Convivir y respetar la naturaleza

Por estos días, con el aporte de la Universidad de la República, se están llevando adelante estudios para determinar debidamente las consecuencias de las inundaciones ocasionadas el año anterior, en la trama urbana de la ciudad, por el desborde del río Uruguay.

Sin lugar a dudas que las crecientes del Río Uruguay ocasionan un problema social muy importante dado que afectan a familias enteras, afincadas precisamente en las zonas más bajas de la ciudad y estas familias integran las franjas de menores recursos de la población.

La “culpa” no la tiene el río que desde que es río obviamente ha escurrido de la misma forma y por el mismo lugar.

Por lo tanto el hecho es que el hombre insiste en afincarse en estos lugares, que son “dominio” del río, aunque no siempre estén ocupados por él.

Hay aquí un tema de convivencia y de respeto a los recursos naturales, cosa que parece muy sencilla y razonable y sin embargo no es lo que se hace habitualmente.

Sucede que la represa de Salto Grande ha permitido dominar en alguna medida – tampoco absoluta – los desbordes más pequeños y habituales del río Uruguay y de allí que a veces pasen varios años sin que se observen crecientes en algunos puntos de la ribera, que constituyen lugares hermosos para afincarse y muy atractivos para quienes llegan a la ciudad atraídos por otros aspectos y los alquileres más baratos son los de estas fincas, precisamente.

Pero son terrenos bajos, que están al alcance de las crecidas y por lo tanto nada, ni nadie puede evitar que quien se establece allí esté arriesgando que las crecientes les alcancen.

Lo razonable es que estos predios sean deshabitados, dedicados a la recreación popular, como en alguna medida se ha hecho, pero no siempre.

En otros puntos vemos cómo se trata de “arrinconar” o torcer el curso de las crecidas mediante muros de cemento o rellenando paulatinamente los predios, como está sucediendo hoy frente al Corralón Municipal.

¿Quién ha autorizado esta acción?. ¿Qué estudios se han hecho sobre las consecuencias de esta derivación de las aguas?. ¿Resulta difícil creer que la Intendencia Municipal no esté en conocimiento del tema, dado que la tarea en cuestión se hace frente al corralón municipal mismo, en la ribera del arroyo Ceibal, allí donde años atrás la erosión afectó tan gravemente el puente de “Las Carretas”, qué éste estuvo mucho tiempo limitado a media calzada.

¿Estará debidamente estudiada la política municipal en la materia?

Quizás allí tengamos en buena medida la respuesta a este tema.