Citrus: el temible HLB es una gran amenaza

El HLB parece haber llegado a la citricultura argentina, aunque aún restan practicar una serie de análisis más sobre la especie en la que se habría detectado la enfermedad en una quinta de Mocoretá, en el sur correntino, todo parece indicar que ya llegó, según informan los medios de la región.
La tan poco bienvenida irrupción hizo saltar la térmica de los dirigentes citrícolas que hace años vienen emprendiendo una campaña de advertencia sobre los riesgos que implica ese tipo de afección vegetal y enseguida se cargó contra el, (según calificaron varios), insuficiente accionar del Estado a través de sus organismos de control.
Pases de factura, acusaciones cruzadas, agresiones verbales y algunas actitudes rayanas a la incoherencia fueron marcando las últimas horas en la zona del noreste entrerriano a partir de la detección de una planta de mandarina que supuestamente estaría afectada por una de las enfermedades más perjudiciales que conoce la citricultura a nivel global.
La aparición en Entre Ríos de la temible enfermedad de los cítricos, Huanglongbing (HLB) ha causado poco menos que pánico en la citricultura de la vecina orilla.
El lunes último el SENASA (organismo sanitario del vecino país), en Federación procedió a allanar y destruir 27 mil plantas en un vivero a cielo abierto, tipo de viveros que está específicamente prohibido debido precisamente a motivos sanitarios.
Los productores citrícolas entrerrianos apuntan sus baterías precisamente a un grupo de 16 viveristas de Concordia y Federación que han resistido la medida de eliminar todos los viveros a cielo abierto, presentando recursos de amparo y prosiguiendo con sus actividades.
Consideran que la demora judicial que tardó varios años en pronunciarse sobre el tema, puede derivar “en un desastre” para la citricultura argentina.
De este lado del río, la citricultura nacional vive un momento de auge, tras el reciente ingreso a los Estados Unidos, recuperando uno de los mercados más exigentes y selectos del mundo,  lo que abrió perspectivas muy halagüeñas.
El mercado de la fruta cítrica de Estados Unidos se abrió en setiembre del año pasado y, con 5.200 toneladas colocadas hasta ahora, se ha convertido en el tercer destino de los cítricos uruguayos, según reveló recientemente el asesor citrícola del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Federico Montes.
El asesor del MGAP remarcó la importancia de exportar con la marca Uruguay Natural, además de la imagen de la empresa, porque ello es sinónimo de un producto natural, que respeta el ambiente, no contaminante, entre otras características. Mediante un código QR, el consumidor de la fruta cítrica que llega a Estados Unidos puede conocer las características de la producción frutícola uruguaya y conocer a Uruguay.
La aparición de esta enfermedad del otro lado del río encendería todas las luces rojas de la citricultura nacional porque si llegara a entrar también aquí sería desastrozo.

El HLB parece haber llegado a la citricultura argentina, aunque aún restan practicar una serie de análisis más sobre la especie en la que se habría detectado la enfermedad en una quinta de Mocoretá, en el sur correntino, todo parece indicar que ya llegó, según informan los medios de la región.

La tan poco bienvenida irrupción hizo saltar la térmica de los dirigentes citrícolas que hace años vienen emprendiendo una campaña de advertencia sobre los riesgos que implica ese tipo de afección vegetal y enseguida se cargó contra el, (según calificaron varios), insuficiente accionar del Estado a través de sus organismos de control.

Pases de factura, acusaciones cruzadas, agresiones verbales y algunas actitudes rayanas a la incoherencia fueron marcando las últimas horas en la zona del noreste entrerriano a partir de la detección de una planta de mandarina que supuestamente estaría afectada por una de las enfermedades más perjudiciales que conoce la citricultura a nivel global.

La aparición en Entre Ríos de la temible enfermedad de los cítricos, Huanglongbing (HLB) ha causado poco menos que pánico en la citricultura de la vecina orilla.

El lunes último el SENASA (organismo sanitario del vecino país), en Federación procedió a allanar y destruir 27 mil plantas en un vivero a cielo abierto, tipo de viveros que está específicamente prohibido debido precisamente a motivos sanitarios.

Los productores citrícolas entrerrianos apuntan sus baterías precisamente a un grupo de 16 viveristas de Concordia y Federación que han resistido la medida de eliminar todos los viveros a cielo abierto, presentando recursos de amparo y prosiguiendo con sus actividades.

Consideran que la demora judicial que tardó varios años en pronunciarse sobre el tema, puede derivar “en un desastre” para la citricultura argentina.

De este lado del río, la citricultura nacional vive un momento de auge, tras el reciente ingreso a los Estados Unidos, recuperando uno de los mercados más exigentes y selectos del mundo,  lo que abrió perspectivas muy halagüeñas.

El mercado de la fruta cítrica de Estados Unidos se abrió en setiembre del año pasado y, con 5.200 toneladas colocadas hasta ahora, se ha convertido en el tercer destino de los cítricos uruguayos, según reveló recientemente el asesor citrícola del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Federico Montes.

El asesor del MGAP remarcó la importancia de exportar con la marca Uruguay Natural, además de la imagen de la empresa, porque ello es sinónimo de un producto natural, que respeta el ambiente, no contaminante, entre otras características. Mediante un código QR, el consumidor de la fruta cítrica que llega a Estados Unidos puede conocer las características de la producción frutícola uruguaya y conocer a Uruguay.

La aparición de esta enfermedad del otro lado del río encendería todas las luces rojas de la citricultura nacional porque si llegara a entrar también aquí sería desastrozo.