Corresponde destacarlo

Frecuentemente nos hacemos eco en estas páginas de denuncias, reclamos y quejas en contra de algunos policías – que lamentablemente los hay – que no se desempeñan con la corrección que corresponde. Tenemos claro que no son todos y por lo tanto no se puede afirmar que “la policía” (toda) es así.
Ser respetuosos y apegados a la ley y los derechos no significa y lo sabemos todos, que no se cumpla con firmeza y estrictamente con el mandato que le corresponde de la aplicación de la ley.
Pero desde que abrazamos esta profesión asumimos que la tarea impone  que también y con el mismo celo debemos destacar los logros de la Policía, esto es cuando se cumple debidamente la función que le ha encomendado la ley, como auxiliar de la Justicia.
No somos “amigos” de la Policía, pero si respetuosos como cualquier ciudadano de todos los funcionarios que obran con corrección y debidamente, por la sencilla razón que sabemos que si algún día la profesión del Policía impone que nos deba detener, lo tienen que hacer, en cumplimiento de su deber.
Como también deben entender ellos y no tenemos duda que así lo hacen quienes obran con corrección, que por nuestra profesión, cada vez que un ciudadano concurre a dar a conocer un hecho o una situación irregular, un abuso o similar, tenemos la obligación ética y moral de hacerlo, con la debida profesionalidad.
Con el mismo concepto pretendemos destacar, cuando corresponde la eficiencia en el cumplimiento de la tarea policial.
Felizmente hoy es este el tema que nos ocupa. En las últimas semanas dos hechos policiales han roto la normalidad de la vida cotidiana y la crónica policial que habitualmente no tiene más que algunos robos y raterías, a veces violentas, pero sin el uso de armas.
Sin embargo, el atraco a la Estación de Servicio de la Avda Reyles, registrado el 7 de setiembre último y pocos días después el atraco armado a un comercio de la Zona Este, pusieron en alerta a la Policía local, la que tras paciente investigación logró aclarar los hechos, identificar a los autores y salvo los ejecutores del atraco al comercio –no sus cómplices que están en prisión – los demás han sido apresados y condenados por la Justicia.
Merece señalarse la eficiencia puesta en práctica por la Policía para aclarar ambos casos. Corresponde destacarlo, con el mismo celo con el que a veces criticamos alguna acción desacertada.
Alberto Rodríguez Díaz

Frecuentemente nos hacemos eco en estas páginas de denuncias, reclamos y quejas en contra de algunos policías – que lamentablemente los hay – que no se desempeñan con la corrección que corresponde. Tenemos claro que no son todos y por lo tanto no se puede afirmar que “la policía” (toda) es así.

Ser respetuosos y apegados a la ley y los derechos no significa y lo sabemos todos, que no se cumpla con firmeza y estrictamente con el mandato que le corresponde de la aplicación de la ley.

Pero desde que abrazamos esta profesión asumimos que la tarea impone  que también y con el mismo celo debemos destacar los logros de la Policía, esto es cuando se cumple debidamente la función que le ha encomendado la ley, como auxiliar de la Justicia.

No somos “amigos” de la Policía, pero si respetuosos como cualquier ciudadano de todos los funcionarios que obran con corrección y debidamente, por la sencilla razón que sabemos que si algún día la profesión del Policía impone que nos deba detener, lo tienen que hacer, en cumplimiento de su deber.

Como también deben entender ellos y no tenemos duda que así lo hacen quienes obran con corrección, que por nuestra profesión, cada vez que un ciudadano concurre a dar a conocer un hecho o una situación irregular, un abuso o similar, tenemos la obligación ética y moral de hacerlo, con la debida profesionalidad.

Con el mismo concepto pretendemos destacar, cuando corresponde la eficiencia en el cumplimiento de la tarea policial.

Felizmente hoy es este el tema que nos ocupa. En las últimas semanas dos hechos policiales han roto la normalidad de la vida cotidiana y la crónica policial que habitualmente no tiene más que algunos robos y raterías, a veces violentas, pero sin el uso de armas.

Sin embargo, el atraco a la Estación de Servicio de la Avda Reyles, registrado el 7 de setiembre último y pocos días después el atraco armado a un comercio de la Zona Este, pusieron en alerta a la Policía local, la que tras paciente investigación logró aclarar los hechos, identificar a los autores y salvo los ejecutores del atraco al comercio –no sus cómplices que están en prisión – los demás han sido apresados y condenados por la Justicia.

Merece señalarse la eficiencia puesta en práctica por la Policía para aclarar ambos casos. Corresponde destacarlo, con el mismo celo con el que a veces criticamos alguna acción desacertada.

Alberto Rodríguez Díaz