Buenos síntomas

Días atrás escuchábamos a un analista de mercados afirmando que cada vez más los consumidores sobre todo en los países denominados mas “desarrollados” leen las indicaciones en los envases de los productos, los contenidos, la fecha de vencimiento y demás.
Al mismo tiempo -afirmó – cada vez más se nota que el consumidor se fija en detalles de cómo ha sido cosechado y donde si se trata de frutas u hortalizas. En qué medida se ha respetado al medio ambiente y se lo ha preservado. Si se ha utilizado trabajo infantil y demás.
No sabemos en qué medida es esto así, pero sin lugar a duda que de serlo es un gran paso adelante. Los consumidores están interesándose cada vez más en la trazabilidad de los productos.
Es sin lugar a duda una buena cosa. Si leyéramos toda la denominada letra chica de los envases nos sorprenderíamos. En primer lugar por la procedencia, Hemos encontrado frutas que llegan desde Israel, desde Chile y ni que hablar de nuestros vecinos, Argentina y Brasil.
Nada tenemos contra la procedencia, siempre y cuando se respeten debidamente los valores naturales que nos permiten tener estos frutos y esas verduras y si los productores locales han sido protegidos en las posibilidades de producir en iguales condiciones que los productores de tierras lejanas..
Es que necesariamente los consumidores tendremos que preocuparnos más por estos aspectos, debido a que muchos de los bienes que nos regala la naturaleza, tanto de flora como de fauna, están seriamente degradados y amenazados por las acciones del más grande de todos los depredadores, vale decir por el hombre mismo.
Las “reglas” del mercado no son generalmente las más beneficiosas con la naturaleza. La fruta más vistosa, de mejor aspecto, aunque haya perdido por completo su aroma, su sabor y en gran medida sus propiedades, son las más buscadas en el mercado.
Uruguay tiene necesariamente que transitar en ese camino. La trazabilidad que se ha impuesto en la producción ganadera con tanto éxito en la conquista de mercados, debe también ser extendida hacia otras producciones, conservando siempre la cuestión central del sistema, vale decir la credibilidad de los datos que establece.
Sabemos que no es un camino fácil, pero vale la pena recorrerlo y procurar los mercados más exigentes, vale decir aquellos que valoren como corresponde estos aspectos, porque de ello dependemos todos.
No sólo la venta sino el trabajo manual y la conservación ambiental son elementos muy importantes a tener en cuenta a la hora de nuestra producción.
A.R.D.