Bullying: de nosotros depende dejarlo pasar

El espanto del asesinato de una joven por parte de tres condiscípulas que argumentaron que la mataron “por hacerse la linda”, según informaron los medios de Argentina, donde se produjo el crimen debería de ponernos en alerta total en esta materia.

El denominado “bullying” o acoso escolar es en alguna medida otro “regalo” de la globalización y de la política del “hacé” la tuya y del “no te metás”, políticas que buscan precisamente dejar paso al poder de la fuerza, de la violencia.

El o los autores generalmente lo hacen sólo por molestar o por reafirmar de alguna manera su poder ante el grupo.

El maltrato escolar puede ser físico o psicológico y generalmente ambos y lo más importante, tiene lugar precisamente porque hay cómplices generalmente silenciosos que cobijan la situación sin denunciarla.

El “bulling” ti ene tres actores, el agresor, el agredido o víctima y el grupo,  ya s ea escolar o similar, que cobija la situación.

A esto vamos, si tuviéramos una comunidad sana y justa, es impensado que se registraran estas situaciones. Sin embargo en una sociedad ya enferma, ya contaminada por las “leyes” no escritas que mencionábamos, el grupo asume como válido el “no te metás” y cobija una situación inadmisible.

En Salto existe  maltrato escolar, para llamarlo por el nombre que corresponde en castellano y también existen madres y docentes permisivas que por no “complicarse” o no contradecir a sus hijos “miran para otro lado y permiten que estas conductas sigan adelante. Ni que hablar que en algunos centros escolares se dan con mas asiduidad que en otros, debido a que no se atienden las situaciones como corresponde.

El problema se está extendiendo y es doloroso ver como muchos adultos se limitan a admitir que saben que existe,  pero nada mas. La existencia de casos de acoso escolar, dentro o fuera del centro de estudios, depende esencialmente de lo que hagan los docentes y responsables de cada centro.

Si no se comienza hoy a trabajar para controlar y erradicar definitivamente este tipo de discriminación seguramente lo lamentaremos en el futuro, porque poco a poco los casos que consideramos aberrantes e indignos del ser humano estarán cada vez más cerca nuestro.

Se impone revisar cada uno de nuestros actos y sobre todos hablar con nu estros hijos y verificar como es su situación en el centro de estudios, porque no olvidemos, que por distintos motivos, ni el agresor, ni sus víctimas, ni el entorno  suelen dar a conocer estas situaciones.

¡No lo olvidemos!

El espanto del asesinato de una joven por parte de tres condiscípulas que argumentaron que la mataron “por hacerse la linda”, según informaron los medios de Argentina, donde se produjo el crimen debería de ponernos en alerta total en esta materia.
El denominado “bullying” o acoso escolar es en alguna medida otro “regalo” de la globalización y de la política del “hacé” la tuya y del “no te metás”, políticas que buscan precisamente dejar paso al poder de la fuerza, de la violencia.
El o los autores generalmente lo hacen sólo por molestar o por reafirmar de alguna manera su poder ante el grupo.
El maltrato escolar puede ser físico o psicológico y generalmente ambos y lo más importante, tiene lugar precisamente porque hay cómplices generalmente silenciosos que cobijan la situación sin denunciarla.
El “bulling” ti ene tres actores, el agresor, el agredido o víctima y el grupo,  ya s ea escolar o similar, que cobija la situación.
A esto vamos, si tuviéramos una comunidad sana y justa, es impensado que se registraran estas situaciones. Sin embargo en una sociedad ya enferma, ya contaminada por las “leyes” no escritas que mencionábamos, el grupo asume como válido el “no te metás” y cobija una situación inadmisible.
En Salto existe  maltrato escolar, para llamarlo por el nombre que corresponde en castellano y también existen madres y docentes permisivas que por no “complicarse” o no contradecir a sus hijos “miran para otro lado y permiten que estas conductas sigan adelante. Ni que hablar que en algunos centros escolares se dan con mas asiduidad que en otros, debido a que no se atienden las situaciones como corresponde.
El problema se está extendiendo y es doloroso ver como muchos adultos se limitan a admitir que saben que existe,  pero nada mas. La existencia de casos de acoso escolar, dentro o fuera del centro de estudios, depende esencialmente de lo que hagan los docentes y responsables de cada centro.
Si no se comienza hoy a trabajar para controlar y erradicar definitivamente este tipo de discriminación seguramente lo lamentaremos en el futuro, porque poco a poco los casos que consideramos aberrantes e indignos del ser humano estarán cada vez más cerca nuestro.
Se impone revisar cada uno de nuestros actos y sobre todos hablar con nu estros hijos y verificar como es su situación en el centro de estudios, porque no olvidemos, que por distintos motivos, ni el agresor, ni sus víctimas, ni el entorno  suelen dar a conocer estas situaciones.
¡No lo olvidemos!