Cabe el reconocimiento hacia ellos

Entre los recuerdos de nuestra vida periodística rescatamos tres movimientos sociales importantes que arrojaron frutos trascendentes para nuestra ciudad y atrás de cada uno de ellos hubo siempre personas destacadas, referentes para la sociedad.
Ellos son, en primer lugar el surgido en la década del 70 y tanto…, liderado por el Ing. Quim. Domingo Fuentes, un montevideano enraizado en Salto, por entonces gerente de la planta embotelladora de Orange Crush y cabeza visible del Rotary Club de Salto que lideró este movimiento social.
Recordamos las rifas efectuadas con este propósito, las que fueran trascendentes a la hora de echar bases para la obra.
Fuentes, al frente de un equipo de gente prestigiosa en la comunidad, lideró el movimiento social que moviendo todos los obstáculos habidos y por haber, que no fueron pocos, logró dar forma al proyecto del Centro Recién Nacidos Problema (CERENAP), es decir al primer CTI Pediátrico (y hasta ahora único) del Interior del país, cuyo propósito era dar una opción de vida a los bebés que nacían prematuros y lamentablemente hasta el momento no tenían posibilidades de sobrevivir.
El segundo movimiento social es probablemente el más recordado. Surgió allá por la década del 50, liderado por don Neri Campos Texeira, Jorge Andrade Ambrosoni, el concordiense Huarte, entre otros. Encolumnó atrás de si, a un montón de gente de ambos pueblos y culminó en la década del 70 cuando el proyecto del aprovechamiento de la fuerza del río Uruguay para la generación de energía eléctrica (uno de los objetivo pero no el principal), comenzó a hacerse realidad.
La tercera obra, también trascendente como las otras dos, es sin lugar a dudas la Casa Amiga y permítasenos nombrar a dos personas que consideramos claves en este proyecto, aunque sabemos que estamos hiriendo su sencillez y bajo perfil: Fausto Bentacourt y “Pocha” Rodríguez.
Un movimiento social liderado por gente también de mucho prestigio en la comunidad y bastante incidencia social, que logra concretar una obra que hasta ahora nos enorgullece a todos los salteños… y aunque ellos no lo digan, se debe en buena medida a su entrega y su tesón por lograr algo para l os demás.
No todos ellos han recibido el reconocimiento que merecen de parte de la comunidad, pero es imprescindible que las nuevas generaciones lo sepan. Estas obras surgieron acariciadas por la población, por gente de todos los colores políticos, de todas las ideologías, pero que supo anteponer el bien común, a los intereses individuales.
Es justo reconocerlo.
Alberto Rodríguez Díaz