Brasil enfrenta la mayor catástrofe ambiental de su historia

La tragedia del río Doce en Brasil es mucho más grave de lo que pueden significar los 12 muertos y 12 desaparecidos que fueron las víctimas directas de este verdadero “tsunami” de barro que se abatió sobre los pueblos de la costa del río Doce al reventar una represa de una minera que liberó 55 millones de metros cúbicos de lodo y desechos de mineral de hierro, el 5 de noviembre en el estado de Minas Gerais, sureste brasileño.
Tras recorrer 500 km la avalancha de hierro y barro llegó al océano Atlántico en el que desagua el río y se teme que también aquí, donde se ha extendido alrededor de 10 Km océano adentro, provoque una gran contaminación con efectos tremendamente nocivos para toda la región.
Pero uno de los temas más graves es el hecho de que el río, donde desaguan los sistemas de saneamiento de varias ciudades, se ha convertido en un lodazal en que sus aguas no corren, sino que es un verdadero pantano donde el barro ha absorbido todo el agua. Significa que estos sistemas de saneamiento seguirán aportando todo el vertido de estas ciudades y éstos se acumularán en el lugar.
En este río beben habitualmente miles de animales y se convertirá en un vertedero de bacterias y otras inmundicias que impedirán la vida en todas sus manifestaciones, salvo la de estas inmundicias que habrán de subsistir,
El “tsunami de barro” arrasó instantes después un pueblo próximo a la ciudad de Mariana, causando la muerte de 12 personas y la desaparición de otras 12, según el último balance de bomberos.
Científicos consultados por BBC Mundo dicen que ese recorrido dejó en estado de agonía buena parte del río, de 853 kilómetros de extensión, acabando con flora, fauna y amenazando de extinción a especies únicas.
“Está claro para todo el mundo que en el río Doce ocurrió la mayor catástrofe ambiental de este país”, admitió la ministra brasileña de Medio Ambiente, Izabella Teixeira, en el diario O Globo de este viernes.
Aunque desconocen si los desechos mineros contenían material tóxico, los expertos sostienen que la llegada de semejante cantidad de barro al río tuvo un efecto devastador en sí mismo.
El agua se hizo mucho más turbia, impidiendo el acceso de luz. Se formó una capa en el fondo del río que sofocó algas, crustáceos e insectos que forman la base de la cadena alimenticia, explican.
Con lo que no estamos de acuerdo es conque se trata de un accidente. Para nosotros es una imprevisión, una irresponsabilidad absoluta, porque se supone que debieron existir controles permanentes en este tipo de obras que deberían haber impedido que se llegara a esta tragedia. Hoy la identificación de los responsables de poco servirá, aunque es imprescindible determinar las responsabilidades existentes.