay en casi todos los establecimientos carcelarios, el hacinamiento complica las cosas de tal forma que no es posible separar a los reclusos de acuerdo a la voluntad de recuperación que muestren.
Los cambios forman parte del proyecto de ley que está en el Parlamento para modificar  el Instituto Nacional de Rehabilitación (INR), ex Dirección de Cárceles y se inspira en un régimen similar  vigente en República Dominicana.
Hasta aquí todo bien, compartimos que se intente este camino con quienes son primarios y están presos por delitos menores. Siempre dijimos que tener a los reclusos ociosos no es bueno para nadie y menos para quienes han delinquido por error o en un momento especial de su vida, pero tienen el firme propósito de rehabilitarse.
Trabajar en la órbita pública, por ejemplo, contribuyendo con tareas que el propio Estado debe pagar, es decir que todos debemos pagar para conseguirlas, mientras a los reclusos se les debe dar casa y comida gratis, no es buena política.
Es mas, entendemos que podrían comenzar por trabajar para mejorar sus propias condiciones de reclusión, porque privarlos de la libertad no quiere decir atormentarlos mediante paupérrimas condiciones de vida.
Lo que realmente nos desacomodó en las manifestaciones del Ministro Bonomi (El Observador miércoles 12/9/) fue que sostuviera que hoy sólo hay hacinamiento en el Comcar, la cárcel de Canelones y el Penal de Libertad…
Evidentemente, el Ministro no ha visitado la cárcel local, construida para alojar un centenar de reclusos y albergando hoy a casi 250.
El Ministerio del Interior acaba de presentar un proyecto de ley que apunta a dos cosas. 1) establecer un sistema que si bien no es obligatorio, promueve que los reclusos trabajen. No quiere decir trabajo forzado, explicó elBonomiMinistro Bonomi, pero se establecen beneficios para los reclusos que trabajen y a su vez sanciones para quienes opten por no hacerlo. Los beneficios consisten en menos tiempo de reclusión, en más horas de deportes y mejores condiciones generales de la reclusión. 2) la clasificación de los reclusos de acuerdo a sus características y sus objetivos.
En este sentido explicó, si en un grupo de diez presos hay 2 que están para perfeccionar su carrera delictiva y ocho que son recuperables, terminan predominando los dos sobre los demás, porque la carrera delictiva en la cárcel utiliza cualquier medio para lograr sus objetivos.
Esto es agravado por el hacinamiento y aún en aquellos casos en que hay algún tipo de selección por pabellones, como lo hay en casi todos los establecimientos carcelarios, el hacinamiento complica las cosas de tal forma que no es posible separar a los reclusos de acuerdo a la voluntad de recuperación que muestren.
Los cambios forman parte del proyecto de ley que está en el Parlamento para modificar  el Instituto Nacional de Rehabilitación (INR), ex Dirección de Cárceles y se inspira en un régimen similar  vigente en República Dominicana.
Hasta aquí todo bien, compartimos que se intente este camino con quienes son primarios y están presos por delitos menores. Siempre dijimos que tener a los reclusos ociosos no es bueno para nadie y menos para quienes han delinquido por error o en un momento especial de su vida, pero tienen el firme propósito de rehabilitarse.
Trabajar en la órbita pública, por ejemplo, contribuyendo con tareas que el propio Estado debe pagar, es decir que todos debemos pagar para conseguirlas, mientras a los reclusos se les debe dar casa y comida gratis, no es buena política.
Es mas, entendemos que podrían comenzar por trabajar para mejorar sus propias condiciones de reclusión, porque privarlos de la libertad no quiere decir atormentarlos mediante paupérrimas condiciones de vida.
Lo que realmente nos desacomodó en las manifestaciones del Ministro Bonomi (El Observador miércoles 12/9/) fue que sostuviera que hoy sólo hay hacinamiento en el Comcar, la cárcel de Canelones y el Penal de Libertad…
Evidentemente, el Ministro no ha visitado la cárcel local, construida para alojar un centenar de reclusos y albergando hoy a casi 250.






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