Consumo responsable: esa es la cuestión

Tabaré Vázquez está llevando adelante un intento por poner límites al consumo de bebiudas alcohólicas (el segundo) en el país.
En el Uruguay, como en la mayoría de las naciones el alcoholismo es un gran problema, sobre todo cuando se junta con la conducción de un vehículo, lo que se denomina “el alcohol al volante”, ha estado y sigue estando presente en un alto número de los siniestros de tránsito. Por lo tanto es válido pensar en frenar o incluso disminuir el consumo de bebidas alcohólicas en el país.
Pero para saber de qué se habla, hay que saber de qué punto se parte. Uruguay no está entre los países -segun la OMS – que tiene un más alto nivel de consumo de bebidas alcohólicas en América Latina, tanto es así que se le adjudica el octavo lugar en el ranking de consumo de diez países latinoamericanos, según datos proporcionados por los propios organismos de salud de cada país.
El ranking difundido el año anterior por la OMS, está encabezado por Chile, país que ostenta  9,6  litros de consumo de “alcohol puro” al año por habitante, mientras que Uruguay tendría un 7,6.
Asumiendo que las bebidas presentan diferente graduación alcohólica, la OMS toma la denominación de “alcohol puro”, pues mide precisamente el contenido alcohólico, totalmente diferente en el caso de la cerveza, el whisky y el vino por mencionar sólo tres de las principales bebidas consumidas.
La bebida alcohólica más consumida en América Latina es la cerveza, que llega casi al 60 por ciento, pero su bajo contenido alcohólico es lo que determina que México y Brasil, grandes consumidores de cerveza en América Latina, no aparezcan como principales consumidores de bebidas alcohólicas en el subcontinente.
En el Uruguay (como en Chile y Argentina), a diferencia de la situación existente en el resto de América Latina, la bebida de mayor consumo es el vino, esto determina que aunque no sea muy alto el porcentaje de consumo “per cápita”, la graduación alcohólica que cada uno ingiere es preocupante.
Si bien la posición en un nivel medio entre los veinte países latinoamericanos podrían considerarse “aceptable”, compartimos la necesidad de poner límites y sobre todo tratar de lograr un consumo responsable de las bebidas alcohólicas para que sus consecuencias no sean  lamentables.
La cuestión es que en el origen de este problema, como en el de la mayoría de los que tenemos, se vincula a la educación. No se puede pensar en un consumo responsable de las bebidas alcohólicas, si no se logra un ciudadano con mayor conciencia de sus actos en general y esto sólo es posible a través de la educación.

Tabaré Vázquez está llevando adelante un intento por poner límites al consumo de bebiudas alcohólicas (el segundo) en el país.

En el Uruguay, como en la mayoría de las naciones el alcoholismo es un gran problema, sobre todo cuando se junta con la conducción de un vehículo, lo que se denomina “el alcohol al volante”, ha estado y sigue estando presente en un alto número de los siniestros de tránsito. Por lo tanto es válido pensar en frenar o incluso disminuir el consumo de bebidas alcohólicas en el país.

Pero para saber de qué se habla, hay que saber de qué punto se parte. Uruguay no está entre los países -segun la OMS – que tiene un más alto nivel de consumo de bebidas alcohólicas en América Latina, tanto es así que se le adjudica el octavo lugar en el ranking de consumo de diez países latinoamericanos, según datos proporcionados por los propios organismos de salud de cada país.

El ranking difundido el año anterior por la OMS, está encabezado por Chile, país que ostenta  9,6  litros de consumo de “alcohol puro” al año por habitante, mientras que Uruguay tendría un 7,6.

Asumiendo que las bebidas presentan diferente graduación alcohólica, la OMS toma la denominación de “alcohol puro”, pues mide precisamente el contenido alcohólico, totalmente diferente en el caso de la cerveza, el whisky y el vino por mencionar sólo tres de las principales bebidas consumidas.

La bebida alcohólica más consumida en América Latina es la cerveza, que llega casi al 60 por ciento, pero su bajo contenido alcohólico es lo que determina que México y Brasil, grandes consumidores de cerveza en América Latina, no aparezcan como principales consumidores de bebidas alcohólicas en el subcontinente.

En el Uruguay (como en Chile y Argentina), a diferencia de la situación existente en el resto de América Latina, la bebida de mayor consumo es el vino, esto determina que aunque no sea muy alto el porcentaje de consumo “per cápita”, la graduación alcohólica que cada uno ingiere es preocupante.

Si bien la posición en un nivel medio entre los veinte países latinoamericanos podrían considerarse “aceptable”, compartimos la necesidad de poner límites y sobre todo tratar de lograr un consumo responsable de las bebidas alcohólicas para que sus consecuencias no sean  lamentables.

La cuestión es que en el origen de este problema, como en el de la mayoría de los que tenemos, se vincula a la educación. No se puede pensar en un consumo responsable de las bebidas alcohólicas, si no se logra un ciudadano con mayor conciencia de sus actos en general y esto sólo es posible a través de la educación.







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