Camino equivocado

o ignoramos que se trata de un tema complejo, que hay situaciones límites, como las violaciones, los hijos que nacerán con algún tipo de deficiencia detectadas por estudios médicos y los que específicamente son
- por parte de sus madres – no deseados,  aunque obviamente los niños no son “culpables” de los embarazos.
Tampoco ignoramos que la crianza y educación de un niño es una gran responsabilidad, que en la vida actual demanda no sólo costos económicos, sino esencialmente inversión de tiempo y dedicación al niño o los niños.
Estos son algunos de los argumentos que hemos escuchado hoy en la lamentable sesión de la Cámara de Representantes que terminó aprobando definitivamente el proyecto de ley que legaliza el aborto.
Es una lástima que los representantes del pueblo no sean capaces de escuchar, en este sentido las voces más autorizadas, como la de un médico, que aún sabiendo que contradecía la opinión mayoritaria de su Partido, se conmovió hasta los tuétanos al explicar porque no acompañaba la posición de quienes impulsaron el proyecto, debido a que precisamente su esposa había perdido un embarazado de cuatro meses, aunque la “disciplina partidaria” le llevó a dejar su banca en usufructo de su suplente que si votó el proyecto.
Ni siquiera la posición de otro médico, nada menos que uno de los principales líderes de la izquierda uruguaya, como el Dr.Tabaré Vázquez, quien desobedeciendo la posición de su Partido y asumiendo el costo político que le significó, tuvo suficiente coraje para vetar la decisión del Parlamento durante el anterior gobierno nacional, tampoco fue suficiente en este caso que su sucesor ya ha anunciado que no vetará la decisión parlamentaria.
Lamentablemente Uruguay hoy es noticia en el mundo, porque acaba de aprobar un proyecto que va contra la vida, que decide quien tiene derecho a nacer y quien no lo tiene.
En un país notoriamente “de viejos”, con un índice de natalidad sumamente bajo y una extranjerización cada vez mayor, resulta difícil de entender que se pongan más dificultades la vida.
Lamentable también resulta la posición de algunos parlamentarios que impulsan la idea de un plebiscito sobre el tema. ¿Sería válido determinar por decreto quién tiene derecho a nacer y quién no?.
Aprobar el aborto, cualquiera sea el argumento empleado para hacerlo es negar la existencia de Dios.
Es determinar que los hijos “son una complicación”, en nuestros planes de materialismo e individualismo, de tener más y mejores comodidades.
Es entender que este mundo es sólo para los que hemos nacido -porque nuestras madres no compartieron el aborto –  y en adelante habrá que “pedir .  Autorización” para hacerlo.
En definitiva, limitar la vida, es un camino equivocado y seguramente habremos de pagar las consecuencias de este error.
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No ignoramos que se trata de un tema complejo, que hay situaciones límites, como las violaciones, los hijos que nacerán con algún tipo de deficiencia detectadas por estudios médicos y los que específicamente son – por parte de sus madres – no deseados,  aunque obviamente los niños no son “culpables” de los embarazos. aborto1
Tampoco ignoramos que la crianza y educación de un niño es una gran responsabilidad, que en la vida actual demanda no sólo costos económicos, sino esencialmente inversión de tiempo y dedicación al niño o los niños.
Estos son algunos de los argumentos que hemos escuchado hoy en la lamentable sesión de la Cámara de Representantes que terminó aprobando definitivamente el proyecto de ley que legaliza el aborto.
Es una lástima que los representantes del pueblo no sean capaces de escuchar, en este sentido las voces más autorizadas, como la de un médico, que aún sabiendo que contradecía la opinión mayoritaria de su Partido, se conmovió hasta los tuétanos al explicar porque no acompañaba la posición de quienes impulsaron el proyecto, debido a que precisamente su esposa había perdido un embarazado de cuatro meses, aunque la “disciplina partidaria” le llevó a dejar su banca en usufructo de su suplente que si votó el proyecto.
Ni siquiera la posición de otro médico, nada menos que uno de los principales líderes de la izquierda uruguaya, como el Dr.Tabaré Vázquez, quien desobedeciendo la posición de su Partido y asumiendo el costo político que le significó, tuvo suficiente coraje para vetar la decisión del Parlamento durante el anterior gobierno nacional, tampoco fue suficiente en este caso que su sucesor ya ha anunciado que no vetará la decisión parlamentaria.
Lamentablemente Uruguay hoy es noticia en el mundo, porque acaba de aprobar un proyecto que va contra la vida, que decide quien tiene derecho a nacer y quien no lo tiene.
En un país notoriamente “de viejos”, con un índice de natalidad sumamente bajo y una extranjerización cada vez mayor, resulta difícil de entender que se pongan más dificultades la vida.
Lamentable también resulta la posición de algunos parlamentarios que impulsan la idea de un plebiscito sobre el tema. ¿Sería válido determinar por decreto quién tiene derecho a nacer y quién no?.
Aprobar el aborto, cualquiera sea el argumento empleado para hacerlo es negar la existencia de Dios.
Es determinar que los hijos “son una complicación”, en nuestros planes de materialismo e individualismo, de tener más y mejores comodidades.
Es entender que este mundo es sólo para los que hemos nacido -porque nuestras madres no compartieron el aborto –  y en adelante habrá que “pedir .  Autorización” para hacerlo.
En definitiva, limitar la vida, es un camino equivocado y seguramente habremos de pagar las consecuencias de este error.