Cómo la luz en la oscuridad…

La Libertad de Prensa sigue siendo como la luz a la oscuridad.

Lo que está pasando en estos momentos con los pormenores y las circunstancias de la muerte de Osama Bin Laden es precisamente una muestra más de este hecho.

Los Estados Unidos desde el principio se han abrogado la potestad de dar a conocer, lo que a ellos les interesa que se conozca y de la forma que a ellos les interesa.

Por otro lado, en el extremo contrario, no reparan en pormenores para tratar de “pintar” el hecho de la  muerte de Bin Laden a manos de Estados Unidos, como un arma que se vuelva en contra de los propios autores de esta muerte y de la de varias personas más que en ese momento estaban con Bin Laden.

En medio de ambos intereses queda atrapada la verdad.

Verdad que probablemente nunca conozcamos en plenitud.

Pero también queda demostrado cuanto temor desata en los poderosos la verdad, auténtica arma de los oprimidos y manejados.

El presidente de los Estados Unidos lo ha reconocido implícitamente. Al confirmar que Estados Unidos no considera necesario dar a conocer las fotos de la muerte de Bin Laden, señaló que también “teme una filtración”.

Este es el punto.

Esto refleja en primer lugar el duro golpe que significó para los Estados Unidos la aparición del “Wikileads”, difundiendo miles de documentos que los Estados Unidos pretendían seguir escondiendo y manejando de acuerdo a sus intereses, sin darlos a conocer.

Pero también es una reafirmación del poder de la verdad, capaz de hacer temblar a los más poderosos -valga la redundancia – que se valen de la manipulación de hechos y situaciones para deformar la realidad a su antojo.

No entramos a calificar la acción de los Estados Unidos en Pakistán. Unicamente consideramos que cuando se responde a una acción demencial como fue la masacre de las torres gemelas, con otra acción similar, como todo indica que ha sido la reciente en Pakistán, no se está aportando otra cosa que más violencia a la violencia ya existente…

No en vano nuestros mayores nos advertían “quien siembra vientos, recoge tempestades…”

Ojalá no sea este el caso que nos ocupa…