Buena hora para reflexionar

Nos rechina la gente que está mirando la emergencia mundial que vivimos pensando en cuál será la mejor forma de sacar provecho de esto y la que está festejando de que los aportes obligatorios no les alcanzarán.
No les importa la cantidad de compatriotas que está quedando sin trabajo, no les importa el número de comercios cerrados, no les importa la severa reducción de ventas.
Menos aún les importa a cantidad de enfermeros, médicos y demás personal de la salud que se juega hasta la vida enfrentando esta pandemia.
Menos aún les importa la vida de las personas de la denominada tercera edad, sexagenarios, septuagenarios y demás.
Nos referimos a quienes aún no han difundido medidas especiales para enfrentar la crisis y a los políticos que tratan de llevar agua para su molino en esta situación.
Y que conste, no es lo mismo tener que aportar obligado (medida que compartimos), que hacerlo en forma voluntaria.
No es lo mismo aportar en un fondo anunciado con bombos y platillos por la tele y hasta capaz que luego hallo la forma de descontarlo de los impuestos o gravámenes que debo realizar al estado, que hacerlo voluntariamente y en forma anónima.
Seguramente que el mundo cambiará que habrá un antes y un después del Covid-19, pero depende de nosotros que también haya un antes y un después de la solidaridad humana, del concepto con que miramos el medio ambiente que nos rodea.
Alguien ha dicho que la única forma de enfrentar a esta pandemia es la solidaridad humana. Seguro que cuando se llegue a un Hospital como portador del terrible virus y sea confinado, siguiendo el protocolo establecido, no importará cuanto tenga, ni que bienes, ni que posesiones. Lo que se anhelará fervientemente será un respirador. De esos mismos respiradores cuyo número no es suficiente, entre otras cosas porque no ha sido suficiente la solidaridad recibida para comprarlos o fabricarlos.
Hemos reclamado en estas columnas que se deje de buscar culpables de la situación que vivimos, no porque olvidemos el asunto, sino sencillamente porque consideramos que no es oportuno hacerlo en estos momentos.
Ya llegará el momento de investigarlo, de saber con la mayor precisión posible como, donde y quien ha sido el responsable de esto, que desde ya anunciamos que en menor o mayor medida somos muchos más de lo que se supone.
La mediocridad humana nos hace ver la pandemia con diferente actitud. Desde quienes creen que se está a salvo de la misma, sencillamente siguiendo los protocolos y esperan agazapados para seguir con su concepto de tener y tener, al precio que sea y quienes han entendido que sólo será posible un mundo donde los seres vivos (animales y vegetales), todos, tengamos las condiciones necesarias para vivir y “honrar” la vida.
A.R.D.