Casa Amiga: el apoyo es imprescindible

Pocas obras como la de Casa Amiga ha contado con tanto apoyo  y ha sido éste tan irrestricto como en este caso. Bueno es decirlo también debe ser una de las obras que  mayor orgullo provoca en los salteños cuando nos referimos a ella.
Sólo quienes tienen algunas décadas más recuerdan una obra similar que fue CERENAP, impulsada sustancialmente por el Rotary Club de Salto, con el Ing. Quim. Domingo Fuentes a la cabeza, la que tuvo por cometido atender a los recién nacidos con problemas, centro que hoy se ha transformado en un CTI de niños que funciona atendiendo a bebés con problemas de toda la región.
Se nos ocurre que igual sentimiento habrá embargado a los salteños de generaciones anteriores, cuando se logró construir el hospital  “de caridad” y obras similares, aunque en estos casos las obras no se conseguían por contribución de la población, sino que lo habitual era por donaciones de personas adineradas y filántropas.
De todas formas Salto tiene una extensa tradición en este tipo de obras que nos distingue en todo el país.
Hoy Casa Amiga constituye un emblema de esta tradición y nada más legítimo que el orgullo que sienten sus impulsores, integrantes del Grupo Oncológico Vivir Mejor, orgullo que además muy merecido porque su obra que tanto esfuerzo y sacrificio costó hoy puede verse plasmada en una realidad.
Pero el  mayor orgullo de estas personas y de todos los salteños junto a ellos, debe radicar en el hecho que quienes integraron el grupo demostraron ser merecedores de la confianza que la población depositó en ellos y de la credibilidad que supieron ganarse.
Pero las obras como Casa Amiga no sólo requieren levantarlas, sino que tan importante como esta etapa es la posterior, es decir mantenerla en  funcionamiento debidamente como fue soñada.
Hoy Casa Amiga está cumpliendo sus dos años y vuelve a convocar a la población salteña para que contribuya a mantenerla en funcionamiento.
Es esta una convocatoria que nadie debería desoir. Así como el Estado ha concurrido con su aporte y la población supo concebir y apoyar la obra proyectada,  es imprescindible que se siga aportando cada uno en la medida de lo posible para mantenerla en funcionamiento, no sólo porque es necesario, sino para orgullo de todos y de los salteños en particular.

Pocas obras como la de Casa Amiga ha contado con tanto apoyo  y ha sido éste tan irrestricto como en este caso. Bueno es decirlo también debe ser una de las obras que  mayor orgullo provoca en los salteños cuando nos referimos a ella.

Sólo quienes tienen algunas décadas más recuerdan una obra similar que fue CERENAP, impulsada sustancialmente por el Rotary Club de Salto, con el Ing. Quim. Domingo Fuentes a la cabeza, la que tuvo por cometido atender a los recién nacidos con problemas, centro que hoy se ha transformado en un CTI de niños que funciona atendiendo a bebés con problemas de toda la región.

Se nos ocurre que igual sentimiento habrá embargado a los salteños de generaciones anteriores, cuando se logró construir el hospital  “de caridad” y obras similares, aunque en estos casos las obras no se conseguían por contribución de la población, sino que lo habitual era por donaciones de personas adineradas y filántropas.

De todas formas Salto tiene una extensa tradición en este tipo de obras que nos distingue en todo el país.

Hoy Casa Amiga constituye un emblema de esta tradición y nada más legítimo que el orgullo que sienten sus impulsores, integrantes del Grupo Oncológico Vivir Mejor, orgullo que además muy merecido porque su obra que tanto esfuerzo y sacrificio costó hoy puede verse plasmada en una realidad.

Pero el  mayor orgullo de estas personas y de todos los salteños junto a ellos, debe radicar en el hecho que quienes integraron el grupo demostraron ser merecedores de la confianza que la población depositó en ellos y de la credibilidad que supieron ganarse.

Pero las obras como Casa Amiga no sólo requieren levantarlas, sino que tan importante como esta etapa es la posterior, es decir mantenerla en  funcionamiento debidamente como fue soñada.

Hoy Casa Amiga está cumpliendo sus dos años y vuelve a convocar a la población salteña para que contribuya a mantenerla en funcionamiento.

Es esta una convocatoria que nadie debería desoir. Así como el Estado ha concurrido con su aporte y la población supo concebir y apoyar la obra proyectada,  es imprescindible que se siga aportando cada uno en la medida de lo posible para mantenerla en funcionamiento, no sólo porque es necesario, sino para orgullo de todos y de los salteños en particular.